Hablar de radares en España es hablar de uno de los sistemas de control más extendidos en nuestras carreteras. La Dirección General de Tráfico lleva años apostando por estos dispositivos como herramienta clave para reducir la siniestralidad, controlar la velocidad y mejorar la seguridad vial. Y lo cierto es que su presencia es cada vez más habitual.
Sin embargo, no todos los radares son iguales. Algunos son visibles y están señalizados, mientras que otros pasan completamente desapercibidos hasta que llega la multa. Entender cómo funcionan, qué tipos existen y cuáles son más difíciles de detectar es fundamental para cualquier conductor que quiera evitar sorpresas… y, sobre todo, conducir de forma más segura.
4Radares desde el aire: helicópteros y drones
Otro nivel de control lo encontramos en los radares aéreos. Aquí entran en juego los helicópteros Pegasus y los drones utilizados por la Dirección General de Tráfico. Estos sistemas permiten vigilar grandes extensiones de carretera desde el aire, detectando infracciones como exceso de velocidad, uso del móvil o no llevar cinturón.
En el caso del helicóptero Pegasus, puede medir la velocidad de un vehículo desde varios cientos de metros de altura, lo que lo hace prácticamente invisible para el conductor. Los drones, por su parte, tienen un radio de acción más limitado, pero son muy útiles en zonas concretas o campañas específicas. Lo más llamativo es que estos radares no dependen de la infraestructura de la carretera, lo que les permite actuar en lugares donde otros dispositivos no pueden llegar.


