Nivel de aceite, ruedas, frenos… Hay muchos elementos de nuestro coche que revisamos con bastante frecuencia, porque estamos más concienciados con su mantenimiento, pero ¿qué pasa con los filtros? Hay conductores que jamás los han cambiado, pero más por desconocimiento que por pereza.
«Es el gran olvidado. Nadie lo cambia, pero luego llegan las quejas, los malos olores, poca ventilación y molestias al respirar», explica Juan, mecánico con varias décadas de experiencia. ¿Sabes de qué habla? Se refiere al filtro del habitáculo, un elemento del coche que tiene más que ver con tu salud que con el propio coche.
1El filtro que limpia el aire dentro del coche
No todo el mundo sabe que el aire que entra en el coche no llega directamente desde fuera. Antes, pasa por un filtro que retiene buena parte de las partículas presentes en el ambiente (polvo, polen, partículas contaminantes…). Este elemento es el responsable de atrapar todo eso para evitar que lo respires.
«Si conduces por ciudad, ese aire viene cargado. Y el filtro es la única barrera que tienes», explica Juan. Además, mantenerlo en buen estado es más importante si cabe para que no termine afectando al rendimiento del motor ni genere avisos en el cuadro.
Hay distintos tipos. El más habitual es el de polen, encargado de retener partículas. Después están los de carbón activo, que también ayudan a reducir olores y parte de la contaminación. Quizá no notes la diferencia en el momento, pero agradecerás haber cambiado los filtros en trayectos más largos o en entornos urbanos. En algunos casos incluso puede haber más de uno, sobre todo en vehículos grandes, pero su función de todas formas es mejorar la calidad del aire que respiras mientras conduces.


