Mercedes CLA: interior digital con pantallas de alta resolución y asistente MBUX… pero Apple CarPlay tiene truco

La tercera generación del Mercedes CLA estrena una cabina digital con pantallas de alta resolución y el asistente MBUX, aunque el control desde el volante y la conectividad con Apple CarPlay presentan pegas que el conductor debe conocer.

El Mercedes CLA de tercera generación inicia su desembarco con una propuesta digital que aspira a conquistar a una clientela más joven y conectada. La cabina se llena de pantallas y de la última evolución del asistente virtual MBUX, pero la realidad del día a día revela algunos detalles que conviene conocer antes de sentarse al volante de un coche que parte de los 50.000 euros.

El volante que simplifica de más

Uno de los cambios más palpables al subir al nuevo CLA, y que comparte con otros modelos como el GLB, el GLC o el Clase S que usan el volante rediseñado, es la simplificación de los controles. En las generaciones anteriores, el pulgar izquierdo se encargaba de los menús del cuadro de instrumentos y el derecho navegaba por la pantalla central; así cambiabas de canción, pausabas la música o te movías por las funciones del multimedia sin apartar las manos del volante. Ahora esa lógica intuitiva desaparece: solo queda la cruceta del pulgar derecho, y el izquierdo está dedicado en exclusiva al control de crucero adaptativo.

Durante la toma de contacto con el vehículo, el manejo de la pantalla central desde el volante se volvió imposible: ni cambiar de canción ni navegar por los menús resultaba factible. La conectividad con el entorno del conductor, que parecía asentada en la marca, da así un paso atrás de casi una década. Para un coche que se presenta como el estandarte del futuro, la sensación es la de haber retrocedido a una época en la que todo pasaba por tocar la pantalla o por recurrir al asistente de voz, una opción que no siempre convence a los conductores que prefieren el tacto físico.

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Apple CarPlay no arranca como debería

El otro gran tropiezo tecnológico llegó al intentar configurar Apple CarPlay de forma inalámbrica. En un coche llamado a representar la vanguardia de Mercedes, el sistema no se emparejó durante la prueba. Aunque es probable que una configuración más detallada o una actualización solvente el problema, el hecho de que en un vehículo de 50.000 euros no se consiga proyectar el navegador del iPhone o controlar Spotify desde el volante resulta, como mínimo, sorprendente.

Todo apunta a que la marca prioriza su propio ecosistema y, sobre todo, al asistente de voz MBUX. Los ingenieros de la estrella llevan años refinando un sistema de lenguaje natural que entiende órdenes complejas, pero la preferencia por el control táctil o por la interfaz del teléfono sigue muy arraigada entre los usuarios. Que un fabricante dificulte la integración de CarPlay por ahorrarse las licencias o por fomentar suscripciones a servicios propios es una estrategia que, a la larga, puede resultar contraproducente para la experiencia del conductor.

Los detalles que delatan el ahorro de costes

Junto a los tropiezos digitales, el CLA muestra pequeños signos de contención presupuestaria que contrastan con la etiqueta de lujo. El ejemplo más evidente es la desaparición de los botones de elevalunas traseros: solo hay dos mandos, y un selector táctil permite alternar entre las ventanillas delanteras y las traseras. Es la misma solución que impulsó Volkswagen en el ID.3 y que entonces fue duramente criticada.

En un coche que ronda los 50.000 euros, prescindir de dos interruptores que cuestan céntimos por unidad ahorra, según cálculos del sector, apenas 20.000 euros al año en toda la producción. Sin embargo, ese gesto simbólico transmite al cliente que la atención al detalle se diluye en favor de las cuentas de resultados. En una marca como Mercedes, históricamente asociada a la excelencia sin concesiones, este tipo de recortes tangibles generan una disonancia difícil de digerir para un comprador que paga un plus por la estrella.

El nuevo CLA demuestra que la digitalización máxima no siempre es sinónimo de experiencia de usuario impecable, sobre todo cuando la conectividad con el móvil queda condicionada.

Pese a estos lunares, la base técnica del CLA sí está a la altura: la plataforma modular MMA admite mecánicas híbridas y eléctricas de nueva factura, con autonomías superiores a los 600 kilómetros en las versiones cero emisiones y cargas ultrarrápidas que detienen el coche menos de 15 minutos. Pero los protagonistas de esta historia son las pantallas y los botones que no están, y ahí Mercedes ha dado un paso que no todos sus seguidores aplaudirán. La ficha oficial del CLA refleja un equipamiento tecnológico potente, pero la realidad al volante obliga a medir bien lo que se gana y lo que se pierde.

🛠️ Tecnología a examen

  • Dato a tener en cuenta: El volante simplificado elimina la navegación del cuadro central y la gestión de la música desde el aro; el controlador derecho queda reducido a funciones básicas.
  • Lo que equipa: Sistema MBUX con pantalla central táctil de alta resolución (10,25 pulgadas en opción base), asistente de voz por lenguaje natural y conectividad inalámbrica para Apple CarPlay y Android Auto, aunque CarPlay no se configuró durante la prueba. Mandos del volante rediseñados con cruceta derecha y control de crucero izquierdo.
  • Así te afecta como conductor: Si dependes de CarPlay para navegar o manejar el móvil al volante, tendrás que asegurarte de que el sistema funcione en tu unidad. El manejo intuitivo que ofrecían los Mercedes anteriores se pierde, obligándote a apartar la vista hacia la pantalla o a usar el asistente de voz en mayor medida. El ahorro en mandos resta la sensación de calidad que se espera de un coche de lujo.