Renault Mégane Sport Tourer. Ni rastro de 'Break'
Al volante

Renault Mégane Sport Tourer. Ni rastro de 'Break'

Mucho han cambiado las cosas desde 1999, año en el que llegó la primera generación del Mégane familiar, denominada Break. Sigue presumiendo de maletero, pero ahora prioriza aspectos como el diseño y la dinámica, además de rodearse de una avanzada tecnología y de motores sumamente eficientes. Ya está a la venta el hermano más práctico de la gama.

Gregorio Arroyo

Gregorio Arroyo

29 de Julio 2017 14:32

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Nadie duda de que las carrocerías familiares entran mejor por los ojos cada día. Se ha cuidado el atractivo físico con formas más dinámicas en detrimento del espacio, con el fin de huir de las líneas cuadradas y rectilíneas de antaño. El nuevo Mégane Sport Tourer es buena prueba de ello.

Este modelo con pasaporte español -se fabrica en Palencia- crece en todos los sentidos con respecto al vehículo anterior. Ahora mide 4,63 metros de largo -59 milímetros más- y aumenta el ancho de las vías, además de rebajar la altura 58 milímetros, hasta apenas 1,45 metros. De esta manera, la silueta es mucho más deportiva y esbelta que antes.

Esto está muy bien, pero... ¿qué pasa con el espacio?

Pues nada que reprocharle en este sentido. En comparación con la berlina estira la distancia entre ejes algo más de cuatro centímetros, aspecto que le permite aumentar la habitabilidad en las plazas traseras. Y también incrementa la longitud del voladizo trasero casi 15 centímetros, con el fin de aumentar la capacidad del maletero hasta los 521 litros -137 más-, igualando el volumen de su predecesor.

Hay que señalar que ese volumen contempla los 50 litros que hay debajo del piso; por lo tanto, se reduce considerablemente si se opta por la rueda de repuesto. Más números: en caso de máxima necesidad podremos introducir hasta 1.504 litros y meter objetos de hasta 2,70 metros de longitud.

No hay cambios respecto a la berlina en cuanto a la tecnología se refiere, y por lo tanto podremos disfrutar de elementos como un Head-up Display en color, un control de velocidad adaptativo, una frenada de emergencia, una alerta de cambio involuntario de carril y otra de distancia de seguridad, un asistente de ángulo muerto, luces de carretera inteligentes o un sistema de aparcamiento asistido.

También presume de la tecnología Multi-Sense. Heredada de modelos como el Talisman o el nuevo Espace, permite adaptar los parámetros del vehículo al gusto, actuando sobre la dirección, el acelerador, el cambio automático, el ambiente luminoso del interior o la función de masaje de los asientos. Para ello ofrece los programas Eco, Confort, Sport y Neutro, y uno más que es personalizable.

También actúa sobre otra de las joyas de la corona de la gama Mégane: la dirección a las cuatro ruedas 4Control. Este sistema dota de dirección al eje trasero: en sentido contrario al de las ruedas delanteras hasta los 60 km/h y en el mismo a partir de esa velocidad -desde 80 km/h en modo Sport-. Así se mejora la maniobrabilidad en ciudad y la estabilidad en carretera.

La gama de motores contempla los conocidos TCe con 100, 130 y 205 CV en gasolina, y los turbodiésel dCi con 90, 110 y 130 CV. Debutan un dCi biturbo de 165 CV y un dCi 110 Hybrid Assist que llegará en la primavera de 2017.

Esta última es una versión diésel dotada de un generador eléctrico y de una batería que almacena la energía procedente de la frenada regenerativa. De esta manera el motor eléctrico asiste al térmico en las fases de aceleración, como en la Fórmula 1, competición desde la que Renault la ha importado. Por lo tanto no hay que confundir esta variante con un híbrido convencional.

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