El Alfa Romeo 164 es hoy la vía más barata al universo Alfa: una berlina deportiva con V6 Busso por menos de 20.000 dólares.
Las claves de esta historia
- Lo más importante: el 164 se construyó desde 1987 sobre una plataforma compartida con el Fiat Croma, el Lancia Thema y el Saab 9000, pero conservó motor, suspensiones y carácter propios de Alfa Romeo.
- No te lo puedes perder: Estados Unidos solo recibió el 3.0 V6 Busso de 12 válvulas; el Q4 de tracción total se quedó en Europa.
- Cifras y cotización: de 186 a 233 CV según versión, producción hasta 1998 y una horquilla actual de 10.000 a 15.000 dólares para los ejemplares mejor mantenidos, según el análisis de Sports Car Market.
Cuatro coches, una plataforma y un problema de identidad
La tradición de la casa en la berlina deportiva arranca, como recuerda el análisis que Sports Car Market dedica al modelo, con el 1900 de 1950, el coche con el que Alfa Romeo cambió la exclusividad de posguerra por volumen y demostró que una carrocería de cuatro puertas podía ser más rápida que sus propios cupés. Cuatro décadas después, la situación era la inversa: las cuentas no cuadraban y el proyecto de la siguiente berlina de propulsión trasera quedó en nada. La salida fue una alianza.
De aquel acuerdo nació un chasis compartido con el Fiat Croma, el Lancia Thema y el Saab 9000. De los cuatro, el propio Alfa Romeo 164 fue el más interesante: carrocería firmada por Pininfarina, geometría de suspensiones propia y un motor que conservaba intacta la identidad de la casa. El interior siguió el mismo criterio, con salpicadero de botonera densa, asientos de cuero y volante de cuatro radios.
En Europa el modelo se lanzó con varias mecánicas, incluido un cuatro cilindros turbodiésel, y con el tiempo añadió una versión Q4 de tracción total que nunca cruzó el Atlántico. Estados Unidos tuvo que conformarse con una sola: el 3.0 V6 Busso de 12 válvulas. Allí llegó en 1991 en tres niveles —el de acceso, el 164L y el 164S— con 186 CV en los L y 203 CV en los S, cambio manual de cinco relaciones o automático ZF de cuatro.
El V6 Busso, la razón por la que el 164 seguía siendo un Alfa

El apellido importa poco cuando el motor tiene nombre propio. Sports Car Market sitúa el V6 Busso entre los seis cilindros con mejor sonido jamás fabricados, y quien lo haya escuchado a plena carga sabe que la afirmación no es una cortesía. Giuseppe Busso, ingeniero histórico de la marca, firmó una mecánica de entrega llena y respuesta inmediata que sobrevivió intacta al trasplante de plataforma.
Compartir plataforma con un Fiat y un Saab no le restó carácter: el Busso se encargó de que nadie lo confundiera con un coche razonable.
Car and Driver lo comprobó en su prueba de 1990. Sus redactores escribieron que cualquiera de ellos, con los ojos vendados, identificaría en dos segundos que estaba sentado en un Alfa, y describieron el 164S como un coche con velocidad, elegancia, un V6 arrollador y más carácter que cualquier otra berlina de 30.000 dólares. Las pequeñas averías aparecidas en la prueba de larga duración templaron parte de aquel entusiasmo.
Del 164S al Quadrifoglio: la puesta al día de 1994
La actualización llegó en 1994. El 164S pasó a llamarse 164 Quadrifoglio y el L, LS, ambos con un nuevo Busso de 24 válvulas y doble árbol de levas en culata: 213 CV en el LS y 233 CV en el Quadrifoglio, con suspensiones de amortiguación adaptativa pilotada electrónicamente. Las aceleraciones se afinaron hasta la segunda mitad de los seis segundos en el 0 a 96 km/h, cifra que en el 0 a 100 km/h se iría unas décimas por encima. Alfa Romeo abandonó el mercado estadounidense en 1995, pero la producción del 164 se mantuvo hasta 1998.
Comprar y mantener un 164 hoy: la letra pequeña del clásico asequible
Mantener un 164 en forma exige algo más que cariño, y el orden de prioridades está claro.
- Correa y bomba de agua. Sustitución cada cinco o siete años, junto con tensor y polea guía: entre 2.000 y 3.000 dólares en un especialista, muy por debajo de la factura que sigue a una rotura.
- Amortiguadores del Quadrifoglio. Los electrónicos llevan más de una década sin suministro y no son rehabilitables; la solución habitual son unos Koni de ajuste manual.
- Electrónica de confort. Elevalunas, asientos eléctricos, techo y climatizador: limpiar contactos a veces basta, pero con frecuencia toca cambiar interruptores.
A la lista se suma la dificultad de acceso al motor, montado en posición transversal, que se agrava en los 24 válvulas. Por eso, más que el nivel de acabado, lo que decide una compra es la carpeta de facturas: a estas alturas cualquier 164 sano debería tener un archivador entero de mantenimiento. Los foros de la comunidad, con Alfabb a la cabeza, documentan uno por uno los fallos conocidos y sus remedios.
La compra sensata empieza por descartar los numerosos ejemplares agotados que se anuncian por debajo de 5.000 dólares y destinar entre 10.000 y 15.000 dólares a un coche honesto, según las cifras que maneja Sports Car Market. Sigue siendo menos de 20.000 dólares por una berlina italiana con sitio para cuatro, un V6 de los que se recuerdan y una carrocería que no se parece a nada de su quinta.
Ahí está la paradoja de este youngtimer. El estigma de la plataforma compartida y los años difíciles de la marca lo mantuvieron fuera de los radares durante dos décadas, mientras las berlinas deportivas alemanas de su tiempo —la referencia era el BMW Serie 5— consolidaban su cotización. Hoy el 164 juega a favor: es un youngtimer italiano con motor noble, carrocería de carrocero y una comunidad técnica muy activa. Los cambios manuales se valoran por encima de los automáticos, y el historial pesa más que el acabado.
En España la horquilla se estrecha por otro motivo: el automático ZF, frecuente en los ejemplares importados, encuentra menos comprador. Los 164 más veteranos ya superan la antigüedad que la normativa exige para la matriculación como vehículo histórico, con las ventajas fiscales y de circulación que conlleva, y los últimos fabricados, en 1998, cumplirán tres décadas en 2028, una efeméride que suele remover el mercado de los youngtimers.
Veredicto Motor16
El 164 no es el Alfa Romeo más deseado ni el más rápido de su estirpe, y probablemente nunca lo será. Es, en cambio, la vía más racional para entrar en el universo Busso con una berlina capaz de tragar kilómetros, firmada por Pininfarina y con un mantenimiento previsible si se compra bien. A 10.000-15.000 dólares por un ejemplar con historial, el riesgo es bajo y el carácter, altísimo. Nota: 8,3/10


