Estamos a las puertas de la Declaración de la Renta 2025, y como cada año, saber qué cosas se pueden desgravar es uno de los temas más buscados.
Seguro que has oído hablar mil veces de las ayudas del Plan Moves, pero lo que igual no sabes es que hay un beneficio directo que puedes aprovechar si te has pasado a la movilidad sostenible.
Cómo funciona la deducción por comprar un coche eléctrico

Comprar un coche eléctrico ya no es solo una cuestión de ecología o de ahorrar combustible, sino que también tiene un impacto muy positivo en tu bolsillo en la Declaración de la Renta.
Para entender este beneficio, lo primero que debes tener claro es que se trata de una deducción temporal en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas. Esto significa que puedes reducir la cantidad de impuestos que te toca pagar si cumples con una serie de requisitos al adquirir tu nuevo vehículo. No es algo que se aplique de forma automática, sino que lo tienes que incluir de forma correcta en tu declaración para que Hacienda te devuelva esa parte del dinero o te lo descuente de lo que te sale a pagar.
La normativa actual establece que tienes derecho a esta ventaja fiscal si compraste el vehículo a partir del 30 de junio de 2023. Lo más importante es que el coche debe ser para tu uso personal y privado. Si eres autónomo y piensas usar el coche para tu trabajo, las reglas cambian. Para poder desgravar, el vehículo no puede estar afecto a ninguna actividad económica. Es decir, si usas el coche para repartir mercancía o para visitar clientes de forma profesional, no podrás acogerte a esta deducción del IRPF.
Pero no todos los coches eléctricos sirven para obtener este descuento en tus impuestos. La Agencia Tributaria es muy estricta con las categorías y los tipos de motores que entran en el saco de los «enchufables». Básicamente, estamos hablando de turismos que no tengan más de ocho plazas además de la del conductor. También se incluyen otros vehículos más pequeños como los cuadriciclos ligeros o pesados y, por supuesto, las motocicletas eléctricas de dos o tres ruedas.
Para que no haya dudas, el modelo que elijas debe figurar en una lista oficial que gestiona el IDAE. Dentro de esa lista vas a encontrar los vehículos eléctricos puros, que son los que solo usan batería y se cargan en un enchufe. También entran los de autonomía extendida, que llevan un pequeño motor de combustión para cargar la batería pero se mueven siempre con electricidad. Y, por supuesto, los híbridos enchufables que combinan ambos motores y también se conectan a la red eléctrica. Incluso los coches de pila de combustible de hidrógeno están incluidos en esta ventaja.
Cuánto dinero puedes recuperar en la Renta

Vamos con lo que de verdad te interesa. La deducción que puedes aplicar es del 15% sobre el valor de adquisición del vehículo. Pero ojo, porque Hacienda pone un límite máximo sobre el que aplicar ese porcentaje. La base máxima de la deducción es de 20.000 euros. Esto no significa que el coche deba costar eso, sino que, aunque te hayas gastado 40.000 o 50.000 euros, solo podrás calcular el 15% sobre los primeros 20.000 euros.
Haciendo cálculos rápidos, el máximo que podrías llegar a desgravar en la Renta son 3.000 euros. Para calcular la base de forma correcta, debes sumar el precio del coche más los gastos y tributos que hayas pagado al comprarlo, como el impuesto de matriculación o los gastos de gestoría. Sin embargo, si has recibido alguna subvención o ayuda pública, como las del Plan Moves, ese dinero no cuenta para la deducción. Debes restar la ayuda del precio total antes de aplicar el 15% para no tener problemas con una futura inspección.
Uno de los errores más comunes es no saber en qué año poner la deducción en la Declaración de la Renta. La ley te ofrece dos caminos diferentes dependiendo de cómo hayas hecho la compra. La primera opción es cuando compras el coche de golpe y lo matriculas. En ese caso, debes practicar la deducción en el mismo año en el que se produce la matriculación en España. Si el coche se matricula en 2024, esa es la declaración donde debes incluirlo.
La segunda opción está pensada para quienes dan una entrada y esperan a que les entreguen el vehículo más tarde. Si pagas al menos el 25% del valor total del coche antes de que te lo den, puedes empezar a deducir ese 15% en el año en que alcanzas ese pago del 25%. Eso sí, Hacienda te pone una condición de tiempo: tienes que terminar de pagar el resto y recibir el coche antes de que acaben los dos años siguientes a ese primer pago importante. Por ejemplo, si hiciste ese pago del 25% en 2024, tienes hasta finales de 2026 para que el coche esté a tu nombre y totalmente pagado.
Plazos y fechas límite

Estas ventajas fiscales tienen fecha de caducidad. La normativa actual dice que los vehículos deben estar matriculados en España antes del 31 de diciembre de 2026 para poder beneficiarse de esta deducción en la Renta. Es un margen amplio, pero si estás pensando en cambiar de coche, no conviene dejarlo para el último momento, ya que los plazos de entrega de las marcas a veces pueden jugar malas pasadas.
Si optaste por el sistema de pagos a cuenta, los límites se extienden un poco más para permitir que el proceso de fabricación y entrega se complete. Por ejemplo, si realizas pagos durante este año 2026 que sumen ese 25% del precio, tendrás de margen hasta el último día de 2028 para formalizar la compra definitiva y el pago total. Es una forma de asegurar que, aunque el fabricante tarde en darte las llaves, no pierdas tu derecho a recuperar ese 15% de la inversión que has hecho.
Para que la deducción sea válida, el coche debe ser nuevo y matricularse por primera vez en España. No vale comprar un coche eléctrico de segunda mano a un particular ni traerlo de otro país sin que sea su primera matriculación aquí. Además, hay un tope en el precio de venta del vehículo que viene marcado por el Anexo III del Real Decreto del Plan Moves III. Si el coche es muy lujoso y supera esos límites de precio establecidos por la administración para las ayudas a la movilidad, tampoco podrás aplicar la deducción en tu Declaración de la Renta.
El objetivo de Hacienda es fomentar que los ciudadanos particulares cambien sus viejos coches de combustión por opciones más limpias. Por eso, si después de comprar el coche y aplicarte el descuento decides usarlo para tu negocio, podrías perder el derecho a lo que ya te has deducido y tener que devolverlo. Es fundamental mantener el coche para uso personal durante el tiempo que dure la ventaja fiscal para evitar sustos innecesarios con las cartas de la Agencia Tributaria.


