Último Alpine A110 de combustión producido en Dieppe: la marca francesa mira al eléctrico

El 1 de julio salió de la factoría de Dieppe la última unidad con motor térmico del Alpine A110, tras más de 35.000 ejemplares fabricados en sus dos generaciones. La planta normanda se prepara para la versión eléctrica que llegará en 2027.

El 1 de julio de 2026, en la planta de Dieppe (Normandía), salió de la cadena de montaje la última unidad del Alpine A110 con motor de combustión. La unidad, un A110 R 70 acabado en el icónico color Alpine Blue, se unió a los festejos del 70 aniversario de la marca gala mientras escribía el punto final de una era. Para los amantes del deportivo ligero, es un día agridulce; para el devenir industrial de la firma, un paso obligado hacia la electrificación.

Según la información oficial de la compañía, desde el lanzamiento de la segunda generación en 2017 se han producido 28.701 unidades del A110 moderno, que sumadas a las del modelo original llevan el acumulado más allá de los 35.000 ejemplares. Es una cifra modesta en comparación con los grandes fabricantes generalistas, pero muy relevante para un nicho como el de los berlinetas con motor central. La producción total, repartida en siete años, refleja un tiraje cuidadoso que ha mantenido alta la demanda y el valor de reventa.

Así fue el último A110 con motor térmico

El ejemplar que cerró la andadura térmica fue un A110 R 70, con 300 CV y una carrocería salpicada de fibra de carbono: techo negro, difusor y otros apéndices aerodinámicos heredados de la versión más radical. Bajo su capó trasero, el conocido cuatro cilindros 1.8 turbo de origen Renault, que en esta variante alcanza los 300 caballos y proporciona una experiencia de conducción muy elogiada por la prensa especializada. Con él, la fábrica de Dieppe da el relevo definitivo a su planta, que ya ensambla el Alpine A390 eléctrico y se prepara para recibir en 2027 la tercera generación del A110.

Publicidad

Más de 35.000 sueños sobre ruedas: el éxito contenido de Alpine

Las 28.701 unidades del A110 de segunda generación sitúan al modelo como un éxito rotundo dentro de su segmento. La planta normanda, con un ritmo de producción muy inferior al de las grandes series, ha privilegiado la artesanía y la personalización, y eso ha permitido a la marca mantener unos márgenes unitarios muy por encima de la media de Renault. En estos siete años, el A110 ha sido un imán de pasión, un coche de culto que ha competido en las listas de los mejores deportivos del mundo sin necesidad de ensamblar cientos de miles de unidades. Con una producción limitada y un enfoque artesanal, Alpine ha conseguido que cada unidad sea casi una pieza de colección, y la despedida del motor térmico no hace más que subrayar ese carácter exclusivo.

El A110 de combustión se despide dejando tras de sí una aureola de deportivo puro, y la historia del motor europeo se escribe en estos guiños a la tradición que dan paso a la electrificación.

La polémica eléctrica: ¿será el próximo Alpine A110 un verdadero sucesor?

La tercera generación del A110 será 100% eléctrica, al menos de entrada. La plataforma APP (Alpine Performance Platform), concebida específicamente para este deportivo, acepta también versiones con motor de combustión, pero la hoja de ruta de la marca francesa apunta primero a los cero emisiones. Las baterías se producirán en Douai, los motores en Le Mans y Cléon, y la colaboración con Michelin asegurará unos neumáticos a medida, todo dentro de un ecosistema productivo 100% galo. Alpine insiste en que el futuro A110 seguirá siendo un deportivo ligero, ágil y con un placer de conducción intacto, y quienes han probado el nuevo A390 en circuito confirman que la puesta a punto sigue siendo su gran fortaleza. Aun así, la desconfianza de los puristas es lógica: lograr que un eléctrico transmita las mismas sensaciones que un térmico y que no supere la tonelada y media de peso es uno de los mayores retos técnicos de la década.

Lo que este hito del motor francés significa para el aficionado español

Alpine nunca ha tenido una penetración masiva en España —apenas unos pocos concesionarios y una red de posventa limitada—, pero sí goza de un aura aspiracional entre los entusiastas del motor. El fin de la producción térmica marca un antes y un después en el mercado de segunda mano: las últimas unidades con motor de gasolina pasan a considerarse casi de inmediato como potenciales clásicos modernos, y su valor ya no dependerá de la edad, sino de la rareza. Para el coleccionista español atento, representa una oportunidad de hacerse con un A110 de combustión antes de que el apellido «último térmico» encarezca todavía más las transacciones. Además, quien viaje por Normandía puede combinar la ruta de los acantilados de Étretat con una visita a la propia localidad de Dieppe, donde la fábrica —abierta a visitas concertadas— permite asomarse al lugar exacto en el que un mito del motor europeo dijo adiós a los pistones.

📌 Datos clave internacional

  • La cifra a enmarcar: más de 35.000 Alpine A110 fabricados entre sus dos generaciones, de los cuales 28.701 corresponden a la segunda (2017-2026).
  • Consejo práctico: si estás valorando un A110 de combustión, este es el momento de decidirte; el parqué de segunda mano ya cotiza al alza las últimas unidades térmicas, especialmente las versiones R y R 70.
  • Así te afecta: aunque el Alpine no es masivo en España, el adiós de su motor de combustión refleja la rápida electrificación europea y anticipa la transformación que vivirán otros deportivos icónicos en los próximos años, incluidos los que copan las listas de deseos del aficionado español.