El Mustang más salvaje jamás construido por Ford vuelve a la vida con 10 cilindros bajo el capó

Cuando los vehículos no se desarrollaban con una hoja de cálculo como premisa se gestaban criaturas de la talla de este impresionante Ford Mustang con un V10 bajo el capó que acabó confinado en un garaje.

A lo largo de los más de 70 años de historia que tiene el legendario pony car de la firma del óvalo azul, Ford ha construido Mustang de todos los colores y sabores, pero ninguno se parece a este que ahora mismo tienes delante de tus ojos. A simple vista, podría pasar por un Mustang GT de 1999 con algún que otro retoque cosmético, pero basta levantar el capó para descubrir la maravillosa locura que escondía en aquella época.

Y es que debajo de ese capó late un V10 atmosférico de 5.8 litros, un motor experimental que jamás llegó a producción y que convirtió al Mustang Cobra R V10 en uno de los prototipos más singulares de la historia reciente de la marca americana. Durante años, este vehículo fue casi un fantasma, desaparecido, olvidado y a punto de perderse para siempre. Hasta ahora.

Ford ha restaurado su Mustang Cobra R V10, que incluso es más potente que hace un cuarto de siglo

El equipo de Ford Heritage Fleet decidió rescatarlo y devolverlo a la vida con la ayuda de algunos de los ingenieros que participaron en su desarrollo original. El proceso fue digno de ser contado: sustituir la electrónica obsoleta, revisar los sistemas que llevaban décadas sin tocarse y asegurarse de que cada componente funcionara como lo hacía más de un cuarto de siglo atrás.

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Una vez completada la resurrección del corazón V10, tocaba la prueba definitiva: el banco de potencia. El resultado dejó a todos boquiabiertos. El Mustang Cobra R V10 entregó más de 510 CV de potencia en las ruedas, lo que equivale aproximadamente a unos 600 CV a la salida del cigüeñal, una cifra muy superior a la que ofrecía cuando acaparaba titulares a las puertas del Siglo XXI. En su época, las mediciones registraron 432 CV en las ruedas y 542 Nm de par, además de que podía realizar un cuarto de milla en 11,93 segundos a 188 km/h. Algo ha cambiado, y para bien.

En vez de coger el 6.8 V10 que ya tenían, lo desarrollaron desde un bloque V8

1997 Ford Mustang Cobra R V10. Imagen.
Foto: Ford

La razón exacta de este aumento de potencia no está del todo clara, pero todo apunta a un sistema de admisión actualizado que permite al V10 respirar a pleno pulmón. Y aun así, lo más fascinante del esta criatura no es su rendimiento, sino su propia existencia. Cuando la firma del óvalo azul desarrolló este propulsor casi de forma clandestina, ya fabricaba un enrome corazón 6.8 V10 que utilizaban para sus descomunales pick-up. Pero aquel bloque no cabía ni en el vano motor de un Ford Mustang, ni tampoco en el de un Ford GT. Y ellos querían ofrecer a sus clientes una alternativa a los Viper y Corvette de la época.

En vez de adaptar aquel motor existente en el catálogo de la compañía americana, los ingenieros que trabajaron en el proyecto decidieron tomar como punto de partida el bloque de aluminio del corazón 4.6 V8 que utilizaban los Mustang y añadir dos cilindros adicionales. Ese detalle elevaba un 25% la cilindrada, pasando de 281 a 351 pulgadas cúbicas. De ahí que aquel proyecto naciera con la intención de crear una versión llamada Boss 351. También alargaba el propulsor 4 pulgadas (unos 100 milímetros) y llegaban nuevas culatas con doble árboles de levas.

Un propulsor que nació como un experimento que acabó quedando confinado

1997 Ford Mustang Cobra R V10. Imagen taller.
Foto: Ford

La ingeniería del conjunto era tan experimental como el propio vehículo. Ford tuvo que recurrir a dos unidades ECU porque no existía una capaz de gestionar un V10 de encendido irregular. La transmisión elegida fue una manual T56 de seis velocidades y firmada por Tremec, que enviaba la potencia a un robusto eje de transmisión de nueve pulgadas. Nada de esto estaba pensado para la producción; era un ejercicio de ingeniería pura, una demostración de fuerza y creatividad en una época en la que Ford exploraba caminos que nunca llegarían a los concesionarios. Y, aun así, el prototipo sobrevivió.

Ford lo conservó, lo protegió y ahora lo ha restaurado para que las futuras generaciones puedan admirar una pieza única de su historia. Quizá lo mejor de todo es que, esta vez, nadie tiene que justificar ante el departamento financiero por qué existe este Mustang imposible.

Cinco claves del Mustang Cobra R V10

Prototipo único con un motor experimental jamás producido.
Restauración completa por Ford Heritage Fleet y su equipo original.
Potencia actualizada con más de 510 CV en las ruedas.
Ingeniería experimental basada en la arquitectura modular del V8.
Pieza histórica preservada para futuras generaciones.

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Fotos: Ford