El fichaje de Mitch Evans por Opel no es un simple movimiento de mercado: es la primera pieza de un proyecto que aspira a ganar el campeonato en la era Gen4 de la Fórmula E. El neozelandés de 32 años abandona Jaguar tras una década, con un récord de 16 victorias y sin un título de pilotos.
La operación, anunciada hoy 25 de agosto de 2026, convierte a Evans en líder del nuevo equipo oficial de Opel. Compartirá box con Théo Pourchaire, campeón de Fórmula 2 en 2023 y debutante en la categoría eléctrica. La combinación de experiencia y juventud no es casual: Opel quiere estar en cabeza desde la primera carrera de la temporada 2026-27.
Una década en Jaguar y una cuenta pendiente
El paso de Evans responde a una lógica deportiva. En Jaguar consiguió el récord histórico de victorias de la serie, 16 triunfos, y ayudó a ganar el título de equipos en una ocasión. Pero el campeonato de pilotos siempre se le escapó. En 2023-24 rozó el título por tercer año consecutivo y acabó superado por Pascal Wehrlein, de Porsche, lo que tensó su relación con la estructura británica.
Evans ha dicho que se marcha sin rencor. ‘Después de diez años con un fabricante, era el momento de asumir un nuevo desafío’, declaró en el comunicado oficial. ‘El salto a los coches Gen4 representa el momento perfecto para empezar algo nuevo.’ Entre líneas se lee una cuenta pendiente: quiere un título que aún no ha ganado.
La decisión de Opel llega además en un punto de inflexión para Stellantis. El grupo ha decidido no heredar la estructura de DS, sino montar un equipo de competición desde cero. A diferencia de Citroën, que se hizo cargo de la operación de Maserati MSG, Opel construirá su propia infraestructura y colaborará en el desarrollo de la unidad de potencia Gen4 que compartirá con la otra marca del grupo.
Opel no hereda la estructura: construye un equipo desde cero

El fichaje de Evans convierte a Opel en aspirante desde la primera carrera de la era Gen4.
En el paddock, el movimiento coloca a Opel en una posición singular. No es un fabricante que entra para sumar: ficha al piloto con más victorias de la historia de la Fórmula E y le rodea de un proyecto técnico de primer nivel. La parrilla de la Fórmula E afronta una renovación profunda y Opel quiere capitalizar la transición.
La era Gen4 no es un simple cambio de nomenclatura. Supone un salto en potencia, regeneración y software de gestión. Los equipos tendrán que reescribir sus mapas de energía y sus ventanas de trabajo. Quien domine antes el nuevo reglamento tendrá una ventaja que puede durar dos temporadas. Opel ha fichado a Evans precisamente para eso: para que su lectura de carrera acorte la curva de aprendizaje.
El equipo que Jay Penske dirigía junto a DS todavía no ha comunicado su futuro. Mientras tanto, el mercado de pilotos ya se ha movido: Evans era, junto a otros veteranos, uno de los activos más cotizados. Su salida de Jaguar deja un hueco difícil de cubrir para el fabricante británico, que pierde a su referencia deportiva en plena revolución tecnológica.
Cosas que pasan en 2026.
El movimiento de Stellantis y la sombra de DS
La apuesta de Opel es arriesgada. Construir un equipo de carreras desde cero en un campeonato eléctrico con una unidad de potencia nueva supone asumir plazos de desarrollo muy cortos. Stellantis ha optado por no repetir el modelo de DS, que heredó la estructura de Maserati MSG, y en su lugar ha elegido controlarlo todo: chasis, software, integración y estrategia deportiva.
En ese contexto, Evans aporta algo que no se compra: conocimiento de la categoría, lectura de carrera y una telemetría mental forjada durante diez años. No es un ex piloto de Fórmula 1 que aterriza a probar: es el veterano que ha ganado en las condiciones eléctricas más extremas. Su presencia eleva las expectativas de Opel, pero también la presión sobre el debut de Théo Pourchaire.
El director de competición de Opel, Jorg Schrott, lo define como ‘el candidato preferido desde el primer día’. La declaración no es cosmética. En un campeonato donde las diferencias por vuelta se miden en décimas, la elección del piloto líder puede valer más que diez ingenieros en el simulador.
Opel entra en la Fórmula E con una misión clara: ganar. Y ha fichado a un piloto que ya sabe hacerlo, aunque el título se le haya resistido. La pregunta no es si Evans será competitivo; es si el equipo estará a la altura de la ambición que acaba de declarar.
Análisis de Impacto
- Dato de mercado: Opel invierte en un piloto con 16 victorias en la Fórmula E y monta un equipo desde cero; el coste de entrada se mide en decenas de millones, pero la apuesta es por el título.
- El rumor del paddock: Se da por hecho que el equipo de Jay Penske buscará un proveedor de unidades de potencia si no consigue homologar su propia Gen4; la salida de DS deja varios ingenieros libres.
- Veredicto: El fichaje de Evans no es una operación de marketing: es una jugada deportiva con lógica. Opel gana el piloto más fiable de la parrilla y Stellantis refuerza su presencia con dos marcas. El riesgo es que el equipo técnico no esté listo a tiempo.

