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BMW 128ti. Lo hemos probado

BMW recupera las siglas 'ti' (Turismo Internazionale) para ilustrar a uno de sus modelos más deportivos del momento. Se trata de una saga con una larga tradición desde las década de los 60, con modelos como los añorados 1800 TI, 2002 TI o el 325 ti Compact de finales de los 90. Y ahora concluye con este atractivo 128ti que la marca alemana acaba de lanzar en nuestro mercado.

Y lo hace para cubrir un considerable hueco que existía en su gama de gasolina. El 120i eroga 178 CV y el poderoso M135i xDrive se va hasta los 306 CV. También la diferencia de precio es abismal: 36.400 euros el primero y 54.000 euros el más potente. El 128ti se sitúa a medio camino entre ambos, con 265 CV y 43.700 euros como tarifa. Son 10.300 euros menos que el M, modelo del que deriva y con el que comparte muchos de sus elementos.

Gran rendimiento

Así hereda el motor 2.0 de cuatro cilindros en línea turboalimentado, que en el 128ti ofrece 265 CV y 400 Nm de par máximo. El cambio es el conocido Steptronic con convertidor de par de ocho relaciones, aunque ambos elementos han modificado la electrónica para optimizarla a sus nuevas características. La velocidad máxima está limitada a 250 km/h y es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 6,1 segundos. Y ya que estamos con números, el consumo medio homologado es de 6,9 litros en ciclo WLTP y la etiqueta medioambiental, la C.

Diferencial Torsen

El chasis también asume la suspensión deportiva M de su hermano mayor, que rebaja la altura del conjunto 10 milímetros, así como el tamaño de las barras estabilizadoras, e incorpora un diferencial de deslizamiento limitado mecánico Torsen, y presenta una configuración especial de la dirección. El 128ti es 80 kilos más ligero (pesa 1.520 kilos) que el M135i xDrive, precisamente porque prescinde de la tracción total. Como es habitual ya en la nueva Serie 1, la propulsión trasera es ya un mero recuerdo y todo el potencial se dirige a las ruedas delanteras. Ojo que va de cine, pero no nos engañemos: es menos deportivo.

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También los frenos son M Sport, con las pinzas pintadas en rojo (es la primera en la Serie 1), color que acompaña al 128ti en numerosos retoques, como veremos más adelante. Por último, las llantas de 18 pulgadas con neumáticos 225/40 R18 firmados en la unidad de pruebas por Michelin Pilot Sport 4. En opción se contemplan llantas de 19 pulgadas. Con todos estos mimbres está claro que la cosa no pinta nada mal. Y en su punto de mira encuentra rivales del calibre del Volkswagen Golf GTI.

El rojo marca su identidad

La estética del 128ti también se redecora con personalidad propia. Está disponible en seis colores diferentes, siempre rematados con detalles en rojo, característico de esta versión. Sólo cuando el color exterior del vehículo es rojo o azul, los detalles se rematan en negro para combinarlos de una manera más atractiva visualmente. Parte desde el acabado M Sport, pero añade molduras, revestimientos y faldones específicos. Los faros Full LED presentan una apariencia más oscura y la zaga se remata con un difusor, una doble salida de escape y un alerón en el techo. Todo esto provoca que este modelo mida 4,32 metros de longitud, 1,80 de ancho y 1,43 de alto. La distancia entre ejes es de 2,67 metros.

También el interior juega con pinceladas propias… sí, en rojo, Las costuras y pespuntes en ese color acompañan a los asientos, paneles de las puertas, reposabrazos, volante, cuadro de mandos y el logo 'ti' en grande en el reposabrazos central, por si había alguna duda. No hay cambios en la disposición de los mandos ni en la habitabilidad o maletero, que cubica 380 litros (1.200 si se abate el respaldo trasero). La presentación es totalmente digital, con una pantalla táctil en el salpicadero de 10,25 pulgadas que también se gestiona desde un mando giratorio que se ubica en las consola central. Además contempla órdenes por voz y un control gestual que nos parece más anecdótico que práctico. Y nada que objetar a la calidad con la que se remata el conjunto, de notable alto.

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Nos ponemos en marcha para afrontar nuestra toma de contacto. Básicamente se trata de un largo trayecto por autopista, con una escapada a un puerto de montaña con trazado sinuoso. En autovía es un Serie 1 'normal' por tacto y confort, aunque el sonido del motor y la reacción al pisar el acelerador nos recuerdan lo que llevamos entre manos. Con el programa ECO PRO del asistente de conducción hemos rodado con una media de 6,0 litros en el ordenador de viaje a 120 km/h.

Muy buenas maneras dinámicas

No nos engañemos, el 128ti pide marcha y curvas. No es que la subida y bajada al Alto de los Leones nos haya dejado vía libre, entre radares e intenso tráfico, pero sí que forzamos en giros cerrados para calibrar la eficacia del diferencial Torsen. Ya con el perfil Sport accionado, comprobamos que las pérdidas de tracción son muy limitadas y se muestra realmente ágil. Quizás lo menos atractivo sea la dirección, comunicativa y de gran tacto, pero no demasiado directa para un modelo deportivo (2,7 vueltas de volante entre topes).

El tarado más firme de la suspensión limita en gran parte los balanceos de la carrocería, no contempla amortiguadores adaptativos, y nos queda la duda de cómo afectará al confort rodar sobre un firme más irregular que no encontramos en el trayecto. En cualquier caso el chasis, con un eje trasero mulibrazo, es uno de sus puntos fuertes.

El conjunto motor-cambio cumple con lo esperado, sobre todo si activamos la función manual y el modo deportivo. Si le exigimos sube hasta las 6.500 rpm, momento en el que salta de marcha para proteger el motor. Se puede cambiar de manera secuencial tanto en la palanca como en las levas del volante. Si nos animamos demasiado el consumo se incrementará hasta los 9,9 litros. También ofrece un tercer perfil de conducción, denominado Comfort, el único que no se puede regular de manera Individual.

En definitiva, el 128ti es un vehículo sumamente apetecible por sus cualidades dinámicas, prestaciones y exclusividad. Sin llegar a la radicalidad del M135i xDrive, se puede pasar un gran rato al volante, y a la vez ofrecer un confort de marcha y un consumo muy asumible en el día a día. Y para que no falte de nada, se rodea de un equipamiento muy avanzado y generoso, tanto en seguridad, como en asistentes de conducción o en conectividad.