Todos los conductores hemos pasado alguna vez por un control de tráfico de la Guardia Civil. Muchas veces los agentes piden la documentación, comprueban que todo está en regla y, en un par de minutos, dan paso para que sigamos nuestro camino. Es el procedimiento habitual.
Sin embargo, algunas veces hay vehículos que apartan a un lado y los agentes realizan una inspección mucho más minuciosa, que puede durar más de una hora. ¿Por qué dedican tanto tiempo a un solo coche?
3El papel de las unidades caninas
Cuando el ingenio humano no es suficiente para localizar la mercancía, la Guardia Civil recurre a una ayuda infalible: el olfato de los perros policía. Es muy probable que hayas visto a estos animales trabajando en puertos, aeropuertos o grandes controles en carretera. Su intervención es el factor determinante que suele inclinar la balanza en una inspección larga.
Por muy bien construido que esté un compartimento, y por muy hermético que parezca el acabado, el olfato de estos perros es capaz de detectar sustancias ocultas que el ojo humano jamás vería.
La presencia de una unidad canina en un control de la Guardia Civil cambia el panorama para quienes transportan material ilegal. Un perro no entiende de mecanismos eléctricos ni de trucos de carpintería. Su capacidad para identificar sustancias incluso a través de materiales sólidos convierte a estos animales en una herramienta irremplazable contra el tráfico de drogas. Cuando un agente decide esperar a que llegue el perro, la inspección se alarga, pero la eficacia de la operación se multiplica.


