Todos los conductores hemos pasado alguna vez por un control de tráfico de la Guardia Civil. Muchas veces los agentes piden la documentación, comprueban que todo está en regla y, en un par de minutos, dan paso para que sigamos nuestro camino. Es el procedimiento habitual.
Sin embargo, algunas veces hay vehículos que apartan a un lado y los agentes realizan una inspección mucho más minuciosa, que puede durar más de una hora. ¿Por qué dedican tanto tiempo a un solo coche?
2Señales que delatan a un conductor (y al vehículo)
Aparte de la estructura del coche, hay otros factores que hacen saltar las alarmas de los agentes de la Guardia Civil incluso antes de abrir el maletero.
El comportamiento del conductor es, sin duda, la primera señal. Nerviosismo excesivo, respuestas incoherentes sobre el origen o el destino del viaje, o una actitud defensiva pueden ser suficientes para que la Guardia Civil decida que ese coche necesita una inspección mucho más profunda.
Además, los agentes se fijan en detalles del coche que parecen insignificantes para el resto de personas. Una pieza del interior demasiado nueva en comparación con el resto del vehículo, la presencia de cables que no deberían estar ahí, o un sonido hueco al golpear ciertas zonas de la carrocería son indicadores claros.
Los expertos en registros saben que una modificación reciente siempre deja huella. Los tornillos que han sido manipulados presentan marcas de desgaste, los tapizados a veces no encajan con la misma precisión que en la fábrica y las diferencias en el color de las piezas pueden delatar un trabajo de ocultación que, sobre el papel, parece perfecto.

