El pasado mes de noviembre pasaba por nuestras manos el nuevo C-Max, y la verdad es que nos dejaba gratamente sorprendidos por su dinĆ”mica y por las prestaciones ofrecidas con la combinación del motor 2.0 TDCi de 140 CV y el cambio automĆ”tico Powershift de doble embrague. Poco despuĆ©s, probĆ”bamos el Grand C-Max que con sus 14 centĆmetros extra, ofrece espacio para 7 ocupantes. Montaba el motor 1.6 TDCi de 115 CV y a pesar de tener 25 caballos menos y del aumento de peso y de longitud, ofrecĆa un elevado placer de conducción, convirtiĆ©ndose en una opción mĆ”s que recomendable.
Y es que mejorar la dinĆ”mica del anterior C-Max, un monovolumen que transmitĆa sensaciones mĆ”s parecidas a las de un turismo que a las de cualquier otra cosa, ha sido todo un reto para Ford. Por ello han desarrollado una nueva plataforma con elaboradas suspensiones independientes en ambos ejes, que utilizarĆ”n los nuevos modelos del segmento 'C', incluido el inminente Focus y el futuro Kuga. Tras los primeros compases al volante de nuestro protagonista nos damos cuenta de que han conseguido un perfecto equilibrio entre confort y dinĆ”mica, pues filtra al mĆ”ximo las irregularidades del asfalto, pero siempre aportĆ”ndonos una elevada seguridad, algo que se nota con los mĆnimos balanceos que genera una carrocerĆa con 1.626 milĆmetros de altura.
En este sentido, el C-Max serĆa capaz de poner en apuros a mĆ”s de un compacto de altos vuelos. Pero aquĆ no acaban las cosas, pues su dirección es muy directa y tiene un tacto perfecto. Y por si fuera poco, es capaz de detener sus 1.385 kilos en sólo 53 metros, lo mismo que un Maserati GranTurismo S y 4,2 metros menos que el C-Max 2.0 TDCi. Esto se debe a que Ecoboost y TDCi comparten equipo de frenos, pero el gasolina pesa 103 kilos menos, algo que tambiĆ©n le ayuda a la hora de hablar de eficacia en curva, pues aunque muchos no le den importancia, son 103 kilos menos tirando del eje delantero.
En gasolina, Ecoboost
La mayorĆa de las ventas en nuestro paĆs del C-Max recaerĆ”n en los excelentes TDCi, pero Ford ha apostado por los nuevos motores Ecoboost de gasolina. Esta tecnologĆa se ayuda de la inyección directa de gasolina y del turbocompresor, para ofrecer unos niveles de potencia sorprendentes. Estrenados en Mondeo y S-Max con el 2.0 de 203 CV, Ford ha rebajado la cilindrada para adecuarlo a modelos compactos. El resultado es un propulsor fabricado Ćntegramente en aluminio con 1,6 litros y turbo que proporciona 150 CV y un par mĆ”ximo de 27,5 mkg entre 1.900 y 3.500 rpm.
Asà se convierte en la opción mÔs potente de gasolina, por delante de los 1.6 Ti-VCT atmosféricos de 105 y 125 CV. En marcha, todo esto que pinta tan bien se traduce en un agrado sobresaliente. Empuja con suavidad, pero a su vez con contundencia, incluso por debajo de esas 1.900 rpm -de hecho si somos delicados con el acelerador el recomendador de marcha nos pedirÔ subir de velocidad a 1.800 rpm-, pero desde esa cifra estira sin contemplaciones hasta acariciar la zona roja, mostrando todo el potencial que esconde el 'pequeño' Ecoboost. Aunque gran parte del mérito lo tiene su extraordinario cambio manual de 6 relaciones -habrÔ opción mÔs adelante a Powershift- con un tacto preciso y unos desarrollos muy bien escalonados.
Esta asociación da resultados sorprendentes, como los 9,1 segundos que ha necesitado para acelerar de 0 a 100 km/h, 3 décimas menos que lo homologado por la marca y una décima mÔs rÔpido que el 2.0 TDCi con el efectivo cambio Powershift, y frente al que pierde sólo cuatro décimas de segundo en pasar de 80 a 120 km/h en 4ª velocidad. Y todo ello con una unidad de pruebas que, con poco mÔs de 1.000 km, estaba casi en rodaje.
Consumo contenido
Este derroche de energĆa no tiene por quĆ© acarrear consumos desmesurados. Bien es cierto que el C-Max Ecoboost homologa un optimista gasto medio de sólo 6,6 l/100 km. Y decimos optimista, porque a nosotros se nos ha ido hasta los 7,8 l/100 km, que aun asĆ es una cifra muy buena para su potencia, y sensacional si lo comparamos con los 7,2 l/100 km que necesitó la versión 2.0 TDCi Powershift antes mencionada.
LĆ”stima que los C-Max de gasolina cuenten con un depósito de sólo 55 litros, aunque como en el resto, su tapa hace la función de tapón, una solución ingeniosa y efectiva, pero si cerramos el coche, Ć©sta siempre queda abierta. Ćsta es una de las innovaciones tĆ©cnicas de las que presume el C-Max, pero entre su equipamiento -de serie u opcional a precios mĆ”s que razonables- se encuentran elementos como los faros bi-xenón con luz de giro, sensor de Ć”ngulo muerto, cĆ”mara de marcha atrĆ”s, sistema de aparcamiento asistido -que funciona de manera excelente-, portón trasero elĆ©ctrico, llave manos libres y arranque por botón, techo panorĆ”mico, 8 airbag, ESP…
Otro aspecto en el que ha mejorado el C-Max ha sido en calidad, pues ahora todos los plĆ”sticos superiores del interior son blandos y sus ajustes son muy buenos. Pero deberĆan haber pulido detalles como el cierre de la guantera -no ajusta bien porque el cierre estĆ” en un extremo-, los plĆ”sticos que quedan en las zonas bajas o la frĆ”gil bandeja trasera.
Su amplitud interior es muy buena, pero se echa en falta algo mÔs de maletero -cubica 471 litros con el kit reparapinchazos de serie- y un asiento central trasero mÔs amplio; o que los asientos traseros fueran deslizables de serie, pues son una opción que cuesta 200 euros.
A pesar de todo, a nadie va a defraudar a la hora de hablar de versatilidad, y mucho menos lo harƔ a su afortunado conductor, que habrƔ apostado por un extraordinario C-Max de gasolina que ofrece excelentes prestaciones, una dinƔmica 'casi de deportivo' y un consumo tan ajustado como su precio, porque el C-Max 1.6 Ecoboost Titanium compensa cada uno de sus 21.500 euros.
