Lexus IS350 2026: fiabilidad y espacio interior a examen por The Car Care Nut

El canal The Car Care Nut desmonta el sedán japonés y confirma que su tecnología anticuada es, precisamente, su mayor virtud. Análisis técnico de un motor que prefiere perder aceite antes que rendirse.

Un V6 atmosférico que desafía al tiempo

Abrir el capó del Lexus IS350 2026 es como mirar por un agujero temporal. El presentador de The Car Care Nut lo dice sin rodeos: es un motor antiguo para los estándares actuales. Hablamos del 2GR-FKS, un V6 de 3.5 litros atmosférico con inyección directa e indirecta (D4S), distribución variable dual y taqués hidráulicos. Ni turbo, ni hibridación suave. Solo seis cilindros sinceros que muchos creían extinguidos en el segmento de las berlinas deportivas.

En su revisión técnica, el canal detalla cada rincón del vano motor. Las tapas de válvulas son de plástico, sí, pero “la calidad es incomparable”, afirma. Las uniones del sistema de refrigeración también llevan plástico y, aunque en teoría eso suene a receta para fugas, la experiencia del taller le dice otra cosa: apenas han visto fugas en esas piezas. Solo algún manguito rebelde, y muy de vez en cuando. La bomba de agua mecánica, en cambio, acabará soltando líquido algún día —algo asumido en motores con tanto kilometraje, y que no le quita el sueño a nadie.

Calidad de materiales: el viejo Lexus que echábamos de menos

El presentador insiste en comparar este IS con los Lexus de otra época. Los plásticos, los tornillos, hasta ese soporte de batería que todo mecánico maldice al cambiar la unidad —sigue igual que hace una década. Esa obstinación en no cambiar nada tiene una lectura positiva: los buenos hábitos de fabricación permanecen. Nada de estrenar componentes por postureo tecnológico. The Car Care Nut lo resume con una frase que duele a la competencia: “Si el IS puede montar un servofreno de 1995 y que los frenos se sientan genial, ¿por qué los demás se complican tanto?”.

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Quizá el mayor elogio que dedica al coche es que se siente exactamente igual que la generación anterior, pero con equipamiento moderno. El sistema de iluminación ambiental es un pegote poco trabajado —“si vas a hacer algo, hazlo bien”, comenta—, aunque eso parece anecdótico cuando hablamos de un sedán que guarda la esencia de los Lexus más recordados.

A mitad de su análisis, el técnico lanza una sentencia que merece detenerse. Porque resume la filosofía del modelo como pocas:

“A 200.000 millas perderá aceite por todas partes, pero jamás se rendirá. Seguirá funcionando. Así son estos coches.”

— The Car Care Nut

Mantenimiento: el talón de Aquiles (y su paradoja)

No todo es coser y cantar. The Car Care Nut advierte de que ciertas reparaciones pueden convertirse en una pesadilla de mano de obra. Las bujías del lado izquierdo se cambian sin desmontar el colector de admisión, aunque con paciencia. Pero si toca meter mano a la cadena de distribución o al retén delantero, el motor tiene que salir del coche. Literalmente. El cárter superior y el deflector están atrapados por el subchasis, y la junta de la tapa frontal es una fuente de fugas crónica en estos propulsores. “Cuando tienes que hacer eso, lo mejor es sacar el motor directamente”, explica.

Y el eje delantero derecho atraviesa el cárter, una solución compacta que con los años pasa factura: el rodamiento se gripa, el retén gotea y, si no se ataja, acabas cambiando el cárter entero con el coche desmontado. Son averías conocidas, heredadas de la plataforma de 2014. Lexus no ha movido un tornillo para corregirlas —sigue igual que hace una década y sin embargo, la conclusión del canal es sorprendente. Fugarán líquidos, pero nunca dejarán tirado a su dueño.

Tracción total o propulsión: una elección que cambia la experiencia

El modelo probado lleva tracción integral, pero el presentador lo tiene claro: él compraría la versión de propulsión trasera. La razón principal es el espacio. En la unidad AWD, el túnel de transmisión invade la zona del reposapiés del conductor —en volante a la izquierda—, creando un escalón incómodo. Detrás de ese bulto está la caja de transferencia, con un soporte lateral que, según el mecánico, nunca ha dado problemas graves pero que parece un apaño de otra era.

La transmisión automática de 8 velocidades asociada al eje trasero es más rápida en modo Sport que la de 6 marchas del AWD, aunque ambas destacan por su robustez a prueba de negligencias. “Es una transmisión tan dura que, aunque no le hagas mantenimiento, seguirá funcionando”, afirma The Car Care Nut. Otro detalle de vieja escuela: el diferencial trasero prácticamente idéntico al de un LS400 de los noventa. No han cambiado nunca un diferencial de estos, solo algún retén a los 30 años.

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Fiabilidad: el único argumento que importa

Podríamos hablar de la puesta a punto dinámica y de cómo no alcanza a sus rivales alemanes en precisión, pero el técnico pide un cambio de enfoque: el IS350 se compra por cómo va a envejecer. En 2026, con Lexus inmersa en electrificación y motores turbo, este sedán es “el último Lexus de la vieja escuela” que sobrevive en el catálogo. The Car Care Nut lo disfruta porque le devuelve sensaciones que creía perdidas, y lo dice con la autoridad de quien repara docenas de modelos al mes.

La calidad de la pintura, los materiales del escape, la sensación de solidez bajo el coche… todo recuerda que este IS no ha recibido el memorándum de la modernidad. Y ese es justo su mayor atractivo para quien priorice larga vida y costes predecibles.

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Quizá no sea la berlina más emocionante, ni la más tecnológica, ni la más espaciosa. Pero en un mundo que corre hacia lo efímero, el IS350 2026 es un ancla de confianza. Y The Car Care Nut lo ha dejado claro: los puntos débiles están inventariados desde hace años, así que no hay sorpresas. Solo queda preguntarse cuánto tiempo seguirá Lexus ofreciendo esta joya anacrónica. Por ahora, en 2026, todavía se puede comprar.

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de The Car Care Nut en YouTube.

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