El Shelby Cobra Daytona Coupe que busca romper récord en Pebble Beach 2026: una de seis unidades

El CSX2300, el Daytona Coupe que Carroll Shelby guardó durante más de veinte años, sale a puja en Pebble Beach con una estimación que desafía al mercado. La cifra podría convertir al modelo en el automóvil americano más caro jamás rematado en subasta pública.

La subasta de Gooding Christie’s en Pebble Beach 2026 contará con una de las joyas más esperadas del coleccionismo estadounidense: el Shelby Cobra Daytona Coupe chasis CSX2300, el tercero de los seis ejemplares fabricados y el único que Carroll Shelby mantuvo en propiedad. La cifra de salida, con una estimación que supera los 25 millones de dólares, apunta directamente al récord histórico para un automóvil americano, un trono que desde 2018 ostenta el Duesenberg SSJ con 22 millones. El escenario, la Monterey Car Week, es el más propicio: el año pasado, un Ferrari 250 GT SWB California Spider Competizione alcanzó los 25,3 millones, el martillo más alto jamás registrado en la casa.

Las claves de esta historia

  • Lo más importante: El chasis CSX2300 es uno de los seis Daytona Coupe originales y el único que perteneció a Carroll Shelby. Su historial competitivo en Europa y Japón lo convierte en una pieza irrepetible.
  • No te lo puedes perder: Tras la restauración meticulosa de Mike McCluskey bajo supervisión del propio Shelby, el coche luce la decoración azul y el número 12 con el que corrió en las 12 Horas de Sebring de 1965.
  • Cifras y cotización: Estimación «In Excess of $25,000,000». Si se confirma, superaría los 22 millones del Duesenberg SSJ (2018) y los 13,75 millones del Shelby 260 Cobra CSX2000 (2016), récord actual de la marca.

El tercer Daytona, el más personal de Shelby

El CSX2300 debutó en el Tour de Francia Automobile de 1964 con Bob Bondurant y Jochen Neerpasch a los mandos. Ganó las dos primeras etapas antes de sucumbir a problemas mecánicos, pero su verdadera leyenda se forjó en la temporada 1965 del Campeonato FIA GT. Aquel año participó en Daytona —tercero de clase y sexto absoluto— y en Sebring, antes de embarcarse en la campaña europea gestionada por Alan Mann Racing: en Nürburgring fue tercero de clase, y en Reims, segundo. Cuando las reglas de la FIA lo dejaron obsoleto en 1966, el Daytona Coupe ya había cumplido su misión: batir a los Ferrari 250 GTO.

A diferencia de sus cinco hermanos, el CSX2300 no acabó su vida competitiva al finalizar el programa oficial de Shelby American. Viajó a Japón, donde corrió con éxito en el Fuji Speedway y en el Gran Premio de Japón hasta 1968, un periplo que le aportó una segunda carrera internacional, única entre los Daytona.

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La carrocería de aluminio —firmada por Carrozzeria Gransport según el diseño de Peter Brock— es la misma que Shelby definió para doblegar a los GTO. La mecánica es la de un Cobra llevado al extremo: un V8 Ford de 289 pulgadas cúbicas, levas laterales, carburación cuádruple y una disposición que, al cerrar la cabina, ganaba velocidad punta y estabilidad. La historia del automóvil pocas veces ha visto una respuesta tan directa: delante, el escuadrón italiano; detrás, un tejano con una navaja aerodinámica.

Veintiún años con Shelby: la restauración de la memoria

Carroll Shelby compró el CSX2300 en 1975 y lo conservó hasta 1998. Fue el único Daytona Coupe que poseyó el creador de la saga. En ese cuarto de siglo, encargó a Mike McCluskey, especialista en Cobra de Torrance, California, una restauración integral que devolvió al coche a las especificaciones de 1965. Durante esos años, el coche participó en reuniones icónicas como la SAAC-9 en Anaheim (1994) o la Cobra 30th Reunion de Sonoma (1995), y se dejó ver en las Monterey Historic Automobile Races.

