Un millón de compradores han abandonado el mercado de coches nuevos en EE.UU. desde 2020. Mientras la deuda por préstamos de coche alcanza 1,68 billones de dólares, los fabricantes no reaccionan. La estrategia ha cambiado y los precios se han disparado. Te lo cuento porque la tendencia no es solo americana.
Según un informe del Wall Street Journal, ese millón de potenciales clientes se ha evaporado mientras los precios, los tipos de interés y los seguros subían sin freno. El precio medio de transacción de un coche nuevo ronda ya los 50.000 dólares, una cantidad que hace unos años sonaba a delirio. Los modelos por debajo de 25.000 dólares están prácticamente extinguidos, mientras que los que superan los 55.000 representan ya una porción enorme del mercado.
El resultado es que muchas familias simplemente no pueden permitirse un coche nuevo. Han sido expulsadas del mercado de concesionario. Y el sector no ha movido un dedo para retenerlas. En paralelo, la deuda por préstamos de coche en EE.UU. alcanzó los 1,68 billones de dólares, y la morosidad empieza a repuntar. La combinación de coches más caros y financiación más cara está apretando las tuercas a los hogares.
¿Cuántos compradores han desaparecido y por qué?
Desde 2019, la industria automovilística estadounidense vendía alrededor de 17 millones de coches nuevos cada año. Era la cifra de referencia. Ahora, los analistas prevén que las ventas ronden los 16 millones en 2026, y dudan de que se recuperen los niveles prepandemia antes de 2030, si es que alguna vez lo hacen.
Las razones no son un misterio: los precios son insoportables para muchos hogares. A los 50.000 dólares de media se suman los tipos de interés elevados, las cuotas de seguro al alza y los precios de la gasolina. Hace una década, un coche nuevo de 20.000 dólares era una opción habitual. Hoy, encontrar un modelo por menos de 25.000 es casi una misión imposible.
Lo más llamativo no es solo el dato de los compradores que se caen de la lista, sino la reacción de los fabricantes. Lejos de intentar recuperarlos con descuentos agresivos, están encantados con la situación. Han aprendido que pueden ganar más dinero vendiendo menos coches pero más caros.
Los fabricantes han descubierto que vender menos unidades pero más caras es más rentable, y no tienen prisa por cambiar esa estrategia.
Durante los cuellos de botella de suministro de la pandemia, las marcas vieron que podían mantener márgenes elevados sin necesidad de producir a todo ritmo. Esa disciplina se ha quedado. Ahora, muchas marcas han rediseñado sus catálogos para apuntalar el segmento premium. General Motors, Ford y Stellantis han reducido las versiones básicas de sus berlinas y apuestan fuerte por las pick-ups y los SUV, donde los márgenes son mucho más jugosos. Los compradores que buscan un utilitario asequible se encuentran con que las opciones se cuentan con los dedos de una mano.
¿Por qué los fabricantes no los quieren recuperar?
Históricamente, cuando las ventas caían, las marcas lanzaban campañas de incentivos, bajaban precios y luchaban por cada cliente. Ahora, sin embargo, prefieren centrarse en los compradores de mayor poder adquisitivo. John Murphy, analista del sector, lo resume así: ‘Los fabricantes son más disciplinados. Es bueno para los inversores, para la cotización y para el coste de capital. Están gestionando el negocio de forma mucho más focalizada’.
El problema es que esa concentración en los márgenes beneficia a los accionistas, pero no a los consumidores que esperan modelos asequibles. Los ejecutivos admiten que la accesibilidad es un desafío, pero las soluciones brillan por su ausencia. Algunos prometen coches más baratos en el futuro, pero sin plazos concretos ni señales claras de que vayan a recuperar el segmento de entrada.

No es sólo cuestión de precios. Las propias redes de concesionarios han aprendido a vivir con menos volumen y más beneficio por unidad. Durante la pandemia, la escasez de chips les obligó a negociar menos, y descubrieron que el cliente que paga de más por un modelo exclusivo no regatea tanto. Esa mentalidad ha calado en toda la cadena.
Y aunque el foco está en Estados Unidos, el patrón se repite en Europa y otras regiones. Los fabricantes globales, con plantas en múltiples países, están aplicando la misma receta: subir precios, recortar gamas asequibles y concentrarse en modelos de gama alta y eléctricos, que todavía tienen precios más elevados. Mientras tanto, la base de clientes se reduce y se enriquece. Un mercado de nicho para unos pocos.
Puede que funcione mientras los beneficios sigan siendo jugosos, pero si llega otra recesión, los fabricantes podrían sentir el golpe igual que los compradores que han dejado atrás. En España no somos ajenos a esta tendencia. El precio medio de un coche nuevo ronda ya los 25.000 euros, y los modelos más asequibles están desapareciendo de los catálogos. La brecha entre lo que la gente puede pagar y lo que el mercado ofrece se abre también aquí.
Información útil para el conductor
- Modelos asequibles: Los coches por debajo de 25.000 dólares son casi imposibles de encontrar, tanto en EE.UU. como en Europa.
- Tendencia de precios: El precio medio en EE.UU. ronda los 50.000 dólares, más del doble que hace diez años. En España, la media ronda los 25.000 euros.
- Financiación: Los tipos altos encarecen las cuotas. Si puedes esperar, hazlo.
- Curiosidad: Hace solo diez años, un coche nuevo de 20.000 dólares era común. Hoy, ese umbral se ha duplicado.
- Consejo de Motor16.com: Con los fabricantes centrados en el margen, el mercado de ocasión o los seminuevos son la opción más sensata ahora mismo.

