La historia de Maserati está estrechamente ligada a las carreteras italianas. Pocas pruebas simbolizan mejor esa relación que la 1000 Miglia, la legendaria competición que durante décadas puso a prueba la resistencia de hombres y máquinas a lo largo de la península. En la edición que se celebra entre el 9 y el 13 de junio, la marca de Módena volverá a ser una de las grandes protagonistas gracias a la presencia de uno de los vehículos más representativos de su pasado: el A6 GCS/53 de 1953.
La participación de este automóvil histórico va mucho más allá de una simple exhibición. Se trata de una pieza clave dentro del patrimonio deportivo de Maserati y de uno de los coches que más profundamente ha quedado vinculado a la propia historia de la carrera. El ejemplar que tomará la salida, identificado por el chasis 2043, acumula un historial excepcional al haber competido en cinco ediciones consecutivas de la antigua prueba de velocidad entre 1953 y 1957. Esa trayectoria lo convierte, con toda probabilidad, en el Maserati con más participaciones en la competición original.
Al volante estará su propietario, Igor Zanisi, reconocido coleccionista y apasionado de la marca italiana. Compartirá la experiencia con su hija Lara, una presencia que aporta una dimensión emocional especial a la aventura. La participación de ambos sirve también para recordar la figura de María Teresa de Filippis, una de las personalidades más admiradas de la historia del automovilismo y estrechamente vinculada a Maserati.
Homenaje a una pionera al volante
De Filippis, nacida hace ahora cien años, fue la primera mujer capaz de clasificarse para un Gran Premio de Fórmula 1 y disputar una carrera del Mundial. Lo hizo en 1958 al volante de un Maserati 250F, convirtiéndose en un símbolo de valentía y determinación en una época en la que las mujeres apenas tenían espacio en la competición. La presencia de Lara Zanisi en esta edición de la 1000 Miglia actúa como un homenaje implícito a aquella pionera que abrió camino a futuras generaciones.
El A6 GCS/53 también representa una etapa dorada de la ingeniería deportiva de la marca. Conocido como Sport 2000, fue uno de los modelos más competitivos de su tiempo y pasó por las manos de pilotos de primer nivel. Entre ellos figura Luigi Musso, uno de los nombres destacados del automovilismo italiano de los años cincuenta. Más de siete décadas después de su nacimiento, este vehículo sigue siendo una muestra tangible del espíritu competitivo que definió a Maserati desde sus orígenes.
La presencia del coche contará además con el respaldo de Maserati Classiche, el programa encargado de preservar y certificar la autenticidad de los modelos históricos de la firma. La iniciativa refleja el creciente interés de los fabricantes por proteger su legado y mantener viva la memoria de las máquinas que construyeron su reputación internacional.
Maserati en la 1000 Miglia 2026

Sin embargo, la participación de la marca alemana no se limitará a mirar al pasado. La marca aprovechará la prueba para exhibir parte de su gama actual mediante varios modelos GranTurismo (más información del Folgore) y GranCabrio que acompañarán la caravana histórica. Estos vehículos servirán como plataforma para que periodistas y creadores de contenido documenten el recorrido y acerquen la experiencia a nuevas audiencias.
Los automóviles contemporáneos lucirán decoraciones inspiradas en algunos de los modelos más emblemáticos de la historia de la compañía, creando un diálogo visual entre diferentes épocas. De esta manera, la marca pretende mostrar cómo la herencia deportiva sigue influyendo en su diseño y filosofía actuales.
La 1000 Miglia reunirá este año a más de 400 automóviles procedentes de casi una treintena de países. El recorrido, cercano a los 1.900 kilómetros, seguirá el clásico itinerario entre Brescia y Roma para regresar después al punto de partida. A lo largo de cinco jornadas, los participantes atravesarán ciudades históricas, puertos de montaña y algunos de los paisajes más representativos de Italia.
Para Maserati, esta edición posee además un significado especial. Forma parte de las celebraciones del llamado Año del Tridente, con el que la firma conmemora el centenario de su emblemático símbolo y de la primera victoria conseguida por uno de sus automóviles de competición. Un siglo después de aquel triunfo fundacional, la marca regresa a una de las pruebas más icónicas del mundo para recordar que su identidad nació, precisamente, en las carreras.
Fotos: Maserati.



