Carrefour ha empezado a prohibir el estacionamiento de coches eléctricos en las plantas de aparcamiento situadas sobre la cubierta de varios de sus supermercados en Bélgica. La medida, ya visible en los accesos de algunos centros de Bruselas, obliga al viajero español que se mueve en eléctrico a elegir con más cuidado dónde deja el coche antes de hacer la compra.
No es una prohibición para entrar al supermercado con un vehículo enchufable, pero sí para subir al aparcamiento elevado de la azotea. En Bruselas y su periferia, la restricción afecta a los centros de Auderghem, Berchem-Sainte-Agathe, Evere y Kraainem, según la información publicada en Bélgica.
La decisión ha sorprendido a conductores que acudían con su eléctrico y se han encontrado con el cartel en la rampa. No cambia la compra, pero sí la rutina de aparcamiento. La cadena insiste en que la medida se limita a los techos de estacionamiento y no al conjunto del establecimiento.
Dónde se aplica la restricción y qué dice la cadena
La medida se ha implantado en los establecimientos de la cadena que disponen de aparcamiento en la cubierta, con carteles ya instalados en los accesos para avisar antes de subir con el coche. No es una restricción general para acceder con un eléctrico, sino una prohibición específica para este tipo de estacionamientos elevados.
La compañía no ha detallado si habilitará zonas alternativas para estos vehículos, cuánto tiempo permanecerá activa la medida o si ejecutará obras de refuerzo. Tampoco consta que responda a un incidente previo: la presenta como una actuación puramente preventiva.
Checklist para el viajero español
| # | Qué llevar / qué hacer | Detalle clave |
|---|---|---|
| 1 | Revisa la señalización antes de subir a la azotea | La prohibición está indicada en los accesos de los centros afectados. |
| 2 | Busca plaza en superficie o en niveles inferiores | La restricción solo afecta a los aparcamientos elevados sobre cubierta. |
| 3 | No des por sentado que todos los Carrefour belgas la aplican | Se limita a los supermercados con parking en la azotea, no al conjunto. |
La explicación técnica: una cuestión de peso, no de incendio
Pese a lo que pueda sugerir el titular, la razón oficial que da la cadena no es el riesgo de incendio de las baterías, sino el peso. Las baterías de gran capacidad pueden hacer que muchos eléctricos sean sensiblemente más pesados que un térmico equivalente, y la acumulación de todos esos vehículos en una azotea podría comprometer una estructura calculada en otra época.
La lógica preventiva se entiende: si todas las plazas de la cubierta estuvieran ocupadas por coches eléctricos, la carga sobre la estructura aumentaría de forma notable. Pero la fórmula escogida es tosca. Un Dacia Spring pesa menos de una tonelada, muy por debajo de numerosos SUV de gasolina o diésel a los que sí se permite aparcar. Un BYD Dolphin Surf, otro eléctrico compacto, se queda por debajo de los 1.300 kilos.
Prohibir por tipo de motor y no por peso real es simple, pero tosco: fuera queda un urbano eléctrico; un SUV diésel entra sin problema.
Una limitación basada en la masa máxima del vehículo sería técnicamente más coherente, aunque mucho más difícil de controlar en el acceso de un supermercado. De momento, Carrefour opta por la solución rápida: impedir el paso a todos los eléctricos en las cubiertas.
Conviene no perder de vista que el problema no es nuevo. Las plazas de garaje, los forjados y las rampas se diseñan con una sobrecarga de uso concreta. Añadir de golpe cientos de kilos por plaza puede resultar determinante en una cubierta al aire libre, donde la acumulación de agua o nieve ya penaliza la estructura. Por eso, la decisión se entiende mejor en términos de ingeniería que en términos de movilidad urbana.

Lo que el caso belga dice del coche eléctrico y de España
El episodio no es una simple curiosidad belga. Buena parte de los aparcamientos europeos se diseñó hace décadas con un parque de vehículos mucho más ligero. La electrificación, por tanto, no obliga solo a desplegar cargadores: también obliga a revisar estructuras, rampas, plazas de garaje y pólizas de seguro de edificios.
En España, las limitaciones por peso en parkings mecánicos o garajes antiguos no son una rareza, pero no se ha extendido una prohibición general por tipo de motor en las cubiertas de supermercados. El caso de Bélgica muestra un atajo: vetar una tecnología completa para evitar el control individual de la masa, algo barato de aplicar y también fácil de criticar desde el punto de vista técnico.
Habrá que ver si la cadena mantiene la restricción, habilita plazas al aire libre o refuerza las cubiertas. Mientras tanto, al conductor español que viaja con un eléctrico le conviene mirar dos veces la señalización antes de subir a una azotea en Bruselas.
El viajero español no tiene que evitar Bélgica ni renunciar al coche eléctrico. Simplemente debe recordar que las normas locales pueden variar según el diseño del aparcamiento, y que un cartel en la rampa no es una invitación a discutir: es una condición de uso. Si el destino es uno de los centros citados, conviene dejar el eléctrico en superficie antes de empezar a cargar el maletero.
📌 Datos clave internacional
- La cifra a enmarcar: 4 establecimientos citados en Bruselas y su periferia (Auderghem, Berchem-Sainte-Agathe, Evere y Kraainem) ya muestran la prohibición en sus accesos.
- Consejo práctico: si viajas en coche eléctrico y haces la compra en uno de esos centros, deja el coche en superficie o en niveles inferiores antes de subir a la cubierta.
- Así te afecta: la restricción evidencia que el peso de las baterías ya condiciona infraestructuras urbanas, un debate que también llega a España en forma de límites en parkings.

