200 euros y 4 puntos del carnet. Eso es lo que te puede costar circular demasiado cerca del coche de delante. La DGT considera la distancia de seguridad insuficiente una infracción grave, y aunque parezca un detalle menor, la mayoría de los alcances se producen por no respetar ese espacio que te permitiría frenar a tiempo.
El artículo 54 del Reglamento General de Circulación: qué dice y cómo se traduce en euros
El artículo 54 del Reglamento General de Circulación lo deja claro: “Todo conductor de un vehículo que circule detrás de otro deberá dejar entre ambos un espacio libre que le permita detenerse, en caso de frenado brusco, sin colisionar con él”. Ese espacio no se mide en metros fijos, porque depende de la velocidad, la adherencia y el tiempo de reacción.
La norma no establece una cifra exacta en metros, pero la DGT y la Guardia Civil de Tráfico aplican criterios prácticos: si el hueco es inferior a la distancia que recorres en dos segundos, pueden sancionarte. Y la sanción, como infracción grave, es 200 euros y la detracción de 4 puntos del carnet.
La regla de los dos segundos: así se calcula (sin tecnología de a bordo)
No necesitas un radar ni un sistema ADAS para cumplir. Los conductores veteranos llevan décadas usando un truco sencillo: busca una referencia fija en la carretera —una señal, un pórtico, un árbol— y, cuando el vehículo de delante pase por ella, empieza a contar “mil ciento uno, mil ciento dos”. Si llegas a tu referencia antes de terminar la frase, vas demasiado cerca.
Con lluvia, firme mojado o dentro de un túnel, la DGT recomienda alargar hasta “mil ciento tres” (tres segundos). La razón es física: a 120 km/h recorres 33,3 metros por segundo, y un coche necesita más de 100 metros para detenerse por completo en condiciones normales. Esos dos segundos de margen te dan el espacio necesario para reaccionar y frenar sin golpear al de delante.
Qué pasa si no la respetas: cuantía exacta, pronto pago y pérdida de puntos
No respetar la distancia de seguridad es una infracción grave tipificada en la Ley sobre Tráfico. La multa asciende a 200 euros, que se reducen a 100 euros si pagas dentro de los 20 días siguientes a la notificación (lo que se conoce como pronto pago). Sin embargo, al acogerte al pronto pago renuncias a presentar alegaciones; si crees que la infracción no está bien fundamentada, recurrirla puede ser la opción más inteligente.
Además del golpe económico, te restan 4 puntos del carnet. Para un conductor novel, que parte de 8 puntos, perder 4 supone quedarse al borde del curso de recuperación; para un general, es una merma importante que puede acarrear la pérdida del permiso si acumulas otras sanciones.
Circulas a 120 km/h, el coche de delante frena en seco y tú tardas más de 100 metros en parar por completo. Dos segundos de margen son la diferencia entre un buen susto y un siniestro con todas las letras.
Por qué dos segundos (o tres) marcan la diferencia
Las campañas de la DGT y el propio diseño de los radares de tramo ponen el foco en la velocidad, pero los alcances por alcance siguen siendo uno de los siniestros más frecuentes en autovía y carretera. La regla de los dos segundos no es una ocurrencia: estudios de seguridad vial demuestran que un intervalo de dos segundos reduce drásticamente el riesgo de colisión por frenada imprevista.
Además, los sistemas de ayuda a la conducción que equipan muchos coches modernos, como el control de crucero adaptativo o el avisador de distancia, se basan precisamente en mantener un tiempo de separación fijo. Pero la tecnología falla, y el conductor sigue siendo el responsable último. Aplicar el viejo truco del “mil ciento uno” te mantiene alerta y te evita sustos en cualquier vehículo, aunque sea un coche sin asistentes.
En la práctica, la Guardia Civil de Tráfico puede valorar la infracción mediante observación directa, grabaciones de helicóptero o, en algunos casos, radares de tramo que miden el tiempo entre pasos. Por eso, lo mejor es no jugársela y mantener siempre un colchón de dos segundos —tres si el asfalto está mojado o la visibilidad es reducida—. Es una costumbre que, una vez que la interiorizas, te sale sola y puede evitarte un disgusto.

