El Grupo Volkswagen y el recorte del 50% en su gama de modelos

El grupo alemán también reducirá hasta un 75% las opciones de equipamiento de los modelos que sobrevivan y ajustará su capacidad a nueve millones de unidades. La decisión se produce en plena ofensiva china y reabre el debate sobre la venta de Ducati.

Volkswagen Group tiene en marcha la mayor reconversión industrial de su historia. El grupo alemán ha confirmado un recorte de hasta el 50% en su gama de modelos —prácticamente la mitad de su catálogo— como parte de un ajuste de costes sin precedentes. La tijera también se llevará por delante hasta tres cuartas partes de las opciones de equipamiento disponibles, en una simplificación drástica que apunta directamente a la complejidad interna y al margen.

El tijeretazo: hasta la mitad de los modelos y tres cuartas partes de las opciones

La comunicación oficial, difundida hace apenas unas horas, habla de actuar «con efecto inmediato». Eso significa que Volkswagen ya tiene decidido qué modelos sobreviven y cuáles no. En la práctica, la gama de todas las marcas del consorcio —de Volkswagen a Audi, pasando por SEAT, Cupra, Skoda, Porsche e incluso Bentley y Lamborghini— se reducirá a aquellos vehículos que compiten en los segmentos «más atractivos» y con mayor contribución al resultado del grupo.

El adelgazamiento ya empezó. El Touareg y el Touran han desaparecido del catálogo, y al T-Roc Cabrio le quedan meses de vida antes de decir adiós en 2027. Audi ya había jubilado el A1, el Q2, el TT, el R8 y el Q8 E-Tron. Porsche retiró el 718 Boxster y el Cayman el pasado octubre, y tiene previsto poner fin a la producción del Macan original en las próximas semanas. La racionalización afecta de lleno a la capacidad productiva: el grupo pasará a fabricar nueve millones de unidades al año, lejos de los 12 millones que llegó a planificar antes de la pandemia. Ya ha reducido dos millones y ahora recortará otro millón adicional.

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La mitad del catálogo, tres cuartas partes de las opciones y un millón de coches menos al año: el grupo deja de perseguir el volumen y se aferra al margen.

Sobre el cierre de plantas, la empresa guarda silencio. El rumor publicado por Manager Magazin a finales de junio apuntaba a cuatro fábricas en el punto de mira —Zwickau, Emden, Hanover y Neckarsulm— y a la posibilidad de duplicar los despidos hasta los 100.000. Volkswagen solo confirma los 50.000 puestos de trabajo ya anunciados y evita cualquier comentario adicional. La cautela no evita que el mercado lea entre líneas.

Lo que no se dice: el peso de China y la sombra sobre Ducati y Lamborghini

El ajuste no se entiende solo por la caída de la demanda de eléctricos en Europa. China es el verdadero agujero negro. El grupo ha perdido cuota en el mayor mercado mundial mientras los fabricantes locales —BYD, Geely— avanzan con tecnología y precios que Wolfsburg no puede replicar sin sacrificar rentabilidad. La sobrecapacidad europea heredada de la era pre-COVID ya no tiene sentido cuando el crecimiento se enfrió y los objetivos de electrificación chocan con la realidad de las matriculaciones.

Dentro de esta tormenta, el futuro de Ducati y Lamborghini vuelve a estar sobre la mesa. Fuentes internas del grupo alemán citadas por la prensa alemana aseguran que asesores del grupo recomiendan vender la marca de motos y sacar bolsa la firma del toro. El comunicado más reciente no descarta ninguna de las dos opciones, y tras el anuncio de hoy casi todo parece posible. Ceder activos de prestigio sería una señal definitiva: el gigante ya no trata de abarcarlo todo.

Análisis de Impacto

  • Dato de mercado: Volkswagen perdió 1,3 puntos de cuota en el segmento B europeo en el último año, mientras que sus eléctricos apenas cubren el 6% de las ventas del grupo en China, muy por debajo del 15% que necesitan para compensar la caída del térmico.
  • El rumor: La posible venta de Ducati y la salida a bolsa de Lamborghini buscan liberar caja para financiar la transición eléctrica, pero también delatan que la cúpula de Wolfsburg cree que el valor conjunto no se refleja en la cotización actual.
  • Veredicto: El recorte es doloroso pero lógico. Volkswagen ha vivido décadas hinchando su cartera con derivados de bajo margen. Simplificar la gama y reducir opciones le devuelve el foco a lo que mejor sabe hacer, pero la ejecución será clave: si los despidos y el cierre de plantas se confirman, la conflictividad laboral puede comerse los ahorros previstos.