Estados Unidos está a punto de convertir la radio AM en equipamiento obligatorio de todos los coches nuevos. La cámara baja del país ha aprobado la AM Radio for Every Vehicle Act, el texto que obliga a los fabricantes a mantener el receptor analógico en cada vehículo, y ahora la pelota está en el tejado de la cámara alta.
La votación llegó esta misma semana, justo antes de que el hemiciclo cerrara por adelantado su calendario de sesiones. No es un detalle menor. La norma llevaba tres años circulando por Washington sin encontrar su momento, y acaba de superar su primer filtro real.
Qué dice exactamente la ley de radio AM
El mecanismo es fácil de explicar. Si el texto sale adelante también en la cámara alta y recibe el visto bueno presidencial, el departamento federal de transporte de EE UU quedará obligado a redactar una regla que imponga la recepción de radio AM como equipamiento de serie en todos los coches nuevos que se vendan en el país.
El apoyo es transversal. La versión del texto en la cámara alta cuenta con impulsores de los dos grandes partidos, un respaldo bipartidista que no existía en el intento anterior, y el propio presidente estadounidense ha mostrado su visto bueno, según la información publicada en Estados Unidos.
No es la primera vez que se intenta. En 2023 se presentó un proyecto con idéntico nombre que, sin embargo, nunca llegó tan lejos. Aquella propuesta naufragó frente al rechazo de los fabricantes, que alegaron un coste innecesario para mantener una función que buena parte de sus clientes no utiliza.
En Europa la radio AM desaparece de los salpicaderos sin debate; en Estados Unidos acaba de superar la cámara baja por las alertas de emergencia.
El argumento que sostiene la norma nada tiene que ver con la música. Las bandas de radio AM siguen formando parte del sistema de alertas de emergencia, ese mecanismo que avisa a la población de huracanes, tornados o incidentes graves. Para sus defensores, eso basta para que ningún coche nuevo salga de fábrica sin receptor.
Por qué los fabricantes no la quieren
La industria mira la norma con recelo. Los grandes grupos del automóvil han defendido durante años que mantener el receptor de AM encarece el vehículo sin aportar apenas valor, y que la cosa se complica en los coches eléctricos, donde los sistemas de alta tensión pueden generar interferencias sobre la señal.

El caso de Ford es el ejemplo más recordado. La compañía planeó eliminar la radio AM del Mustang Mach-E y de la F-150 Lightning, sus dos eléctricos más visibles, y dio marcha atrás cuando arreciaron las quejas. El camino del segundo modelo acabó de otra manera: Ford dejó de producir esa pick-up.
Al otro lado del pulso está la radio. La asociación nacional de radiodifusores del país calificó el texto como una norma crítica de seguridad pública. Su tesis es que la AM llega donde no lo hace la telefonía móvil, con especial ventaja en zonas rurales y en situaciones de emergencia en las que la red se cae.
Ese relato tiene una grieta. Una ley federal de 2015 ya ordenó modernizar el sistema de alertas para reducir la dependencia total de la radio AM, de modo que la defensa del receptor analógico como herramienta de salvamento no es tan sólida como se presenta.
Los datos de audiencia tampoco ayudan. Un tercio de los estadounidenses mayores de 50 años sigue escuchando la radio AM al volante, según la principal asociación de defensa de las personas mayores del país. Fuera de ese nicho, la mayoría de compradores de coche nuevo consume música por el móvil, la radio por satélite o las emisoras de FM.
Lo resumía con crudeza un analista de producto del sector: la ausencia de radio AM difícilmente disuade a nadie de comprar un coche. Ahí está la paradoja de la ley, que celebra una minoría mientras la mayoría no lo entiende.
Qué significa esto desde España
En España, la discusión es prácticamente la contraria. Ninguna norma obliga a montar radio AM en los coches nuevos, y los fabricantes llevan años retirando el receptor de onda media de sus gamas europeas sin que nadie haya abierto un expediente por ello. Lo que en Estados Unidos es un pulso legislativo, aquí es un detalle que desaparece del salpicadero sin ruido.
La razón es de fondo. En Europa, el debate sobre la radio en el coche se ha desplazado hacia la radio digital DAB+, que empuja desde Bruselas y que varios países llevan años implantando con ritmos muy distintos. La onda media, en cambio, arrastra un declive largo, con emisoras que apagan transmisores y frecuencias que quedan vacías.
EE UU ha decidido ir en sentido opuesto con una norma que, si termina aprobándose, obligará a los fabricantes a conservar una tecnología que el resto del mundo considera amortizada. Es otra muestra de hasta qué punto la regulación del automóvil depende del contexto local: lo que aquí se borra por obsoleto, allí se protege por decreto.
Al lector español esta ley no le cambia nada a corto plazo, pero le sirve como termómetro. Mientras Europa avanza hacia el software y los servicios conectados dentro del coche, Estados Unidos blinda un receptor de onda media. El próximo hito está en la cámara alta.
📌 Datos clave internacional
- La cifra a enmarcar: un tercio de los estadounidenses mayores de 50 años sigue escuchando la radio AM al volante.
- Consejo práctico: si valoras la radio analógica en el coche, revisa el equipamiento de tu próxima compra; en Europa los fabricantes llevan años retirando el receptor de AM sin que ninguna norma lo impida.
- Así te afecta: la ley no cambia nada en España, pero retrata dos modelos opuestos. Mientras EE UU legisla para conservar la onda media, Europa la borra del salpicadero y empuja la radio digital.


