Volkswagen lleva meses en el centro de los rumores sobre la posible llegada de un Golf R todavía más salvaje que el actual, el cual estaría equipado con el mítico cinco cilindros turbo de Audi, el cual acaba de celebrar sus 50 años de historia, superando de forma holgada los barrera de los 400 CV de potencia. Pero mientras la especulación sigue su curso, Volkswagen Motorsport Sudáfrica ha decidido adelantarse a cualquier fantasía y presentar su propia interpretación extrema del Golf de octava generación.
Se trata de una creación tan radical que deja de ser el compacto deportivo que todos tenemos en la mente, para convertirse en una pieza de competición pura, concebida además para celebrar por todo lo alto el 75 aniversario de la marca alemana en el país y diseñada sin concesiones para las carreras de montaña. Su debut, con el piloto Jonathan Mogotsi al volante, ha sido toda una declaración de intenciones: esto no es un Golf preparado, es un monstruo con forma de Golf.
Este salvaje Volkswagen Golf esconde el extraordinario 2.5 TFSI de un Audi RS3

El equipo técnico tenía claro que el sensacional motor EA888 de 2.0 litros, el 2.0 TSI habitual del Volkswagen Golf R, no era suficiente para un proyecto de semejante envergadura. Ellos querían algo más contundente, más visceral, más capaz de transformar por completo la personalidad del vehículo. Y por esa razón recurrieron al legendario cinco cilindros turbo de 2.5 litros de Audi, un bloque que ya de por sí ofrece un carácter único y un sonido inconfundible. Sin embargo, no se conformaron con montarlo tal cual. Y mucho menos con los 400 CV que entrega bajo el capó de un Audi RS 3.
Los ingenieros de Volkswagen Motorsport Sudáfrica lo llevaron a un nivel que roza lo absurdo, hasta generar más de 1.000 CV de potencia, una cifra que coloca a esta criatura en territorio de superdeportivos y que de paso le permite dejar en evidencia a los 650 CV que generaba aquel monstruo llamado GTI W12 650 Concept. El Volkswagen Golf más poderoso jamás creado hasta ahora. Y aunque la compañía alemana no ha revelado los detalles técnicos, es evidente que el motor ha recibido componentes internos forjados, un turbocompresor de dimensiones generosas, presiones de sobrealimentación desorbitadas y un sistema de admisión de fibra de carbono que se acompaña de un sistema de escape frontal tan agresivo como espectacular.
Una estética y una puesta a punto propios de los más de 1.000 CV que proporciona

Con semejante potencia, el exterior del vehículo tenía que estar a la altura. Y claro que lo está. Este Volkswagen Golf ha sido transformado con la llegada de un parachoques delantero radical, pasos de rueda ensanchados y un alerón trasero gigantesco acompañado de un difusor que parece sacado de un prototipo de competición. No hay cifras oficiales de carga aerodinámica, pero basta con ver las proporciones para entender que este coche está diseñado para pegarse al asfalto como si fuera parte de él. La libertad de no tener que cumplir normativas de homologación ha permitido a Volkswagen Motorsport crear una silueta que solo tiene sentido en un entorno de competición.
Por supuesto, toda esa potencia sería inútil sin un sistema capaz de transmitirla al suelo. Por eso el vehículo incorpora un sistema de tracción total profundamente revisado, una suspensión a la altura de sus exigencias y un equipo de frenos AP Racing preparados para soportar esfuerzos extremos. La combinación de potencia, aerodinámica y agarre convierte a este Golf en una máquina diseñada para devorar montañas, una celebración del legado de Volkswagen que mira al futuro con una sonrisa desafiante. No es un coche para la calle, ni pretende serlo. Es una demostración de lo que ocurre cuando se deja a los ingenieros jugar sin límites.
Cinco claves del Golf de 1.000 CV de Volkswagen Motorsport
– Motor 2.5 turbo de Audi llevado a más de 1.000 CV.
– Diseño extremo de competición.
– Aerodinámica radical.
– Tracción total reforzada.
– Proyecto del 75 aniversario.
Fotos: Volkswagen











