Dimensionar la recarga de una flota de furgonetas eléctricas exige entre 5 y 10 puntos y de 40 a 150 kW de potencia adicional para 10 vehículos. El calculo previo evita saltar el interruptor de control de potencia en plena jornada de reparto.
La ficha rápida para el profesional
- Por qué es importante: una infraestructura de recarga mal dimensionada dispara el coste energético y puede paralizar la flota en el peor momento de la operativa diaria.
- Ventajas e inconvenientes: A favor: la recarga nocturna en corriente alterna cubre la mayoría de rutas urbanas; planificar la potencia contratada evita penalizaciones por exceso; contar con 5-10 puntos para 10 furgonetas da flexibilidad de asignación. En contra: aumentar la potencia contratada eleva el término fijo de la factura; la instalación de cargadores rápidos en DC puede requerir obra y permisos; la simultaneidad de cargas sin gestión puede superar la potencia disponible.
- Datos técnicos clave: 10 furgonetas; 5-10 puntos de recarga; 7,4-22 kW por punto en AC; 40-150 kW de potencia adicional; recarga nocturna en 8-10 horas.
Cómo dimensionar la potencia y los puntos de recarga
Un parque de 10 furgonetas eléctricas que cargue de noche no necesita un punto por vehículo. La clave está en la simultaneidad: si los turnos se escalonan o la recarga se concentra en franja valle, entre 5 y 10 puntos de 7,4 kW a 22 kW cubren la demanda sin estrangular la instalación. La potencia adicional que hay que contratar oscila entre 40 kW y 150 kW, según la potencia de cada cargador y el tipo de batería.
El dimensionado parte del consumo diario real: una furgoneta de reparto urbano recorre de media 100 a 150 kilómetros por turno y necesita recuperar 20 a 30 kWh cada noche. Con un cargador de 7,4 kW en AC, esa carga se completa en cerca de 4 horas; con 22 kW, en menos de 2 horas. La limitación no suele ser la batería, sino la potencia contratada y el término fijo que se paga en la factura eléctrica.
La potencia adicional de 40 a 150 kW no va sola: hay que sumarla a la potencia ya existente en la nave o el centro logístico. Un exceso de potencia contratada encarece el término fijo, que en una empresa con actividad diurna puede representar hasta el 30% del recibo eléctrico. Por eso conviene monitorizar la simultaneidad real de las cargas antes de ampliar la instalación.
Cargadores AC o DC según el turno de trabajo
La elección entre carga en corriente alterna (AC) y carga en corriente continua (DC) no es una cuestión de preferencia tecnológica, sino de turnos y ventanas de recarga. Si la flota duerme en base entre las 20:00 y las 06:00, la AC de 7,4 kW a 22 kW es la opción más rentable: menor coste de instalación y mejor aprovechamiento de la tarifa nocturna.
Si hay turnos rotativos o rutas interurbanas con recarga en el centro operativo durante el día, la DC de 50 kW a 150 kW reduce el tiempo de recarga a 30-60 minutos. La contrapartida es el coste: un punto DC de 150 kW puede disparar la potencia contratada hasta los 150 kW de pico si se usan varios a la vez, lo que obliga a instalar un sistema de gestión de cargas o load balancing.
La práctica habitual en flotas de reparto es combinar ambas: AC para la recarga nocturna mayoritaria y uno o dos puntos DC para cargas de oportunidad o vehículos que vuelven antes de la ruta de tarde. La decisión final depende del coste de instalación y de la tarifa de acceso contratada.
La recarga nocturna en AC con 7,4 kW por vehículo cubre la operativa urbana sin disparar la factura, siempre que la potencia contratada se dimensione para la simultaneidad real.
- AC de 7,4 kW a 22 kW para recarga nocturna de flota urbana.
- DC de 50 kW a 150 kW para recargas rápidas en turnos partidos.
- Load balancing para no superar la potencia contratada.
El criterio profesional para dimensionar tu flota
El dimensionado de la recarga de flota de furgonetas eléctricas no es un gasto, sino una inversión en disponibilidad operativa. Un parque de 10 furgonetas con 5-10 puntos de recarga AC y 40-150 kW de potencia adicional cubre la operativa estándar de reparto urbano con margen suficiente, siempre que la gestión de cargas se planifique con datos reales de consumo.
El riesgo no está en la batería, sino en el término fijo de la factura. Contratar potencia de más para evitar saltar el ICP puede encarecer el coste energético anual en miles de euros, mientras que quedarse corto provoca cortes en plena recarga nocturna. La gestión inteligente de cargas, que reparte la potencia disponible entre los puntos conectados, es la herramienta que equilibra ambas variables.
Para una flota de reparto urbano con retorno diario a base, la recomendación es clara: AC de 7,4 kW o 11 kW por punto, dimensionada para cargar al menos el 80% de la flota en 8 horas nocturnas, y reservar uno o dos puntos DC solo si hay turnos partidos o recargas de oportunidad. El siguiente paso es revisar el término de potencia contratada con la comercializadora y evaluar un sistema de telematics para monitorizar los consumos reales antes de ampliar la infraestructura.

