Es cierto. Un Audi A6 e-tron jamás podrá competir en autonomía con un A6 TDI. En el depósito de 63 litros de gasóleo del Audi A6 (C8) 40 TDI “caben” 674 kWh netos de energía, mientras que en la batería más grande del Audi A6 Sportback e-tron acumula únicamente 94,9 kWh. Y la mala noticia es que por mucho salto tecnológico que den las baterías en los próximos años, difícilmente van a multiplicar por siete su capacidad.
La buena noticia es que el Audi A6 e-tron, como cualquier eléctrico, es capaz de convertir en movimiento de las ruedas la inmensa mayoría de esa energía embarcada, mientras que en el A6 TDI (y en cualquier otro automóvil con motor térmico) menos de la mitad de esa ingente cantidad de energía contenida en el depósito de combustible acabará transformándose en movimiento.
Con todo ello (y ya termino), este nuevo Audi A6 e-tron ha dado un paso de gigante rompiendo la brecha que le separa de ese Audi A6 40 TDI tomado como referencia, ya que es capaz de superar los 750 kilómetros de autonomía en ciclo WLTP. No son los 1.109 km que ofrece el “antiguo Audi A6 (C8) 40 TDI” empleando también sus valores WLTP, pero empieza a ser ya una cifra muy seria que permite hacer viajes o emplear en general el vehículo sin una planificación tan meticulosa como ocurría hasta ahora.

Al volante del Audi A6 e-tron
Ya habíamos tenido ocasión de contemplar en vivo por primera vez el Audi A6 e-tron el pasado verano, y sus cifras eran prometedoras, pero faltaba comprobar si había una gran diferencia entre la teoría y el mundo real.
Para la primera prueba del vehículo, los responsables de la firma alemana nos han convocado en Tenerife, junto a medios de diversos países, y nos han propuesto varias rutas por el centro y el sur de la isla. Nosotros hemos optado por la más desafiante: un bucle con inicio en la costa sur, subida a la falda del Teide (a unos 2.350 metros sobre el nivel del mar o msnm) y vuelta a una cota cercana a 0 msnm.
Circulando con cierta agilidad y sin renunciar a la climatización ni realizar otras triquiñuelas, el consumo final ha rondado los 16 kWh/100 km, que es un excelente valor para un vehículo de más de dos toneladas y cuarto en orden de marcha, con dos ocupantes y neumáticos traseros de 275 mm de anchura.
A efectos comparativos, el Audi A6 TDI difícilmente habría bajado de los seis litros de gasóleo cada 100 km, equivalentes a 64,2 kWh/100 km, lo que da buena muestra de la eficiencia del A6 e-tron, que no sólo convierte una mayor cantidad de la energía embarcada en movimiento con respecto al diésel, sino que es capaz de recuperar buena parte de la energía producida durante las deceleraciones para volver a convertirla en movimiento.


A todo esto, el Audi A6 e-tron ofrece un excelente confort, una notable habitabilidad y unas prestaciones espectaculares, lo que nos ayudó a llevar a cabo algún que otro adelantamiento durante la subida al Teide que quizá con el A6 TDI no hubiéramos hecho.
Y es que en su versión más modesta (Audi A6 e-tron Advanced), disponemos ya de 326 CV que nos dan para pasar de cero a 100 km/h en 6,0 segundos, si bien en este caso la batería es de sólo 75,8 kWh netos. La versión performance constituye el siguiente escalón, ya con la batería grande y 381 CV, que nos permiten hacer el “cero a 100” en 5,4 segundos.
Si añadimos un motor delantero y, por tanto, tracción total quattro, la potencia asciende a 462 CV, y el 0-100 se reduce a 4,5 segundos. Finalmente, el Audi S6 e-tron quattro, nuevamente con dos motores, declara 551 CV y pasa de cero a 100 km/h en 3,9 segundos; 0,2 segundos menos que un Ferrari F40, por poner un ejemplo.
A todo esto, como cabría esperar, el coche se apoya bien, reacciona con fidelidad a las órdenes dadas al volante, frena con un agradable mordiente y ofrece un razonable compromiso entre el confort y la contención de las oscilaciones de la carrocería. La masa, no obstante, está ahí, y una fuerte compresión de los muelles en un badén (por ejemplo), devolverá una inevitablemente intensa extensión de estos elementos elásticos, si bien los amortiguadores hacen su trabajo manteniendo el statu quo de manera irreprochable.


La vida a bordo en el Audi A6 e-tron
Así que en este nuevo Audi A6 e-tron encontramos un claro salto en materia de eficiencia y, por tanto, de practicidad, si lo comparamos con la “primera generación” de los e-tron de Audi. Recordemos que cuando salió al mercado, tras el verano de 2018, el entonces llamado e-tron “a secas” (hoy Audi Q8 e-tron) apenas superaba los 400 km de autonomía con una batería de 86,5 kWh netos.
Buena parte de esta mejora se debe al empleo de la nueva plataforma Premium Platform Electric, desarrollada desde cero para vehículos exclusivamente eléctricos, que (entre otras cosas) permite ubicar las baterías en los bajos, entre los ejes, en la posición óptima.
De cara al usuario del vehículo, la PPE se traduce en una distancia entre ejes lo más amplia posible (2,95 metros), que permite disponer de unas plazas traseras con abundante espacio para las piernas. El piso, no obstante, queda bastante elevado con respecto a la cadera, y si los ocupantes de las plazas delanteras llevan sus asientos a la posición más baja no podremos aprovechar ese hueco con las punteras de los zapatos.
Dicho esto, la experiencia a bordo es la que cabe esperar de un vehículo de su precio, que, por cierto, oscila entre los 67.980 euros y los 106.810 euros. No son baratos, pero teniendo en cuenta el plus de prestaciones que ofrecen respecto a las versiones térmicas, pueden considerarse como razonables, ya que la gama del Audi A6 térmico (C8) aún a la venta, tampoco es barata, partiendo de los 61.860 euros.































































































