Alpine problemas en Barcelona: Colapinto sin frenos, Gasly con avería técnica tras el podio de Mónaco

El equipo de Enstone pasó del subidón del podio recuperado en Mónaco a un viernes negro en Barcelona, con ambos pilotos quejándose de un coche impredecible y falta de equilibrio. Steve Nielsen admite que la competitividad está lejos y confía en repetir el patrón de remontada del

El subidón de Mónaco duró menos que un suspiro. Alpine aterrizó en Barcelona con la euforia del podio recuperado para Pierre Gasly, pero el Circuit de Barcelona-Catalunya le devolvió un baño de realidad en solo dos sesiones de entrenamientos. Franco Colapinto se quedó sin frenos y Gasly acumuló otra avería técnica. Steve Nielsen, director del equipo, lo resumió con crudeza: ‘la realidad te golpea directamente en la cara’. Y duele. Porque duele constatar que el A526 es un monoplaza de rendimiento bipolar, capaz de un tercer puesto en Montecarlo y de arrastrarse fuera del top 10 en Montmeló.

El viernes catalán dejó números fríos: Colapinto 15°, Gasly 16°. Pero las sensaciones dentro del garaje fueron aún más gélidas. ‘Ninguno de los dos pilotos está conforme’, sentenció Nielsen. La palabra ‘impredecible’ resonó en los boxes, porque el Alpine se mostró tan nervioso en las curvas rápidas como perezoso en tracción. El balance, ese término que en F1 separa la confianza del miedo, brilló por su ausencia. Y para colmo, el problema de frenos de Colapinto añadió una capa extra de incertidumbre: no hay nada más paralizante para un piloto que no saber si el coche se detendrá en la siguiente frenada.

Cosas que pasan en 2026. O no tan rápido.

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El subidón de Mónaco y el golpe de Barcelona

El contraste es casi cruel. El mismo equipo que hace apenas unos días celebraba un podio en Mónaco tras un exitoso Derecho de Revisión, ahora se veía en la parte baja de la tabla de tiempos. Nielsen lo admitió: ‘son cosas muy efímeras’. Tener el trofeo casi en las manos —aún esperan recibirlo— contrasta con un monoplaza que en Barcelona renquea. Es la doble vara de medir en la Fórmula 1: un fin de semana te encumbra y el siguiente te desnuda.

Alpine ha hecho de los viernes cuesta arriba una peligrosa costumbre en 2026. ‘Lamentablemente, hemos adquirido la costumbre de empezar mal los viernes’, confesó el director del equipo. Es un patrón que se repite: sufren en los libres, reman el sábado por la mañana, se cuelan raspando en la Q3 y luego el domingo compiten mejor de lo que clasifican. Pero Nielsen avisó: ‘esta vez simplemente estamos empezando un poco más atrás’. Traducción: el margen para la remontada del sábado se ha reducido.

Los síntomas del A526: impredecibilidad y falta de confianza

Los dos pilotos coincidieron en el diagnóstico. El coche no transmite confianza. El balance es errático y la previsibilidad —esa sensación que permite al piloto anticipar las reacciones del monoplaza— sencillamente no existe. Sin frenos y con un coche impredecible, Colapinto vivió una sesión al filo. Gasly, que venía de tocar la gloria en Mónaco, tampoco encontró el punto dulce. Dos pilotos, dos quejas idénticas: hay muchísimo trabajo por hacer.

El A526 es un proyecto en evolución, pero la inconsistencia empieza a ser un lastre mental. Cuando un piloto duda en cada curva, pierde décimas. Y en la Fórmula 1, las décimas son océanos. Alpine debe descifrar por qué el coche funciona en Mónaco —un circuito atípico— y se desangra en trazados más convencionales como Barcelona, donde la aerodinámica dicta sentencia.

Colapinto sin frenos

A veces la F1 es tan simple como una cuestión de confianza. Y tan compleja como una décima por vuelta.

El podio de Mónaco fue un espejismo dulce; la realidad de Barcelona, un jarro de agua helada sobre el proyecto Alpine.

Qué significa este viernes negro para el proyecto Alpine

La escudería de Enstone lleva años prometiendo un salto competitivo que no termina de llegar. El podio de Mónaco, aunque merecido, fue un oasis en un desierto de irregularidad. El viernes en Barcelona resucita viejos fantasmas: falta de ritmo, problemas técnicos recurrentes y un coche que no entienden del todo. Mientras McLaren, Mercedes o Ferrari consolidan conceptos, Alpine sigue persiguiendo explicaciones.

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El mercado de pilotos, siempre hambriento de noticias, observa. Colapinto necesita kilómetros y confianza para asentarse en la categoría. Gasly, con talento probado, merece un monoplaza a la altura. Si Alpine no endereza sus fines de semana, el ruido mediático crecerá y las oportunidades de futuro podrían diluirse.

La próxima foto del equipo con el trofeo de Mónaco quizá disimule las grietas. Pero las grietas seguirán ahí, aguardando el próximo circuito que las castigue sin piedad.

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Análisis de Impacto Motor16

El dato de la jornada: 15° y 16° en la FP2 de Barcelona, a más de 1,5 segundos de la cabeza.

El rumor del paddock: La estructura técnica de Enstone podría sufrir cambios si la inconsistencia se cronifica.

Veredicto Motor16: Alpine tiene un problema de concepto que excede a un mal viernes. Sin una mejora sustancial, la temporada 2026 se convertirá en una montaña rusa difícil de gestionar para pilotos e ingenieros. El podio de Mónaco fue real, pero la de Barcelona es la verdad con la que deben trabajar.