Este 15 de mayo de 2026, Carlo von Opel, bisnieto del fundador de la icónica marca automovilística, cumple 85 años. La noticia, recogida por la prensa local alemana, revela la cara menos conocida de uno de los herederos de la dinastía: la de un empresario que prefirió las patatas chips a los coches y que se convirtió en el gran mecenas del SV Waldhof Mannheim.
Un apellido que es historia del motor desde 1862
La familia Opel es un pilar de la industria alemana. Adam Opel, el bisabuelo de Carlo, fundó en 1862 una fábrica de máquinas de coser en Rüsselsheim. Sus hijos se pasaron más tarde al automóvil y, en 1929, vendieron la compañía a General Motors. Aunque la marca pasó por distintas manos, el apellido sigue grabado en millones de coches. Carlo nació en 1941, en plena guerra, y creció entre los ecos de aquella herencia industrial, aunque su camino profesional fue distinto.
A diferencia de otros miembros de la familia que sí se dedicaron a la automoción —como su primo Gunter von Opel, presidente del consejo de vigilancia de Opel AG—, Carlo apostó por la alimentación. Una decisión que sorprendió a muchos pero que le llevó a crear su propio imperio.
Patatas chips y fútbol: la vida de Carlo von Opel
Según el periódico Mannheimer Morgen, Carlo von Opel es un pionero de las patatas chips en Alemania. A principios de los años sesenta fundó, junto con otros socios, la empresa Chio, que pronto se convirtió en líder del mercado alemán de aperitivos. La compañía introdujo innovaciones como las patatas onduladas y los sabores intensos, y en 1978 Carlo vendió su participación mayoritaria a la firma estadounidense Borden, aunque la marca siguió llevando su impronta. Hoy, Chio está presente en la mayoría de los supermercados españoles, donde sus patatas fritas y otros snacks son un clásico.
Sin embargo, la gran pasión de Carlo ha sido el fútbol. Desde hace décadas, es el patrocinador y principal protector del SV Waldhof Mannheim, un equipo histórico de la tercera división alemana que ha vivido momentos de gloria en la Bundesliga. El diario lo define como “leyenda del Waldhof” por su apoyo financiero y su implicación personal, que incluye la presidencia del consejo de administración del club. Su mecenazgo ha salvado al equipo de la desaparición en más de una ocasión y ha contribuido a la mejora de las instalaciones. En Mannheim, la figura de Carlo von Opel es inseparable del club.

Lo que esto significa para España
La figura de Carlo von Opel no tiene un impacto directo en el comprador español, pero su historia es un ejemplo de cómo las grandes sagas industriales diversifican sus intereses. La marca Opel, con modelos como el Corsa, el Astra o el Mokka, sigue muy presente en las carreteras españolas. Saber que un descendiente del fundador construyó un imperio de los snacks da una dimensión más humana a la familia. Además, es probable que más de un lector haya tenido una bolsa de Chio en la mano sin conocer la conexión automovilística. La próxima vez que vea el logotipo de Opel, quizá recuerde que no todo en la familia fueron coches.
El dato en contexto
- Origen del dato: Alemania, cobertura del periódico Mannheimer Morgen (15 de mayo de 2026). La fuente original está en alemán.
- Cifra clave: Carlo von Opel cumple 85 años.
- Por qué se ha hecho viral: La combinación del apellido automovilístico con el mundo de los snacks y el fútbol regional ha llamado la atención de los lectores alemanes y ahora internacionales.
- Equivalencia europea: La familia Opel tiene ramificaciones empresariales variadas en toda Europa; la presencia de Chio en España es una muestra de esa diversificación. Además, el fútbol modesto alemán despierta simpatías entre los aficionados españoles.

