Cristalización: el peligro que no conocías en tus neumáticos

Los neumáticos cristalizados pierden elasticidad y agarre, aumentando el riesgo de accidente. Te contamos por qué ocurre, cómo detectarlo y qué hacer para evitarlo.

Hablar de neumáticos suele llevarnos a pensar en presión, desgaste o dibujo de la banda de rodadura. Sin embargo, hay un fenómeno menos conocido que puede comprometer seriamente la seguridad al volante: la cristalización. Se trata de un proceso que afecta al caucho con el paso del tiempo y que puede convertir un neumático aparentemente “sano” en una auténtica trampa en carretera.

Aunque no suele recibir tanta atención como un pinchazo o un reventón, la cristalización es más común de lo que pensamos, sobre todo en climas como el nuestro, donde los veranos intensos y la exposición al sol son una constante. Detectarla a tiempo y saber cómo prevenirla puede marcar la diferencia entre un viaje seguro y un accidente inesperado.

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Síntomas de un neumático cristalizado

Grietas y podredumbre
fuente: propia

Saber identificar a tiempo una rueda cristalizada puede evitar un accidente. El síntoma más evidente son las grietas visibles en la superficie del neumático. Aunque a veces parezcan superficiales, son una señal clara de que la goma está perdiendo elasticidad.

Otro indicador es la dureza del material. Si el neumático se siente más rígido de lo habitual o no recupera su forma con facilidad al presionarlo, probablemente esté cristalizado. También hay señales en marcha: ruidos extraños, zumbidos o una vibración poco habitual al circular son pistas de que algo no va bien. Ante cualquiera de estos síntomas, lo recomendable es acudir a un taller especializado para una revisión profesional.