Las especulaciones no se hicieron esperar, despertando comentarios que iban desde el entusiasmo hasta la incredulidad, mientras en las calles de Madrid se exhibía un telón de escenario que camuflaba intrigante la sorpresa. Finalmente, la verdad salió a la luz: no se trataba de un lanzamiento real, sino de una campaña creada por Midas, líder en mantenimiento y movilidad sostenible, como parte del quinto aniversario de su iniciativa #EllasConducen. El propósito no era vender coches, sino poner sobre la mesa una conversación incómoda pero urgente: ¿por qué seguimos pensando que las mujeres necesitan un coche diferente?
CARmela, un coche diseñado mediante inteligencia artificial, no es más que el reflejo de los prejuicios que persisten sobre las capacidades de las mujeres al volante. Pero también es un espejo para quienes todavía creen que la industria automotriz debe seguir encasillando a las conductoras bajo estereotipos que, en pleno 2024, ya no tienen cabida.
¿Qué hace “femenino” a un coche?

A partir de datos extraídos de un estudio, Midas creó un modelo conceptual de lo que muchas personas consideran un coche diseñado exclusivamente para mujeres. CARmela tiene colores suaves, espejos más grandes, pedales adaptados al calzado femenino, espacio extra para sillas de bebé y materiales que priorizan la estética sobre el rendimiento. También incluye sistemas de seguridad adicionales que, según el 43% de los encuestados, son «imprescindibles» para que las mujeres se sientan confiadas al volante.
Estas características no son aleatorias. Reflejan una percepción paternalista que supone que las mujeres necesitan vehículos más ligeros, fáciles de manejar y con detalles orientados a su rol familiar. Un dato del estudio lo deja claro: casi un 30% de los españoles cree que debería existir un coche específico para mujeres, perpetuando la idea de que su forma de conducir y sus necesidades son radicalmente distintas a las de los hombres.
Un mercado todavía condicionado por el machismo.

La campaña no solo revela cómo se conceptualizan los coches “para mujeres”, sino también las barreras que enfrentan en el día a día. El 75% de las conductoras en España asegura haber sufrido discriminación en la carretera, desde gestos y comentarios condescendientes hasta bocinazos o insultos. Y no solo ocurre al volante. En los talleres mecánicos, un 32% de las mujeres ha recibido un trato diferencial, y en concesionarios, más del 22% afirma que los vendedores tienden a dirigirse a sus acompañantes masculinos, incluso cuando ellas son las compradoras principales.
Estas experiencias reflejan un entorno que, aunque ha evolucionado, sigue arrastrando estereotipos de género profundamente arraigados. Las mujeres se ven cuestionadas tanto en sus decisiones de compra como en sus habilidades para manejar cualquier tipo de vehículo, desde un utilitario hasta un deportivo de alta gama.
#EllasConducen: un motor de cambio en el sector

Con #EllasConducen, Midas no solo busca visibilizar estos prejuicios, sino también romper con ellos. Desde hace cinco años, la campaña trabaja para desmontar mitos y abrir un diálogo sobre igualdad en el mundo del motor. Este año, la piloto Ana Carrasco, embajadora de la iniciativa, se suma nuevamente al proyecto para reforzar su mensaje: “La igualdad no es un lujo, es una necesidad. El talento y la pasión no tienen género, y campañas como esta nos acercan a un sector automotriz más inclusivo”.
Además de su mensaje de concienciación, la campaña también se traduce en acciones concretas. En colaboración con Cruz Roja, Midas ha puesto en marcha un programa de formación en mecánica dirigido a mujeres en situación de vulnerabilidad. Este proyecto busca no solo capacitar a nuevos profesionales, sino también cambiar la narrativa en torno a las mujeres en el ámbito técnico y automotriz.
El coche ideal no tiene género.

El revuelo generado por CARmela es un recordatorio de que la industria automotriz todavía tiene tareas pendientes. Aunque no es un vehículo real, su diseño ficticio ha servido para evidenciar cómo las expectativas hacia las mujeres conductoras están marcadas por estereotipos que limitan su experiencia y confianza.
Las mujeres no necesitan un coche más “seguro” o “ligero”, ni detalles como guantes para maquillaje o pedales adaptados. Lo que necesitan es el mismo respeto, la misma libertad de elección y las mismas oportunidades que sus contrapartes masculinas. Como señala Jocelyne Bravo, líder de Marketing y Comunicación de Midas, “El verdadero avance no es crear un coche específico para mujeres, sino un entorno automotriz inclusivo donde cada persona, sin importar su género, pueda encontrar lo que realmente busca: un vehículo que se adapta a sus necesidades y estilo de vida, sin etiquetas”.
Más allá de CARmela: hacia una conducción sin barreras

Midas ha dado en el clavo con una campaña que utiliza la provocación para encender un debate necesario. CARmela no llegará a las carreteras, pero su impacto ya se siente en las conversaciones que ha generado. En un sector que todavía lucha por equilibrar la balanza de género, iniciativas como #EllasConducen son un recordatorio de que la igualdad no solo es posible, sino imprescindible.
El coche perfecto no tiene por qué estar “a punto de caramelo”. Tal vez ni siquiera existe, porque cada conductor, independientemente de su género, tiene necesidades y deseos únicos. Lo que sí debe existir es un mercado que respeta esas diferencias sin imponer etiquetas ni perpetuar clichés. Y en esa dirección, el motor ya está en marcha.





























































































