El Rally de Cerdeña del WRC decide el título entre tres pilotos del mismo equipo: Evans, Pajari y Solberg. No hay cuarta vía ni rival de otra marca. La corona de pilotos de 2026 se queda en Toyota por séptima vez en ocho años, y el único interrogante es cuál de los tres GR Yaris cruza primero la meta de Sassari-Argentiera.
La cita sarda es la última del calendario después de que la FIA y el promotor confirmaran la anulación del Rally de Arabia Saudí, previsto para noviembre. La decisión elimina la gran cita de Oriente Medio y deja 35 puntos sobre la mesa para el desenlace.
Elfyn Evans llega con 17 puntos de ventaja sobre Sami Pajari y 21 sobre Oliver Solberg. El británico lidera el campeonato desde la quinta prueba, las Islas Canarias de abril, y ha ganado en Suecia y Japón. Toyota ya celebró en Chile su sexto título de constructores consecutivo, así que en Alghero solo queda repartir la corona individual.
La aritmética de Evans: 17 puntos de colchón y una trampa en el desempate
Con 35 puntos disponibles por piloto —los del rally, los del domingo y los de la Power Stage—, las cuentas son sencillas. Pajari necesita recortar 18 puntos al líder. Solberg, 22. El sueco solo sería campeón si ganara todo lo ganable y Evans se hundiera de una forma difícil de imaginar.
El caso del finlandés es más fino y explica por qué nadie en Toyota da el título por cerrado. Si Evans suma 18 puntos, el mínimo de un segundo puesto sin bonus, su renta final sería de 35 —exactamente el techo de Pajari en Cerdeña— y todo se resolvería por el criterio de desempate del reglamento deportivo, que prima el número de victorias. Ahí el finlandés gana la partida: tres triunfos (Estonia, Finlandia y Paraguay) frente a los dos del británico (Suecia y Japón).
Evans no necesita ganar en Cerdeña, pero cualquier error en la Power Stage puede entregarle el título a un rival con más victorias en el bolsillo.
Toyota contra Toyota: el título que se decide en el mismo garaje

Que los tres candidatos compartan garaje dice bastante del ciclo de Rally1. Toyota ha convertido el campeonato en un asunto interno: seis títulos de constructores consecutivos y la certeza de que el séptimo título de pilotos en ocho años saldrá de su propia nave. Cuando no hay rival externo capaz de sostener el ritmo, la pelea se traslada al interior del equipo.
Pajari, 24 años y segunda temporada completa en Rally1 junto a Marko Salminen, llega lanzado: ganó de forma consecutiva en Estonia, Finlandia, y Paraguay. Solberg, que cumplió 25 años el 23 de septiembre, abrió el curso con victoria en Montecarlo y repitió en Chile a comienzos de septiembre, con Elliott Edmondson en el asiento derecho. Evans, en cambio, ha construido su liderato con regularidad y dos victorias.
El reparto de roles también cuenta. Evans administra una ventaja que tiene desde abril; Pajari llega en su mejor momento; Solberg necesita que el británico falle. Tres mentalidades para un mismo domingo. Cerdeña decide.
Alghero, octubre y el hueco que deja Riad
La prueba sarda se disputa en octubre por primera vez desde 2020, cuando el calendario se recompuso por la pandemia. La sede también cambia: de Olbia a Alghero, en la costa noroeste, sobre pistas de tierra rocosa y abrasiva que castigan neumáticos y transmisiones. Ahí la gestión de la degradación pesa más que el ritmo puro.
El formato tampoco es el habitual. La superespecial del jueves abre en el circuito de rallycross de Ittiri; el viernes y el sábado se reparten en dos bucles de tres tramos, con la especial nueva de Solorche cerrando la segunda pasada del sábado; y el domingo se recorre dos veces el mismo par de tramos del noroeste, con zona de cambio de neumáticos antes de la segunda pasada por Sassari-Argentiera, que vale como Power Stage.
La anulación de Arabia Saudí deja una lectura incómoda para el promotor. La prueba saudí iba a cerrar el año en noviembre y desaparece sin sustituto, así que el desenlace queda en manos de una cita reubicada en el calendario y con nueva sede. El WRC pierde presencia en Oriente Medio y gana un final en Europa con horarios cómodos para la afición; qué ocurre con esa plaza y con el calendario oficial del campeonato es la siguiente pregunta abierta.
Sébastien Ogier será el otro nombre del fin de semana. El nueve veces campeón, cuarto en la clasificación, ya no puede pelear por un décimo título, pero disputará su prueba número 214 en el Mundial y superará el récord de participaciones de Jari-Matti Latvala, actual director del equipo. Ogier es, además, el piloto más laureado de la historia de la prueba italiana, con cinco victorias, la última en 2025 junto a Vincent Landais.
Su presencia introduce una variable que ninguno de los tres aspirantes controla. Si el francés gana y se lleva los bonus del domingo y de la Power Stage, se esfumarán hasta 35 puntos que no irán a manos de Evans, Pajari ni Solberg. Cuanto menos se reparta el botín, más vale la renta acumulada del líder.
La lectura de fondo es que Toyota llega a la última cita con el título de marcas en el bolsillo y tres candidatos a la corona individual, con una única excepción en los últimos ocho años. Cuando un solo equipo copa las tres primeras plazas de la tabla, el campeonato gana emoción en el garaje y la pierde en la parrilla. El WRC lo sabe desde hace años.
Análisis de Impacto
- Dato de mercado: tres pilotos de la misma marca pelean por un título con 35 puntos en juego y márgenes de 17 y 21. Toyota suma ya seis títulos de constructores consecutivos y aspira al séptimo de pilotos en ocho años, con una sola interrupción en ese periodo.
- El rumor: en el entorno del campeonato se da por hecho que la plaza saudí no volverá al calendario a corto plazo, aunque no hay confirmación oficial ni sobre el hueco ni sobre un posible sustituto. Tampoco está cerrada la alineación de Toyota para 2027, con tres pilotos en edad y en forma de pelear por el título.
- El veredicto: Evans es favorito, pero su renta esconde la trampa del desempate por victorias. Pajari necesita ganar y esperar; Solberg, casi un milagro. El título se decidirá el domingo en la Power Stage de Sassari-Argentiera.

