Jaguar XK 2007 precio: ¿vale la pena el deportivo de 11.600 euros?

El Jaguar XK de segunda generación es, según JayEmm on Cars, uno de los mejores gran turismo que ha dado la firma británica. Con un V8 sobrealimentado, un chasis de aluminio y precios desde 10.000 libras, ¿merece la pena?

A veces basta con un vistazo. El Jaguar XK de segunda generación, el X150 que aterrizó en 2005, sigue resultando una delicia visual casi dos décadas después. En JayEmm on Cars, el canal que celebra diez años en YouTube, sostienen que este cupé es uno de los mejores movimientos de la marca británica en medio siglo, y lo mejor es que hoy se puede conseguir por la mitad de lo que cuesta un utilitario nuevo.

Un diseño que desafía al tiempo

El presentador del canal no oculta su debilidad por el Jaguar XK. Admite que, aunque hay quien prefiere a su antecesor el X100, ambos demuestran que la belleza no es tan subjetiva como a veces nos quieren vender. Basta con acertar con las proporciones —morro largo, cabina retrasada, tracción trasera con el motor delante— para que el coche envejezca bien. JayEmm on Cars pone como ejemplo el Aston Martin Vantage de la misma época y sostiene que ese mismo principio explica por qué los diseños de hoy, como el del nuevo Ferrari, resultan menos atemporales. El XK, en cambio, sigue pareciendo una escultura con ruedas.

Corazón V8 y una plataforma de aluminio que lo cambió todo

Donde el X100 escondía un chasis con raíces en los años setenta, el X150 dio un salto generacional gracias a la arquitectura de aluminio heredada del XJ. Eso sí, el presupuesto bajo el paraguas de Ford no era ilimitado: los motores se trasladaron casi intactos del modelo saliente. El que nos ocupa es el 4.2 V8 sobrealimentado, con 416 CV y un par de 560 Nm, asociado a una caja automática ZF de seis velocidades y levas en el volante. Según la reseña, la suspensión adaptativa CATS consigue que el coche filtre los baches con más tino que el propio XJ, incluso calzado con llantas de 20 pulgadas.

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Al volante: confort y empuje que enganchan

JayEmm on Cars insiste en que no estamos ante un deportivo, sino ante un gran turismo con carácter. El conjunto pesa alrededor de 1,7 toneladas y, aunque la dirección es más bien ligera, transmite algo de textura y el tacto de frenos es contundente. Con lluvia —el día de la prueba fue un verano muy británico—, el pie derecho exige respeto. El diferencial activo de la versión sobrealimentada no siempre baila al son que uno quiere, así que la calidad de los neumáticos es vital. «Los Jaguar XKR no perdonan una goma mediocre», advierte el presentador.

Aún así, cuando enlazamos curvas en una carretera revirada, el XK se transforma. El motor empuja con contundencia desde abajo y la zaga se redondea con nobleza. La unidad de pruebas, un ejemplar estándar salvo por un escape modificado, demuestra que para el 95 % de las situaciones no hace falta tocar nada.

Un interior bien resuelto y sin pantallas invasivas

El habitáculo puede parecer sobrio, pero está forrado en cuero y todo se maneja mediante mandos físicos. La pequeña pantalla central nació anticuada y hoy resulta fácilmente reemplazable con sistemas modernos. El maletero, generoso en la carrocería cupé, convierte al Jaguar XK en un viajero capaz. Eso sí, de las plazas traseras mejor olvidarnos: solo son aptas para enanos o para el seguro a terceros.

¿El chollo de las 10.000 libras? Mercado y fiabilidad

El análisis de JayEmm on Cars es cristalino: los X150 con motor 4.2 representan hoy la opción más sensata. Las versiones atmosféricas se mueven entre las 4.000 y las 5.000 libras (4.600 y 5.800 euros), aunque en ese escalón conviene ir con ojo. Si uno es humano y desea el compresor, el sobrealimentado arranca en 6.000 o 7.000 libras (6.960 y 8.120 euros); por 10.000 libras (11.605 euros) se encuentran coches con historial completo y kilometrajes razonables. En ese punto, el XKR se codea con el Jaguar XK 5.0 atmosférico posterior, que ofrece 380 CV pero una caja manual poco agraciada o una automatizada de embrague único que no convence a nadie.

Comparado con alternativas coetáneas, el creador del canal sostiene que un Porsche 911 (997) o un Boxster 987 (aquí se explica la nomenclatura de los modelos Porsche) por ese precio implican riesgos mecánicos bien documentados y mucho más caros de reparar. El Jaguar, sin ser indestructible, tiene fama de ser uno de los motores más robustos de la marca en décadas.

La lectura de un cazagangas

En un mercado donde cualquier clásico moderno con aspiraciones se ha disparado, encontrar un cupé de Jaguar con motor V8, chasis de aluminio y una silueta que aún provoca miradas por el equivalente a un Dacia nuevo es, cuanto menos, tentador. JayEmm on Cars recuerda que, por ese desembolso, no hay prácticamente nada que una diseño escultural, sensaciones nobles y un mantenimiento contenido. Incluso cita al raro Maserati GranSport como alternativa, pero advierte que su caja de cambios robotizada es peor y los gastos de uso se disparan igualmente.

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Si a alguien le preocupan los tópicos —“es coche de abuelo”, “aburrido”—, el vídeo lo desmiente con una certeza: en la carretera correcta, este Jaguar saca a relucir un carácter que muchos deportivos modernos han perdido tras capas de filtros electrónicos. Y para colmo, el creador anuncia una jornada de puertas abiertas en el circuito de Park el 9 de agosto de 2026, una excusa perfecta para ver de cerca qué puede hacer un XK bien calzado.

Quizá el mayor cumplido que se le puede hacer al X150 es que, después de veinte años, sigue pareciendo un coche que eliges por deseo, no por necesidad. Y para quienes buscan una experiencia de gran turismo con pedigrí británico, la receta de JayEmm es clara: buscar un 4.2 sobrealimentado con neumáticos de calidad, revisar el historial y disfrutar antes de que los precios despierten por completo.

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Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de JayEmm on Cars en YouTube.

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