El Lotus Emeya 900 pulveriza un increíble récord en Sepang

El Lotus Emeya 900 se convierte en el vehículo de cero emisiones más rápido en el Circuito de Sepang. Su registro de 2:20.317 no solo rebaja en más de siete segundos la mejor vuelta conocida para un eléctrico en el trazado malasio, sino que confirma que la filosofía dinámica de Lotus se asocia a la electrificación de maravilla.

Hay circuitos donde basta con acelerar para impresionar y otros que obligan a demostrar que un automóvil, como el Lotus Emeya 900, está realmente bien concebido. El Circuito Internacional de Sepang pertenece a este segundo grupo. Sus 5.543 metros combinan largas rectas donde la velocidad punta resulta determinante con una sucesión de curvas rápidas, frenadas violentas y cambios constantes de apoyo que ponen al límite el equilibrio del chasis, la capacidad de frenada y la eficiencia aerodinámica.

Superar ese desafío siempre ha sido un argumento de prestigio para cualquier fabricante. Hacerlo con un vehículo completamente eléctrico adquiere una dimensión todavía mayor, especialmente cuando el cronómetro detiene su cuenta en 2 minutos, 20 segundos y 317 milésimas, un registro que mejora en más de siete segundos la referencia pública conocida hasta ahora para un vehículo eléctrico en este escenario.

Al volante se encontraba Daniel Lu, campeón de GT y profundo conocedor de este circuito, encargado de extraer todo el potencial del que ahora se denomina Lotus Emeya 900 (más información), anteriormente comercializado como Emeya R+.

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Un Hyper-GT para viajar y disfrutar en circuito

Lotus Emeya 600 Sport SE 11 1 Motor16
Foto: Lotus.

El Emeya representa una interpretación muy particular de lo que debe ser una gran berlina eléctrica de altas prestaciones. Lotus evita definirlo simplemente como un sedán deportivo y prefiere hablar de un Hyper-GT, una denominación que resume mejor su doble personalidad.

Por un lado ofrece el refinamiento, la calidad de rodadura y el confort propios de un gran turismo de lujo. Por otro, incorpora una arquitectura dinámica desarrollada bajo los mismos principios que durante décadas han caracterizado a la firma británica: ligereza conceptual, precisión de conducción y una respuesta del chasis capaz de transmitir confianza incluso cuando se circula al límite.

Ese equilibrio explica que un automóvil pensado para viajar con cuatro ocupantes pueda marcar tiempos propios de deportivos mucho más radicales.

La aerodinámica invisible

Uno de los aspectos más interesantes del Emeya no se aprecia a simple vista. Lotus ha convertido la denominada porosidad en uno de los pilares del proyecto, un concepto aerodinámico que consiste en permitir que el aire atraviese determinadas zonas de la carrocería en lugar de limitarse a rodearla.

El objetivo es reducir turbulencias, mejorar la estabilidad y generar carga aerodinámica de una forma mucho más eficiente que mediante grandes alerones o apéndices exteriores.

Esta filosofía nació durante el desarrollo del espectacular Lotus Evija, el hiperdeportivo eléctrico de producción limitada, y posteriormente evolucionó en el Emira antes de alcanzar uno de sus desarrollos más sofisticados en el Emeya.

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El resultado es una gestión extremadamente precisa de los flujos de aire, tanto sobre la carrocería como bajo el vehículo, contribuyendo a mantener el equilibrio dinámico incluso cuando las velocidades aumentan y las exigencias aerodinámicas se multiplican.

Mucho más que potencia eléctrica

El récord de Sepang demuestra una realidad que comienza a imponerse en los deportivos eléctricos modernos: la potencia ya no es el único factor determinante.

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En un circuito tan exigente resulta imprescindible que todos los sistemas trabajen como un único conjunto. La capacidad de aceleración debe complementarse con una elevada resistencia térmica del sistema de frenos, una suspensión capaz de controlar las transferencias de masas y una dirección suficientemente precisa para colocar el vehículo exactamente donde el piloto necesita.

Lotus lleva décadas perfeccionando precisamente ese equilibrio. Su experiencia en competición ha convertido la puesta a punto del chasis en uno de los principales activos de la marca, y esa herencia continúa presente en una gama completamente electrificada.

El Emeya traslada esa filosofía a un automóvil de nueva generación, donde la gestión electrónica de la potencia, el reparto instantáneo del par y el control dinámico trabajan de forma coordinada para mantener un comportamiento predecible incluso bajo las máximas exigencias.

La electrificación según Lotus

Para muchos fabricantes, la transición hacia la movilidad eléctrica ha supuesto modificar profundamente la personalidad de sus modelos deportivos. El fabricante británico ha intentado recorrer el camino contrario. La electrificación no sustituye el ADN de la marca, sino que pretende convertirse en una nueva herramienta para potenciarlo.

Por eso el desarrollo del Emeya se ha centrado tanto en aspectos como la precisión de la dirección, la calidad de las suspensiones o la comunicación entre conductor y automóvil como en la autonomía o las prestaciones puras.

El objetivo sigue siendo el mismo que Colin Chapman estableció hace más de siete décadas: construir vehículos capaces de ofrecer sensaciones de conducción diferentes al resto del mercado.

Ingeniería global

El Emeya también representa la transformación industrial de Lotus. La compañía combina actualmente el desarrollo tecnológico realizado en el Reino Unido con una estructura internacional que incluye operaciones en Europa y China, donde se concentran buena parte de las inversiones en electrificación, digitalización y nuevas plataformas de movilidad.

Ese enfoque permite integrar tecnologías de última generación sin renunciar a los principios dinámicos que históricamente han distinguido a la marca británica.

Fotos: Lotus.