Las rotondas son uno de los puntos más conflictivos de la circulación, y el espacio en el que conductores experimentados y novatos cometen errores. Por no poner el intermitente, por querer salir desde el carril exterior… Y la cosa se complica en rotondas grandes, con muchos carriles o salidas.
Como es el caso de las rotondas holandesas que han llegado en los últimos meses a Catalunya. Deben su nombre a Países Bajos, de donde son originarias, aunque países como Dinamarca, Bélgica, Francia o Reino Unido las han ‘copiado’. ¿Y qué tienen en común? Que son lugares donde el uso de la bicicleta en las ciudades está muy implantado.
No es que la gente no sepa conducir. Es que cambia las reglas justo en el sitio donde menos te lo esperas«, reconoce Débora, que es profesora de autoescuela en Catalunya. Al reto de enseñar a sus alumnos a circular bien por las glorietas, ahora se suma la nueva ‘versión’ holandesa, que pretende mejorar la convivencia entre coches, peatones y bicicletas.
Las rotondas holandesas cambian el orden habitual de la circulación

Parece una rotonda convencional, ¿verdad? No lo es, porque este tipo de intersección introduce un nuevo carril exterior reservado para bicicletas, marcado con un pavimento diferente, que rodea el tráfico motorizado. Algo así como un carril bici que continúa por toda la rotonda.
La cuestión es que los ciclistas tienen prioridad en el anillo exterior, lo que obliga a los conductores a cambiar la manera de entrar y salir en una rotonda holandesa. Hasta ahora, la lógica nos dice que podemos entrar a una glorieta si no vienen coches por la izquierda y que podemos salir libremente desde el carril exterior.
Ya no es así. Para circular por una rotonda holandesa, es necesario ceder el paso a las bicicletas que circulan por el perímetro. Lo mismo al abandonar la rotonda, pues también pueden cruzar peatones o ciclistas en puntos muy concretos. Por tanto, la conducción ha de ser mucho más atenta y consciente de lo que ya de por sí exige una rotonda.
«En una rotonda clásica, el alumno aprende rápido el orden, pero aquí no. Aquí tienes que mirar más, frenar antes y asumir que no tienes la prioridad, ni tampoco eres el protagonista», explica Débora.
Por qué generan dudas incluso en conductores experimentados

Principalmente, porque no estamos familiarizados con las rotondas holandesas y son un elemento completamente nuevo en las ciudades. Su implantación en España es relativamente reciente, pues las primeras llegaron en el año 2022 a ciudades como Logroño o Bilbao. Recientemente, el Servei Català de Trànsit (SCT) las ha incorporado también en algunos puntos de la geografía catalana, como Vilanova i la Geltrú o Terrassa.
En teoría, la intención de las rotondas holandesas es proteger a los usuarios más vulnerables, como los ciclistas, aunque a los conductores todavía nos llevará un tiempo acostumbrarnos a la manera de circular por ellas.
«El problema no es entender la norma, porque la teoría la estudiamos en clase y es sencilla. Es reaccionar a tiempo cuando lo que ves no encaja con el automatismo de siempre y con la idea que tienes de una glorieta, aún más en conductores novatos y con poca experiencia al volante», reconoce Débora.
Uno de los aspectos que genera más confusión en las autoescuelas es la manera de convivir con los ciclistas en movimiento, pues en ocasiones te los puedes encontrar en grupo. Por tanto, además de tenerles presentes, en ocasiones es necesario anticipar la trayectoria antes de entrar o salir de la rotonda según hacia dónde se dirigen. Aunque tengas que frenar justo antes de tu salida.
Por lo general, las rotondas son bastante mecánicas, pero en este caso tenemos que pensar un par de segundos qué hacer y de qué manera actuar. Eso si ya conoces las rotondas holandesas, al menos en la teoría, pero es más peligroso aún si te encuentras con una sin saber cómo se circula por ellas.

