La construcción del Valle Andaluz del Hidrógeno Verde arranca en Huelva con 300 MW de electrólisis y 45.000 toneladas anuales de producción. La primera fase, bautizada como Onuba, moviliza 1.000 millones de euros de los más de 3.000 millones que suma el proyecto completo.
Para el transporte profesional, la cifra decisiva no es el megavatio, sino qué sale de esa planta y a qué precio se traduce el kilo. Y ahí España juega con una ventaja que no tenía hace tres años.
La ficha rápida para el profesional
- Por qué es importante: es la primera fase industrial de hidrógeno renovable a gran escala en Andalucía, orientada a producir combustibles sostenibles para el transporte pesado y para procesos industriales difíciles de electrificar.
- Ventajas e inconvenientes: A favor: 300 MW ampliables a 405 MW, 45.000 toneladas al año y 304 millones de euros de apoyo público vía NextGenerationEU. En contra: el kilo de hidrógeno español sigue en 5,5 euros frente a los 3 euros de Asia; y la información pública no detalla todavía la red de repostaje que conectaría la producción con una flota de camión.
- Datos técnicos clave: 300 MW de electrólisis ampliables a 405 MW; 45.000 toneladas anuales de hidrógeno renovable; 250.000 toneladas de CO₂ evitadas al año; inversión superior a 3.000 millones de euros, con 1.000 millones en la fase Onuba; 8.000 empleos directos e indirectos; ayuda pública de 304 millones.
Qué sale de Onuba y qué flota puede aprovecharlo
Onuba no vende hidrógeno en surtidor, al menos con lo publicado hasta ahora. Su producción de 45.000 toneladas anuales se destina a la fabricación de combustibles más sostenibles para el transporte pesado y a procesos industriales, según los datos difundidos en el acto de inicio de las obras. La planta ataca el eslabón que ninguna batería cubre bien: el camión de largo recorrido y la industria intensiva en calor.
Una planta de 300 MW orientada a combustible de transporte pesado ataca justo el segmento donde la batería no llega: el camión de largo recorrido.
La instalación será nativa digital, con un gemelo integrado que permite una operación predictiva. La electrólisis arranca en 300 MW ampliables a 405 MW con la incorporación de 105 MW adicionales, y el proyecto evitará la emisión de 250.000 toneladas de CO₂ al año, un volumen que la fuente equipara a las emisiones de los vehículos de combustión de Huelva, Cádiz y Jaén juntas.
El coste del kilo de hidrógeno y la cuenta del gestor de flota
El hidrógeno renovable solo entra en una cuenta de explotación cuando su precio se acerca al del gris. España produce a un coste medio nivelado, el LCOH que mide el precio al que el proyecto es rentable durante toda su vida útil, de 5,5 euros por kilogramo. El resto de Europa trabaja con 9,4 euros, y China e India rondan los 3 euros, según los datos del fondo Hy24 citados durante el acto. La escalada del gas, con el índice TTF entre 80 y 85 euros por megavatio-hora, estrecha esa distancia.
Ese respaldo público resulta determinante para la competitividad: 304 millones de euros procedentes del programa NextGenerationEU, confirmados por la vicepresidenta tercera del Gobierno, Sara Aagesen, y por la comisaria europea Teresa Ribera. Sin ese apoyo, el hidrógeno verde no compite en igualdad de condiciones con el gris obtenido a partir de gas natural.
El ecosistema andaluz suma ya 14 iniciativas de hidrógeno verde en marcha, 6.200 millones de euros de inversión conjunta y 10.000 empleos, según los datos de la Junta. La Alianza Andaluza por el Hidrógeno Verde, con más de 150 entidades, trabaja en la demanda. Repsol ha aprobado dos plantas de 100 MW en Cartagena y Muskiz, con más de 592 millones de euros y 30.000 toneladas anuales previstas, mientras Iberdrola mantiene en Puertollano un complejo de 20 MW integrado con fotovoltaica.
Veredicto: para qué flota encaja y qué hay que vigilar
Para un gestor de flota de camión, el arranque de Onuba no cambia la operación de mañana: no hay surtidor nuevo ni cuota revisada. Cambia el marco de suministro a medio plazo. El proyecto ataca el segmento donde la batería no llega, el del transporte pesado de largo recorrido y los procesos que necesitan calor, y lo hace con una capacidad que duplica los 200 MW que suman las dos plantas de Repsol en Cartagena y Muskiz. Ahí está su valor estratégico.
Dónde encaja y dónde no. Una flota de reparto urbano no encontrará aquí su solución: la electrificación con batería resuelve ese ciclo con menos infraestructura y menor coste. El hidrógeno apunta a corredores interurbanos y a operaciones cautivas de alto consumo energético, y esas flotas todavía necesitan una red de repostaje que la información pública del proyecto no detalla.
Los puntos a vigilar son tres: el coste real del kilo cuando la planta opere a pleno rendimiento, la logística de repostaje y la dependencia del apoyo público, que con 304 millones de euros es la palanca que hace viable la producción. Como próximo hito, Pedro Sánchez anunció durante el acto que los primeros tramos de la red troncal H2Med saldrán a trámite en los próximos días.
El hidrógeno deja de ser una promesa y entra en la fase en la que se le puede pedir la cuenta. Para el transporte profesional, la pregunta ya no es si llegará, sino a qué precio por kilo y con qué infraestructura. Cuentas que salen solo si el surtidor está donde está el camión.

