La ZBE de Cádiz sin multas: ya puedes circular sin riesgo de sanción

La ordenanza ha entrado en vigor tras publicarse en el BOP, pero el Ayuntamiento concede seis meses de gracia sin multas. Solo los coches con el impuesto de circulación domiciliado fuera de Cádiz tendrán restricciones a partir de diciembre.

La Zona de Bajas Emisiones (ZBE) de Cádiz ya es una realidad. La ordenanza que regula la circulación restringida en el casco antiguo y en parte del Paseo Marítimo ha entrado en vigor tras su publicación en el Boletín Oficial de la Provincia. Sin embargo, algo la distingue de otras ZBE del país: durante los próximos seis meses ningún conductor recibirá una multa.

Lo que necesitas saber

  • Por qué es importante: Cádiz se suma a las ciudades con más de 50.000 habitantes obligadas a implantar una Zona de Bajas Emisiones, pero con un margen de adaptación sin sanciones.
  • Cómo te afecta: Si tu coche está censado en Cádiz (esto es, pagas el impuesto de circulación en el municipio), podrás circular sin restricciones. La limitación se aplica únicamente a los vehículos matriculados fuera de Cádiz.
  • Puntos clave y plazos: La ordenanza está vigente, pero las multas no llegarán hasta diciembre de 2026. A partir de entonces, entrar en la ZBE con un vehículo no autorizado conllevará una sanción de 200 euros, que se elevará un 30% en caso de reiteración.

Una ZBE suavizada y solo para coches de fuera de Cádiz

Según la ordenanza recogida por Diario de Cádiz, la ZBE abarca 1,5 kilómetros cuadrados del casco antiguo —excluyendo su ronda exterior— y el tramo semipeatonal del Paseo Marítimo. Aunque es una superficie reducida, supone una porción importante del suelo residencial de la ciudad (apenas 5 km² en total).

La gran novedad respecto al proyecto inicial, que planteaba el anterior gobierno municipal con Martín Vila al frente de Movilidad, es que solo quedan excluidos los coches cuyo impuesto de circulación se abona en otras localidades. Los vehículos censados en Cádiz, al menos por ahora, podrán circular sin ningún tipo de limitación.

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El alcalde Bruno García defendió este enfoque argumentando que los niveles de contaminación en el centro de Cádiz «están muy por debajo de los límites fijados por la Unión Europea». En la práctica, la medida afectará sobre todo a quienes entran al casco antiguo desde otras poblaciones del área metropolitana.

Seis meses sin multas: ¿qué pasará a partir de diciembre?

El periodo de gracia es de medio año. Hasta que se cumpla ese plazo —noviembre o diciembre de 2026—, el Ayuntamiento no impondrá las sanciones previstas. Durante estas semanas se instalarán los paneles informativos en los accesos a la zona restringida y se lanzarán campañas de divulgación antes de que las vacaciones de verano y el inicio del curso activen toda la movilidad.

A partir de ahí, la multa base será de 200 euros por acceder sin autorización. Además, quienes incumplan la norma de forma persistente verán un incremento del 30% sobre esa cantidad, lo que eleva la sanción hasta los 260 euros.

El control lo ejercerá una aplicación informática que cruzará los datos de la Dirección General de Tráfico con los del padrón municipal. Las cámaras leerán la matrícula y la base de datos determinará si el vehículo está domiciliado en Cádiz.

Durante estos seis meses de gracia, circular por el casco antiguo de Cádiz es libre para todos, sin distinción de matrícula. Cuando el reloj marque diciembre, quien entre con un coche foráneo se expondrá a una multa de hasta 260 euros.

El contexto: sin mejoras en el transporte público ni aparcamientos disuasorios

La puesta en marcha de la ZBE en Cádiz llega sin que se haya reforzado el transporte colectivo urbano ni se hayan habilitado aparcamientos disuasorios en los accesos a intramuros. Los críticos señalan que esto penaliza a quienes vienen de fuera sin ofrecer alternativas reales. La ordenanza municipal, publicada en el BOP, no incluye inversiones complementarias para compensar la restricción.

La medida es, de hecho, la versión más laxa de las barajadas en los últimos años. Cuando la ciudad empezó a diseñar su ZBE, el planteamiento era prohibir el acceso a todos los vehículos salvo excepciones muy tasadas (aparcamientos, hospitales, emergencias familiares). Ahora, en cambio, se permite circular a cualquier coche empadronado en el municipio. La presión por los bajos índices de contaminación, que el alcalde ha defendido en varias ocasiones, ha pesado más que la directiva europea.

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Comparada con otras ZBE españolas —Madrid, Barcelona, Bilbao—, la de Cádiz se sitúa en el extremo más flexible. No distingue por etiqueta ambiental de la DGT ni por tipo de combustible: el criterio único es el domicilio fiscal del vehículo. Esta singularidad, unida al largo período sin sanciones, convierte a Cádiz en una excepción dentro del mapa de las zonas de bajas emisiones.

Hasta diciembre, los conductores pueden cruzar sin preocuparse. A partir de ahí, cualquier coche no censado en la ciudad que entre en la ZBE se enfrentará a una multa mínima de 200 euros. El Ayuntamiento de Cádiz confía en que la información y los paneles eviten la mayoría de las infracciones. Pero, sin alternativas de movilidad, la medida podría generar malestar entre quienes dependen del coche para acceder al centro.

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