Prueba del Audi e-rickshaw: Nos ponemos a los mandos de este curioso motocarro restomod eléctrico

No se han vuelto locos en Audi aunque lo parezca a raíz de su última novedad. Y es que el restomod de este motocarro no va a formar parte de una futura propuesta de movilidad urbana de cero emisiones, sino que tiene una historia mucho más interesante.

Hemos viajado a Bruselas, a la fábrica que Audi posee en la capital de Bélgica, para conocer y probar el Audi e-rickshaw, un restomod de uno de esos motocarros que son tan populares en India, donde este tipo de vehículo es conocido como tuctuc, tuk-tuk, auto rickshaw, rickshaw o mototaxi.

El proyecto nace cuando desde la start-up india Nunam se ponen en contacto con Audi y comienzan a colaborar en el desarrollo de soluciones con las que dar una segunda vida a las baterías usadas de los primeros Audi e-tron empleados como vehículos de desarrollo, pruebas, homologación, etc.

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Gracias a esta colaboración, los módulos de sus baterías se emplean para proporcionar electricidad durante la noche en zonas desfavorecidas de India que carecen de suministro eléctrico, cargándose durante el día con paneles solares. Con ello se contribuye a fomentar la industria y el comercio local y, en definitiva, a mejorar la vida de las personas.

Audi e-rickshaw

Nace el Audi e-rickshaw

El Audi e-rickshaw es fruto de esta colaboración entre la Audi Environmental Foundation y Nunam, y nace con la idea de proporcionar un medio de transporte seguro, fiable, económico y sostenible a colectivos desfavorecidos en India, y especialmente a las mujeres.

Así, el punto de partida es uno de estos tradicionales motocarros, que se despoja de su contaminante motor de gasolina de dos tiempos y su transmisión, reemplazados por un motor eléctrico que se alimenta de un pack de baterías formado por cinco de los módulos de la batería de un Audi Q8 e-tron (antiguamente, Audi e-tron a secas).

En este punto, hay que recordar que las baterías de los primeros Audi e-tron (las empleadas para mover el motor eléctrico del Audi e-rickshaw) ofrecen 95 kWh brutos y cuentan con 36 módulos, por lo que con cada batería usada se puede dar vida a siete motocarros eléctricos. El fundador de Nunam y máximo responsable del proyecto, Prodip Chatterjee, nos confiesa que, de hecho, con cuatro módulos sería suficiente, pero la idea es asegurar la mayor duración posible a estas baterías en su “segunda juventud”, así que es mejor ir un poco sobrado, como ocurre en cualquier automóvil eléctrico.

Así, con un uso intensivo diario del vehículo, Nunam estima que esta segunda vida de las baterías puede alcanzar fácilmente los cinco años; cinco años en los que proporcionará a los usuarios del Audi e-rickshaw movilidad libre de emisiones, ya que el vehículo se recargará gracias a la energía solar.

Por el momento, ya se han fabricado tres de estos Audi e-rickshaw, y en su diseño y producción han colaborado también los aprendices de la fábrica de Neckarsulm (Alemania), si bien nosotros vamos a probarlo en el interior de la planta de Bruselas.

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Así es el Audi e-rickshaw

Lo primero que hay que aclarar es que este motocarro eléctrico no está fabricado por Audi, sino que tan sólo ha sido remozado por Audi para contribuir a la economía circular al tiempo que ofrece la máxima seguridad posible a sus ocupantes y un diseño más moderno y atractivo.

En su interior nos llama la atención una palanca que permite conmutar entre dos velocidades, aunque lo que hace en realidad es entregar más o menos potencia, ya que para seleccionar la marcha adelante, atrás o el punto muerto usaremos un conmutador ubicado en la piña derecha del manillar que se maneja con el pulgar.

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Audi e-rickshaw

A partir de ahí, la cosa es tan sencilla como usar el mango derecho para acelerar (con el clásico movimiento de “abrir el grifo”) y el pie derecho para frenar, si bien en la mayoría de circunstancias bastará con la retención del motor para detenerse en unos pocos metros, y lo cierto es que el único freno trasero disponible no inspira tampoco demasiada confianza.

Delante encontramos un único asiento, en posición central, como en cualquier otro motocarro, bajo el cual se sitúan las baterías, mientras que detrás hay un banco en el que, con buena voluntad, pueden acomodarse tres personas. El eje trasero soporta la carrocería a través de un sólido doble juego de ballestas parabólicas que aseguran una buena capacidad de carga al vehículo, y quizá lo que menos nos convence es la dirección, ya que la larga distancia entre ejes no permite girar en poco espacio o, al menos, hacerlo en una única maniobra.

Audi e-rickshaw: Una gran idea

Evidentemente, no estamos ante una solución de movilidad para el primer mundo. Sí lo es por ecología, pero no por confort ni por seguridad. En cualquier caso, el reciclaje tanto del vehículo donante como de las baterías nos parece una idea brillante, especialmente teniendo en cuenta el know-how en materia de gestión electrónica de las baterías atesorado por Audi y por la propia Nunam.

Por otra parte, todos los datos del Audi e-rickshaw que recopila Nunam se ponen a disposición de posibles imitadores en la plataforma de código abierto circularbattery.org, ya que la idea es que otros emprendedores puedan hacer lo mismo en otras zonas del planeta.

Quizá el único escollo que queda aún por salvar es qué pasará con esas baterías cuando, dentro de cinco años, hayan visto su densidad energética mucho más reducida y ya no sean funcionales en un automóvil, incluso en uno tan ligero como este Audi e-rickshaw. Pero casi con toda seguridad Prodip Chatterjee ya tiene algunas ideas sobre cómo darle una “tercera vida” a los módulos de las baterías del Audi e-tron.