El V35A, el V6 biturbo de 3,4 litros que Toyota estrenó en 2018 bajo el capó del Lexus LS 500, se ha convertido en el motor mas cuestionado de la marca. Esa es la tesis que defiende The Car Care Nut en su último análisis, un repaso de trece minutos a una historia que arrancó con un error de fábrica, mejoró con una sustitución masiva de motores y ahora amenaza con torcerse otra vez por un recall que deja la decisión final en manos de un ordenador.
Un motor que pasó desapercibido durante cuatro años
Cuando el bloque biturbo debutó en el LS 500, recuerda el canal, no fue noticia. Ni grande ni pequeña. Se trataba de un coche de bajo volumen, poco presente en los foros y en las conversaciones de internet, así que el motor pasó sin pena ni gloria durante sus primeros años de vida comercial.
El escenario cambió en 2022, cuando Toyota llevó ese mismo bloque a la Tundra y al LX 600. Ahí había volumen real. Y ahí, sostiene el presentador, los motores empezaron a fallar a un ritmo preocupante. Lo que en un principio se atribuyó a problemas de producción de los primeros años siguió apareciendo en el tercero y en el cuarto, algo que en su opinión ya no encajaba con la excusa del arranque de fabricación.
El recall ejemplar: cambiar el motor entero
La marca identificó el origen: restos de mecanizado que no se limpiaron correctamente en la línea de montaje. La respuesta fue un recall de los que se recuerdan, con sustitución completa de motores y un coste industrial enorme. The Car Care Nut reconoce que se sintió orgulloso de esa decisión, porque entendió que Toyota colocaba su reputación por encima del balance de resultados.
Tampoco ignora la parte logística. Sustituir un motor no es un parche: exige fabricar y distribuir unidades, formar a los técnicos y desplegar el proceso por fases, algo que el canal sitúa extendiéndose hasta 2024 en las versiones no híbridas.
Me sentí muy orgulloso cuando empezaron a sustituir motores. Pero esto ha ido de malo a algo mejor y, ahora, otra vez a peor.
— The Car Care Nut
El nuevo recall: un micrófono decide si tu motor vive
El punto que más incomoda al presentador es el anuncio más reciente: un recall todavía sin desplegar en el que un sistema informático, apoyado en la detección de frecuencias anómalas mediante micrófono, decidirá si el motor se sustituye o se deja tal cual. La idea, explica, es que un rodamiento dañado genera un patrón acústico reconocible y que el software puede compararlo con patrones ya registrados.
Su objeción es práctica. Si el rodamiento solo produce ese ruido cuando el fallo ya está avanzado, ¿qué ocurre con los motores que aún no han llegado a ese punto? El canal añade un detalle que leyó en la documentación pública del recall: si el software no es capaz de determinar si el motor está bien, Toyota lo reemplaza. Para él, eso equivale a admitir que habrá casos en los que el ordenador no tenga ni idea. Y eso no suena bien, zanja.
Los propietarios de híbridos siguen esperando respuesta
Hay otro colectivo que, según el canal, se ha quedado al margen: los dueños de Tundra híbridas. El argumento de que disponen de apoyo eléctrico para apartarse a un lado no les sirve de consuelo, y el presentador habla en primera persona porque él mismo conduce una. Existen casos reportados de unidades híbridas con el mismo fallo, recuerda, y el recall no las ha cubierto con el mismo criterio.
Para quien tiene que pagar la reparación de su bolsillo, la cuenta cambia por completo. El presentador regenta un taller y admite que en su caso asumiría el trabajo a coste, pero subraya que un particular se enfrenta a una factura de reconstrucción con pocos precedentes. Y esa factura no formaba parte del trato cuando compró el vehículo.
Lo que está en juego no es un motor, es la confianza
El hilo conductor del vídeo es la reputación. The Car Care Nut sostiene que Toyota construyó su prestigio sobre la fiabilidad y sobre la respuesta ante el error, y que el nuevo recall se aleja de ese patrón: en lugar de asumir el coste completo, la compañía deja que un algoritmo filtre qué motores merecen sustitución. Su pregunta es qué ocurre si ese veredicto es erróneo y el motor falla 10.000 kilómetros después, lejos de casa y con un remolque detrás. ¿Se ha cumplido con el expediente administrativo y se cierra el caso?
El canal también pone sobre la mesa la calidad general de la Tundra. Habla de salpicaderos que crujen, cromados que se pelan y un mando de volumen que ya se ha soltado una vez en la suya. Reconoce que una pick-up puede vibrar y hacer ruido, pero matiza que eso se acepta en un vehículo de 30.000 dólares y bastante menos en uno que ronda los 70.000. El estándar no se cumple, dice, y todo lo demás queda contaminado por ese ruido de fondo.
Conviene situar el V35A en su contexto. No es el mismo motor que el 2GR-FKS atmosférico que la marca ha empleado en otras gamas, y su llegada al LS 500 en 2018 coincidió con la renovación de la oferta de propulsores de Toyota en Norteamérica antes de dar el salto a la Tundra y al LX 600 en 2022. La paradoja que describe el vídeo es notable: la tecnología híbrida de la casa atraviesa un momento dulce, con varias gamas pasando a híbrido exclusivo y con un historial sólido, mientras un solo bloque concentra las críticas y las dudas públicas.
Para el lector que esté valorando una Tundra, un LX o un LS de segunda mano, la lectura es incómoda. El recall de sustitución protege a muchos propietarios, pero el nuevo criterio introduce una variable que ninguna marca quiere en su discurso: la incertidumbre sobre si el diagnóstico acertará. Y en un mercado donde las pick-up de 70.000 euros o dólares se comparan entre sí por su valor de reventa, ese factor se traduce directamente en dinero.
También conviene mirar el calendario. El presentador cierra su análisis esperando la llegada del año modelo 2027 para comprobar si la marca cumplió la promesa de mejorar la calidad de la Tundra. Si el resultado es un continuamos igual, dice, será una decepción después de tantas opiniones de clientes recogidas por el camino. La confianza se gana despacio y se pierde en un solo recall mal explicado.
La historia del V6 biturbo de Toyota tiene algo de espejo: un fabricante que reaccionó como nadie esperaba y que ahora, según este canal, retrocede a medio camino. La pregunta queda abierta para cualquiera que tenga uno de esos motores en el garaje: si un software dice que tu motor está bien, ¿te lo vas a creer?
Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de The Car Care Nut en YouTube.