En manos de Larry Bowman, ya en 2000, el CSX2300 recibió otra restauración meticulosa que respetó las marcas y cicatrices de su pasado en competición. En 2003, recién salido del taller, apareció en los Monterey Historics y en el Goodwood Revival. Desde entonces, su propietario actual —más de dos décadas de custodia— lo ha mantenido en activo, participando en eventos como el Tour Auto, el Modena Cento Ore y, de nuevo, Goodwood, incluida una aparición muy reciente en el Festival of Speed de julio de 2026.

1964 Shelby Daytona Coupe trasera gooding Motor16

Por qué 25 millones no son una exageración

El mercado de los clásicos de competición con pedigrí Shelby ha vivido una revalorización constante, pero hasta ahora no había rozado cotas cercanas a los 25 millones. El récord de la marca está en los 13,75 millones que RM Sotheby’s obtuvo en 2016 por el Shelby 260 Cobra CSX2000, el primer Cobra de la historia. El Duesenberg SSJ de 1935, por su parte, mantiene desde 2018 la plusmarca para cualquier automóvil fabricado en Estados Unidos con 22 millones.

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Sin embargo, la combinación de rareza —seis unidades, tres con carrocería Gransport—, la propiedad directa de Shelby y un historial de carreras en ambas orillas del Atlántico sitúa al CSX2300 en un escalón superior. No se trata solo de un Daytona Coupe; es el Daytona Coupe que Shelby decidió no soltar. Gooding Christie’s lo presenta con una estimación «In Excess of $25,000,000», una cifra que, de alcanzarse, convierte automáticamente al modelo en el coche americano más caro jamás subastado y en el Shelby más valioso de la historia.

Conviene recordar que el año pasado, en la misma Monterey Car Week, la alianza Gooding Christie’s remató un Ferrari 250 GT SWB California Spider Competizione por 25.305.000 dólares. El comprador, al sumar la comisión, pagó bastante más. Si el Daytona Coupe repite la jugada, la horquilla final podría superar incluso los 28 millones. Las salas de subasta de la Costa Oeste esperan, además, un efecto arrastre de otro lote estelar: el McLaren F1 GTR «Pop Art» que RM Sotheby’s ofrece con una estimación «por encima de 35 millones».

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El valor de un Shelby no lo mide solo la potencia: lo mide el número de manos que lo han tocado sin perder su número de bastidor.

La era de los récords se escribe en Monterey

La Monterey Car Week se ha consolidado como el termómetro del segmento más alto del coleccionismo mundial. En la edición de 2026, Gooding Christie’s programa sus pujas para el 14 y el 15 de agosto en el Pebble Beach Parc du Concours. Si el CSX2300 alcanza su estimación, marcará un hito que trasciende lo económico: será la certificación de que un automóvil americano puede competir en precio con los Ferrari, los Bugatti y los Mercedes-Benz que dominan la lista de los más caros. Solo cinco coches estadounidenses han superado los diez millones de dólares en subasta pública, y ninguno ha llegado nunca a la zona de los veinte.

El CSX2300 representa, además, el final de una era de competición artesanal. Cuando Shelby encargó a Peter Brock la silueta del Daytona, no buscaba belleza; buscaba cortar el viento. Y sin embargo, aquella carrocería de aluminio remachada, estrecha y afilada, ha terminado por convertirse en uno de los iconos del diseño funcional. Hoy, pátina y restauración conviven en un equilibrio que casa con el gusto del coleccionista contemporáneo: se ha corrido, se ha conservado y se ha tratado con el respeto que merece un chasis que ayudó a escribir la historia de la FIA GT.

La subasta de Pebble Beach no solo venderá un coche; venderá el legado directo de Carroll Shelby. Y en agosto de 2026, el mercado dictará sentencia sobre cuánto vale, realmente, una leyenda con número de bastidor.

Veredicto

El Shelby Cobra Daytona Coupe ya era una pieza de museo antes de entrar en la puja. Que el ejemplar que perteneció a su creador salga a subasta con una estimación de récord no es una sorpresa, sino la confluencia de todos los factores que definen un clásico de élite: rareza extrema, competición documentada y procedencia impecable. Si el martillo supera los 25 millones, el Daytona Coupe no solo será el americano más caro de la historia, sino que entrará en el panteón de los automóviles cuyo valor se mide en dígitos de ocho cifras.