El intento de suavizar la normativa europea de emisiones de CO2 para coches en 2035 se ha topado con un muro. España, Francia, Dinamarca, Luxemburgo, Países Bajos, Portugal y Suecia han dejado claro que no lo van a consentir. La Comisión Europea se queda sin margen para rebajar el objetivo del 100% de vehículos eléctricos.
La polémica viene de una propuesta de la propia Comisión que planteaba revisar a la baja los objetivos vigentes. En lugar de reducir las emisiones un 100% (es decir, vender solo turismos y furgonetas sin emisiones), sugería un recorte del 90% y permitir que el 10% restante se compensara con combustibles sintéticos o materiales de bajo impacto. Pero la jugada ha despertado el rechazo frontal de los siete países firmantes, que ven en ese cambio una señal letal para la industria europea.
¿Qué se está jugando la industria del automóvil en Europa?
El calendario actual marca el 1 de enero de 2035 como la fecha en la que todos los coches y furgonetas nuevos vendidos en la UE deberán ser de cero emisiones. Una meta que ha movilizado inversiones millonarias en fábricas de baterías, cadenas de suministro y puntos de recarga por todo el continente. Cualquier modificación ahora —argumentan los países— sería disparar en el pie.
Para España, el sector del automóvil representa cerca del 10% del PIB y emplea directa e indirectamente a más de dos millones de personas. Una señal de debilidad en los objetivos climáticos podría desviar inversiones a otros mercados con reglas más claras.
Los argumentos de España y sus aliados para no tocar los límites
En la carta enviada a Bruselas, los siete países insisten en que la transición al coche eléctrico necesita “un marco normativo estable”. Según fuentes del Ministerio de Industria citadas por GNDiario, España defiende que mantener los objetivos al 100% es la única forma de asegurar la llegada de nuevas fábricas y la creación de empleo vinculado a la movilidad eléctrica.
También se pone el foco en la infraestructura de recarga. Los gobiernos quieren acelerar el despliegue de puntos de carga rápida y mejorar los incentivos para la compra de eléctricos, incluyendo un mercado de segunda mano robusto. Sin esas medidas, el coche eléctrico seguirá siendo un privilegio de rentas altas, y el objetivo correría riesgo de no cumplirse.

Cambiar las reglas del juego cuando la industria ya ha invertido miles de millones en electrificación es la mejor forma de que Europa pierda el tren de la movilidad limpia.
La crítica no es solo una cuestión de fechas. Los firmantes rechazan de plano que los híbridos enchufables mantengan el tratamiento favorable que han disfrutado hasta ahora. Y tienen datos para respaldar su postura: según análisis de la Comisión Europea sobre más de un millón de vehículos, los híbridos enchufables emiten de media 3,5 veces más CO2 de lo que declaran en las pruebas de homologación.
Híbridos enchufables y combustibles sintéticos: una falsa solución
La idea de usar combustibles sintéticos o e-fuels para salvar los motores de combustión tampoco convence. España y el resto de países aliados creen que esos recursos deben reservarse para sectores donde la electrificación es más compleja, como la aviación o el transporte marítimo. Meterlos en el automóvil sería un desvío de fondos y un riesgo de greenwashing.
Además, los gobiernos advierten de los problemas de trazabilidad y certificación de estos combustibles. No existe aún un sistema fiable que garantice que el combustible sintético usado por un coche no provenga de fuentes fósiles. Y mientras tanto, los coches eléctricos siguen mejorando en autonomía, precio y disponibilidad. De hecho, en lo que va de 2026, las ventas de eléctricos puros en España han crecido un 35% respecto al año pasado, según datos de ANFAC.
Información útil para el conductor
- ¿Afecta a los coches que ya tengo? No directamente. Los límites solo se aplican a vehículos nuevos a partir de 2035. Pero sí influirá en las restricciones futuras de tráfico en ciudades y en el valor de reventa de los diésel y gasolina.
- ¿Seguirán los híbridos enchufables después de 2035? Todo apunta a que no tendrán el mismo trato fiscal ni ayudas. Las etiquetas medioambientales de la DGT también podrían revisarse para reflejar sus emisiones reales.
- ¿Debo comprar un coche diésel ahora? Es una decisión arriesgada. Las restricciones en las ciudades (Zonas de Bajas Emisiones) y los impuestos seguirán endureciéndose.
- Consejo de Motor16.com: Si estás pensando en un eléctrico, aprovecha las ayudas del Plan Moves III mientras estén activas y valora instalar un punto de carga en casa para ahorrar hasta un 80% en cada recarga.
- Curiosidad: En Noruega, donde la electrificación ya es masiva, el 80% de los coches nuevos son eléctricos puros, y los híbridos enchufables representan menos del 10%. Un espejo de hacia dónde va Europa.


