El primer Ferrari eléctrico de la historia se ha subastado por 40 millones de dólares, 36 veces la estimación inicial de la casa de subastas.
Qué es exactamente el Ferrari Luce subastado
La operación se ha cerrado este fin de semana en la venta de RM Sotheby’s en Monterey, California, dentro del calendario de la Monterey Car Week, la cita que concentra los mayores movimientos del coleccionismo mundial. La subasta se ha celebrado sin precio de reserva y sin prima para el comprador: los 40 millones íntegros irán a la Ferrari Foundation, una organización benéfica que financia programas educativos.
La pieza no es un prototipo cualquiera. Se trata del chasis ZFF21BUA8T0338000, el primer Ferrari Luce de producción, conocido en la marca como ‘Chasis 0’. Para hacerlo único, Ferrari recurrió a su programa Tailor Made con un exterior ‘Madreperla Semi-Gloss’ de color cambiante, un interior a medida, llantas exclusivas, y molduras personalizadas. Es, por definición, el Ferrari eléctrico que inaugura la era de la batería en Maranello.
Por qué se ha pagado 40 millones por un eléctrico

El precio de lista de un Luce ronda los 550.000 euros (unos 640.000 dólares). El martillo de Monterey ha multiplicado por 36 la estimación de salida y ha colocado este eléctrico en el territorio de los Ferrari más raros de la historia. Y lo ha hecho sin prima de comprador, un detalle que convierte la puja en donación pura.
Eso sí, el comprador no se lo llevará a casa mañana. El coche regresa a Maranello para terminarse y la entrega está prevista para el primer trimestre de 2027. Hasta entonces, el Luce seguirá siendo un unicornio con matrícula provisional de fábrica.
No es la primera vez que Ferrari convierte un one-off en una máquina de titulares benéficos. En la edición de 2025 de Monterey, un Daytona SP3 único recaudó 26 millones de dólares para la misma fundación. Y en 2017, un LaFerrari Aperta especial sumó 10 millones en la venta de Maranello para ayuda por el terremoto. El patrón se repite: ejemplares irrepetibles que no vuelven al mercado.
Un eléctrico sin entregas todavía se ha quedado a 8,4 millones del Ferrari 250 GTO de 1962 en subasta pública.
El precio de lista frente al precio de colección
De hecho, el coche de combustión que todavía lidera la lista de Ferrari más caros en subasta es un Ferrari 250 GTO de 1962, vendido por 48,4 millones de dólares en 2018. El Luce se ha quedado a 8,4 millones de aquella cifra, un escenario impensable para un modelo que aún no ha entregado ni una unidad a cliente. Y todo con una mecánica sin ruido de escape, sin V12 y sin historia de competición.
La apuesta eléctrica de Ferrari no ha estado exenta de fricción. Tras la presentación en Roma, el ex presidente Luca di Montezemolo llegó a decir que el coche no merecía el emblema, y la marca movió piezas en la dirección de marketing. Aun así, las cerca de 500 unidades asignadas para 2026 ya estaban vendidas antes de entregar el primer coche.
El empujón del eléctrico más allá del coleccionismo
Para el conductor medio, un Ferrari de 40 millones no cambia nada, pero el eléctrico sí está transformando el mercado por abajo. Menos mantenimiento, sin cambios de aceite y menos piezas móviles que un gasolina: las cuentas importan más que el prestigio. La carga en casa y la ausencia de embrague o caja de cambios tradicional reducen el gasto de uso real.
El coleccionismo ya no espera a que un modelo tenga pedigrí de combustión para pagar cifras de récord. La pregunta es si en 25 años alguien mirará este Luce como el inicio de una era o como el final de otra.
Información útil para el conductor
- Cifra clave: 40 millones de dólares por el primer Ferrari Luce, 36 veces la estimación de 1,1 millones.
- Comparativa: el Ferrari 250 GTO de 1962 se vendió por 48,4 millones en 2018; el Luce queda a 8,4 millones de aquel récord.
- Precio de lista: el Luce parte de unos 550.000 euros para el cliente normal, antes de personalización.
- Curiosidad: la unidad subastada se llama ‘Chasis 0’ y no se entregará hasta el primer trimestre de 2027.
- Lectura de Motor16: el valor de colección ya se juega también en el eléctrico, no solo en los motores de combustión.


