KTM ha sido cazada rodando con la mula de pruebas de la nueva 490 Duke, su naked bicilíndrica que llega seis años después. Las imágenes confirman bastidor renovado y el bloque LC8c que comparte familia con la 790 Duke. Para los que esperaban un relevo en la gama media de la marca austríaca, esto es lo que cambia y lo que aún no sabemos.
Qué se ha visto en las pruebas
La instantánea publicada por SoyMotero muestra una unidad de pre-producción rodando en carretera abierta, con elementos de calibración y sensores adheridos al chasis. El bastidor es claramente nuevo, no es una evolución directa del que monta la 790 Duke actual: tiene una geometría más compacta, con el subchasis trasero modificado y una zona del depósito que cae con un trazado distinto, más cercano al lenguaje de las últimas Duke pequeñas.
El motor es el LC8c, el bicilíndrico paralelo que KTM viene puliendo desde su debut en la 790. En esta 490 Duke se espera una versión recortada en cilindrada, en torno a los 490 cc, con una potencia que debe encajar en el rango del carnet A2 sin restricciones físicas: el objetivo razonable se sitúa entre 47 y 48 CV homologados, según apuntan voces del sector aún sin confirmar por la marca.
Atento al detalle: la moto cazada conserva el estilismo agresivo de la familia Duke, con doble óptica frontal, pero parece haber suavizado algunas líneas. Eso sí, hay que tomarlo con pinzas. Las mulas no siempre llevan el carenado definitivo, y muchos elementos visibles ahora desaparecerán o cambiarán de aquí a la presentación oficial.
Por qué seis años son muchos en este segmento
La última 690 Duke monocilíndrica de KTM se quedó descolgada frente a la oleada de bicilíndricas medianas que ha invadido el mercado en los últimos años. Yamaha con la MT-07, Honda con la CB500F y la nueva Hornet 500, Kawasaki con la Z500, Aprilia con la Tuono 660, Triumph con la Trident 660. Todas comparten una receta: dos cilindros, par útil desde abajo, peso contenido y precio razonable. KTM se había quedado fuera de esa fiesta, y ahora vuelve con argumentos.
El LC8c en versión 490 cc es la jugada lógica. Comparte arquitectura con el motor de la 790 Duke, lo que reduce costes de desarrollo y simplifica la cadena de producción. Y permite a KTM ofrecer una naked apta para A2 con la misma sensación de moto adulta que da una bicilíndrica, sin las limitaciones de carácter típicas de las monocilíndricas pequeñas.

El bastidor renovado apunta a una ficha de peso ajustada. La 790 Duke ronda los 189 kg en orden de marcha; la 490 Duke debería bajar de esa cifra, situándose en torno a los 170-175 kg si KTM cumple con su filosofía de ligereza. Una relación peso-potencia competitiva en el segmento A2 es decisiva para vender, y aquí la marca austríaca tiene que pelear con la MT-07 que tras su última actualización ronda los 184 kg.
Qué falta por confirmar y cuándo llega
Por ahora KTM no ha publicado comunicado oficial, así que todo lo que se diga sobre electrónica, suspensiones, frenos o equipamiento es especulación. Lo razonable, viendo el resto de la familia Duke, es esperar IMU de seis ejes, control de tracción ajustable, ABS en curva y modos de conducción. Las suspensiones probablemente sean WP Apex regulables y los frenos, una pinza radial Brembo o J.Juan en función del mercado.
El calendario lógico apunta a una presentación oficial en EICMA, el salón de Milán, durante el último trimestre de este año, con llegada a la red oficial española en la primera mitad de 2027. El precio será clave para competir con la MT-07 y la CB500F en el rango A2: situarse por encima de los 8.500 euros sería complicado, ya que el segmento se mueve entre 7.500 y 8.800 euros para acabados estándar.
Hay un aspecto que merece atención. KTM atraviesa una reestructuración financiera importante tras los problemas anunciados en 2024 y 2025, que afectaron a la planificación de varios modelos. La web oficial de KTM no ha actualizado todavía la familia Duke con esta nueva incorporación, y eso da pistas sobre el ritmo real del lanzamiento. Que ya esté rodando una mula es buena señal: significa que el desarrollo va en serio. Pero entre que se ve una mula y la moto llega al concesionario suelen pasar entre 12 y 18 meses, así que la paciencia es obligatoria.
Para quien lleva tiempo esperando una Duke media bicilíndrica con sello austríaco, la espera empieza a tener final. El qué está claro: bicilíndrica de 490 cc, bastidor nuevo, apta para A2. El cuándo y el cuánto, todavía no.

