Jesús López ‘Pijo’ falleció ayer en la Subida a Taboadela, cancelada tras el accidente.
La séptima edición de la prueba, puntuable para el Campeonato Gallego de Montaña, quedó suspendida después del siniestro de la tercera manga oficial. El piloto ourensano, de 48 años, competía al volante de un Forwin RS23 cuando perdió el control alrededor de las 11.30 horas.
Un accidente en la tercera manga que obligó a cancelar la prueba
El monoplaza impactó contra un vehículo aparcado y, después, contra el muro de una vivienda. El coche comenzó a arder y el piloto falleció en el acto. No hubo margen para la intervención médica.
Otro participante resultó herido de consideración al ser alcanzado por el vehículo de López. Un espectador también sufrió heridas, de menor gravedad. Ambos fueron trasladados al Hospital de Ourense, según ha confirmado la organización.
Las identidades de los heridos no han trascendido. Tampoco el estado exacto del piloto alcanzado, más allá de la consideración de gravedad. La discreción es comprensible, pero la incertidumbre pesa en el paddock.
La cancelación no se limitó a la tercera manga: la organización suspendió la prueba completa. Una decisión inevitable, pero que deja una imagen sombría para el calendario gallego de montaña.
El Rally de Ourense despidió a López en Instagram con un homenaje breve y directo: ‘uno de los nombres propios del automovilismo ourensano’. El mensaje recordó además su eterno Talbot Sunbeam Lotus, con el que arrancó aplausos en cada subida.
El automovilismo de montaña pierde a uno de sus nombres de base y una prueba entera se queda sin sentido competitivo.
El perfil de ‘Pijo’: un Talbot Sunbeam Lotus y el ADN de la montaña
Jesús López no era un debutante. Su trayectoria abarcó subidas, rallyes, rallysprint, rallymix y slalom, según recuerda el propio Rally de Ourense. Ese perfil multidisciplinar es cada vez menos frecuente en un automovilismo que tiende a la especialización temprana.
Muchos aficionados lo recuerdan en las curvas de montaña con un estilo poco ortodoxo y muy efectivo. Su coche clásico se convirtió en un emblema del regional.
Durante años formó uno de los binomios más míticos del motor gallego a los mandos de un Talbot Sunbeam Lotus. En aquella época, el coche y el piloto se volvían indistinguibles. Su palmarés en montaña era una referencia para quienes competían en el regional.
La Subida a Taboadela era una cita joven, con solo siete ediciones. Perder una prueba entera por un accidente mortal obliga a revisar distancias, protecciones y zonas de público. Las subidas de montaña comparten con los rallyes la cercanía del aficionado, pero también su exposición al riesgo.
La seguridad en las subidas vuelve al centro del debate
El accidente golpea en una especialidad que no puede permitirse tragedias sin consecuencias.
A diferencia de los circuitos, las subidas de montaña utilizan carretera abierta, muros, cunetas y árboles como parte del escenario. La protección pasiva es limitada y las escapatorias brillan por su ausencia en muchos tramos. Cada tramo tiene su singularidad.
En Galicia, la montaña tiene tradición y un calendario denso. El Campeonato Gallego de Montaña concentra pilotos de perfil regional, con presupuestos modestos y mecánicas adaptadas. Es un ecosistema que sostiene la base del automovilismo en la comunidad, pero que depende de la autogestión y del voluntariado.
El precedente más incómodo está en la propia seguridad del público. Si un espectador ha resultado herido, aunque sea de menor gravedad, la pregunta no es solo técnica, sino organizativa. Las zonas de público deberán revisarse.
La Federación Gallega deberá analizar el trazado, el plan de seguridad y las medidas de protección para los participantes. No es un trámite: después de cada accidente grave, el protocolo obliga a evaluar si la prueba puede seguir en el calendario.
El calendario gallego de montaña no se detiene por completo. Las próximas citas deberán incorporar las conclusiones de la investigación que siga al accidente. El silencio administrativo sería la peor respuesta.
De momento, lo único cierto es que la Subida a Taboadela no se reanudará este año. El campeonato continúa, pero lo hará con una muesca que tardará en cerrarse.

