Tesla anuncia el fin de la producción de los Model S y Model X tras 14 años de historia

Las últimas unidades de las versiones Plaid Signature Series han salido ya de la línea de Fremont. La planta se libera para el robot Optimus mientras el Roadster sigue siendo una promesa de ocho años.

Tesla ha cerrado un capítulo de 14 años. Las últimas unidades del Model S y del Model X han salido de la línea de Fremont. La factoría que los vio nacer se prepara ahora para el robot Optimus. La noticia, confirmada por la propia compañía a través de su cuenta oficial de Twitter, no solo cierra un capítulo industrial: abre una incógnita estratégica. El dato de producción acumulada —unas 750.000 unidades entre ambos modelos— da la medida de un legado que ningún otro eléctrico premium ha igualado.

El legado de un icono: diseño, prestaciones y conectividad que cambiaron la industria

Cuando el Model S irrumpió en 2012, la mayoría de los fabricantes todavía veían el coche eléctrico como un utilitario de alcance limitado. Tesla apostó por un sedán de líneas atractivas, con una autonomía homologada que superaba los 400 kilómetros (cuando los rivales apenas rozaban los 150) y una aceleración propia de superdeportivos. La gran pantalla vertical de infoentretenimiento, pionera en eliminar botones físicos, se convirtió en el estándar que hoy imitan marcas alemanas, japonesas y chinas. Su éxito fue tal que permitió financiar el desarrollo de los Model 3 y Model Y, los verdaderos best-sellers de la empresa.

El Model X llegó en 2015 con sus puertas de ala de halcón y un enfoque más familiar, aunque su volumen siempre fue menor. Juntos, ambos sumaron unas 750.000 unidades, una cifra modesta si se compara con los millones del Model 3, pero que representan el margen unitario más elevado de la compañía hasta la fecha. Las últimas Signature Series, de 159.420 dólares (el precio, con esos ‘420’, no es casual para los entendidos), reflejan un capricho de lujo que pocos competidores pueden replicar.

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La maniobra industrial: Fremont se vacía para dar paso a Optimus

La fábrica de Fremont, que ha sido el hogar del Model S desde 2012, no cerrará ni reducirá plantilla de forma traumática. Simplemente, la línea de producción se libera para otro proyecto: el robot humanoide Optimus, el sueño de Elon Musk de convertir a la firma de California en una empresa de inteligencia artificial y robótica. La presentación de estos robots —capaces, según la compañía, de realizar tareas repetitivas con destreza— está prevista para finales de 2026, aunque la hoja de ruta sigue siendo opaca.

Tesla Model X último

Lo que Tesla sacrifica y lo que (quizá) ganará

Desde el punto de vista financiero, la decisión tiene lógica. El Model S y el Model X apenas representaron un 4% de las entregas globales de Tesla en 2025, frente al 95% concentrado en el Model 3 y el Model Y. Además, los márgenes de la gama alta se han reducido por la competencia de Lucid Air, el Mercedes EQE y los emergentes eléctricos chinos. Liberar capacidad para Optimus podría ser una apuesta más rentable si el robot humanoide alcanza escala industrial antes de finales de la década.

No obstante, el abandono de estos dos modelos deja un hueco simbólico. El Model S fue el coche que situó a Tesla en el mapa de las marcas premium. Sin un heredero claro —el Roadster de segunda generación lleva ocho años anunciado sin fecha de producción—, la firma de Austin corre el riesgo de perder el brillo aspiracional que atrajo a inversores y clientes. Los compradores de las Signature Series no pueden revender sus coches, una cláusula que revela hasta qué punto Tesla quiere controlar el mercado de segunda mano de estas piezas de colección.

Análisis de Impacto

  • Dato de mercado: El segmento de berlinas eléctricas de lujo (precio medio >85.000 €) ha caído un 12% en Europa en el primer trimestre de 2026, según datos provisionales de JATO Dynamics. La rentabilidad de una línea de bajo volumen y alto coste como la del Model S es cada vez más difícil de justificar.
  • El rumor del paddock industrial: En círculos de la cadena de suministro se comenta que la maquinaria de estampación de las carrocerías del Model S será reutilizada para fabricar piezas del robot Optimus, aunque Tesla no ha confirmado este extremo.
  • Veredicto: La jugada es coherente con la deriva estratégica de Musk: primar los proyectos de alto riesgo tecnológico frente a la consolidación del negocio automovilístico tradicional. El adiós al Model S y al Model X no es traumático en los números, pero acelera la metamorfosis de Tesla de fabricante de coches a empresa de inteligencia artificial.