Las incidencias mecánicas aumentan un 8% entre junio y agosto, según los datos de los talleres de asistencia. Realizar tres comprobaciones básicas antes de emprender un viaje en coche puede ahorrarte hasta 400 euros en reparaciones y, además, evitar que una avería te deje tirado en medio de la carretera sin cobertura.
Con la llegada de las vacaciones estivales, los desplazamientos masivos por carretera ponen a prueba la fiabilidad de cualquier vehículo. El calor extremo no solo castiga al motor, sino que afecta de forma especialmente crítica a la batería de arranque, los neumáticos y el sistema de refrigeración. Tanto es así que los talleres de Norauto identifican estos tres elementos como los puntos débiles que más averías generan durante el verano.
Por qué el calor multiplica las averías en verano
Las altas temperaturas convierten el asfalto en un infierno para los neumáticos: cuando la superficie supera los 60 °C, circular con una presión inferior a la recomendada deforma la banda de rodadura y eleva el riesgo de reventón, sobre todo con el coche cargado. Por su parte, el calor acelera la evaporación del líquido de la batería de arranque y la corrosión de sus placas, haciendo que muchas unidades que ya estaban débiles fallen al intentar arrancar tras horas expuestas al sol.
El sistema de refrigeración también sufre de forma muy notable. Si el líquido refrigerante está degradado o el radiador sucio, el motor no puede disipar su propio calor, lo que deriva en los temidos sobrecalentamientos, una de las reparaciones más costosas que puede superar con facilidad los 400 euros.
Las tres comprobaciones que no puedes saltarte
Norauto recomienda dedicar apenas 30 minutos a revisar estos tres puntos antes de salir de viaje. Hacerlo puede ahorrarte la avería y, en caso de siniestro, garantizar que tu aseguradora no considere la falta de mantenimiento como causa de exclusión de cobertura.
- Batería de arranque: comprobar la carga y el estado de los bornes. El calor acelera su deterioro; si la batería tiene más de tres años, es mejor sustituirla antes del viaje.
- Neumáticos: verificar la presión en frío, incluida la del de repuesto, y el dibujo de la banda de rodadura. Un neumático bajo de presión sobre asfalto caliente es una bomba de relojería.
- Sistema de refrigeración: revisar el nivel y el estado del líquido refrigerante y limpiar el radiador. Una fuga o una obstrucción puede provocar un calentón que dañe la junta de culata.
Xavier Celda, responsable de Mercado de Taller de Norauto España, recuerda que «muchos conductores preparan la maleta meticulosamente, pero se olvidan por completo de preparar el coche». Y añade que una revisión preventiva de apenas 30 minutos puede marcar la diferencia entre disfrutar de las vacaciones o esperar a la grúa.
Una revisión de 30 minutos en el taller puede evitar que la avería más tonta te arruine las vacaciones y que el seguro te deje en la estacada.
Cómo afecta la falta de mantenimiento a la cobertura de tu seguro
Muchas pólizas de asistencia en carretera cubren el remolque y la reparación in situ, pero todas ellas incluyen exclusiones por negligencia o falta de mantenimiento. Si la grúa detecta que la avería se debe, por ejemplo, a un neumático completamente desgastado o a la rotura de una mangueta por corrosión, la aseguradora puede denegar el servicio y el conductor deberá asumir el coste íntegro de la reparación y del traslado, que fácilmente supera los 300 euros solo en desplazamiento.
Por eso, además del ahorro directo en reparaciones, realizar las tres comprobaciones antes de viajar es la mejor manera de garantizar que, si algo falla, el seguro responderá sin sorpresas.


