Las cuatro victorias consecutivas de Kimi Antonelli no solo le han dado el mando del Mundial de F1 2026 con una ventaja de 43 puntos sobre su compañero George Russell. Ha desatado una pregunta que el paddock ya se atreve a formular sin reservas: ¿estamos ante el próximo Max Verstappen?
El Gran Premio de Canadá ofreció el enésimo capítulo del pulso generacional en Mercedes. Durante las primeras quince vueltas, Russell y Antonelli intercambiaron el liderato sin concesiones, llevándose mutuamente al límite en cada curva. Russell calcó su error de Melbourne y volvió a desbordar la trazada en la chicane final, cediendo dos veces la posición antes de que su unidad de potencia dijera basta en la vuelta 30. Antonelli no parpadeó.
Con Russell fuera de combate, el italiano gestionó la carrera como un veterano. Sin errores, sin radio crispada, sin el más mínimo temblor cuando los neumáticos empezaron a degradarse antes de lo previsto. Cuatro triunfos en cuatro citas. Puede que el campeonato esté en sus inicios, pero la sombra de Verstappen ya planea sobre el garaje de Brackley.
Ralf Schumacher no se muerde la lengua
La voz más autorizada del fin de semana en Sky Sports Alemania fue la de Ralf Schumacher, y sus palabras no dejaron lugar a la ambigüedad: «Si esto continúa, realmente podríamos tener algún día a un sucesor de Max Verstappen». El seis veces ganador en F1 subrayó la calma de Antonelli frente a un Russell que «siguió cometiendo errores» y que «quizá no maneja la presión tan bien».
Ese diagnóstico tiene más recorrido del que parece. Russell acumula tres abandonos en 2026 y, en condiciones de igualdad mecánica, solo ha batido a Antonelli en una sesión de clasificación. El inglés, que aspiraba a heredar el trono de Lewis Hamilton, se está viendo superado por un chico de 19 años que aterrizó en la categoría con la vitola de proyecto a medio plazo. Pero el medio plazo se ha convertido en presente absoluto.
Kimi Antonelli no solo gana carreras. Demuele la jerarquía de Mercedes con la misma frialdad con la que Verstappen fulminó a Ricciardo en 2018.
Schumacher recordó que Antonelli necesitó tiempo de adaptación y que Mercedes tomó «una dirección de desarrollo equivocada» el año pasado, lo que afectó al eje trasero del monoplaza. Pero una vez resuelto ese problema, el italiano ha despegado. «Ahora quiere liderar el equipo, y se siente. Ya no le da a George ningún respiro», remachó.
Verstappen como espejo y como objetivo
Para entender por qué la comparación con Verstappen no es un exceso de euforia hay que mirar los números. Con 19 años y 4 meses, Antonelli ha igualado la racha de triunfos consecutivos que Verstappen no consiguió hasta su cuarto curso en Red Bull. Y, como al neerlandés en 2021, le basta con un coche que esté en la ventana correcta para volverse imparable.
La diferencia crucial está en el garaje. A diferencia de Verstappen, que siempre contó con el respaldo incondicional de Red Bull y la clara vitola de primer piloto frente a sus compañeros, Antonelli está destrozando la estructura de poder dentro de un equipo que, hasta hace un año, orbitaba alrededor de Russell. Toto Wolff ha evitado imponer órdenes de equipo, pero el propio Russell admitió tras Canadá que siente la presión de tener que demostrar que merece seguir en Mercedes en 2027, cuando expire su contrato.
El paddock empieza a asumir que el mercado de pilotos para 2027 se reconfigurará en torno a Antonelli, no a Russell. Y ahí es donde Schumacher pone el foco: el chico de Bolonia no solo tiene velocidad, sino la inteligencia competitiva de quien sabe cuándo empujar y cuándo guardar. Hasta ahora, ningún talento joven había combinado esas dos virtudes con tanta naturalidad desde la irrupción del propio Verstappen en 2015.
Eso sí, la etiqueta de «sucesor de Verstappen» tiene trampa. Verstappen sigue aquí, a sus 28 años, en plena madurez competitiva. En Montreal, el neerlandés salvó un fin de semana discreto de Red Bull con un segundo puesto que mantiene vivas sus opciones a 49 puntos del líder. Hablar de sucesión cuando el cuatro veces campeón aún está cosechando podios parece prematuro, pero el mensaje de Schumacher apunta más al relevo histórico que al cronológico. Es la constatación de que la nueva generación ya está aquí, y Antonelli es su abanderado.
Análisis de impacto
- Dato de mercado. Cuatro triunfos seguidos han duplicado el valor mediático de Antonelli y han encendido las alarmas en los patrocinadores que apostaban por Russell como imagen de Mercedes a largo plazo.
- El rumor del paddock. Fuentes próximas a la dirección de Mercedes sugieren que Wolff ha comenzado a explorar alternativas para 2027 con pilotos como Norris o Piastri, consciente de que Russell podría no aceptar un rol secundario.
- Veredicto Motor16. Antonelli no es todavía el sucesor de Verstappen, pero está construyendo los cimientos para serlo antes incluso de cumplir 20 años. Si Mercedes no gestiona bien el desequilibrio interno, corre el riesgo de perder a Russell justo cuando necesite profundidad de banquillo para la transición normativa de 2027.

