Así trabaja la frenada ‘by-wire’ que estrena el OMODA 7 SHS

La tecnología 'by-wire' elimina la habitual conexión entre el pedal del freno y el sistema hidráulico habitual. Puede parecer ciencia ficción, pero eso ya lo equipa el OMODA 7 SHS, que saca gran partido de ello.

La apuesta tecnológica de OMODA & JAECOO se refleja en cada detalle de sus vehículos, y uno de los ejemplos más representativos es la incorporación del sistema de frenado “by-wire”, presente en modelos como el OMODA 7 SHS. Esta tecnología supone un salto cualitativo respecto a los sistemas tradicionales, ya que elimina las conexiones mecánicas y las sustituye por un funcionamiento completamente electrónico. El resultado es una frenada más potente, más rápida y con un nivel de control que permite optimizar tanto la seguridad como la experiencia de conducción. Además, esta arquitectura abre nuevas posibilidades en términos de diseño y gestión por software, permitiendo que el vehículo interprete y procese la acción del conductor con una precisión que antes era imposible.

Para comprender la magnitud de este avance, basta con comparar el sistema by-wire con los frenos hidráulicos convencionales. En un sistema tradicional, el pedal actúa sobre un circuito de líquido que transmite la presión a las pinzas de freno. En cambio, en el OMODA 7 SHS, el pedal ya no mueve ningún fluido: un sensor registra la fuerza aplicada y envía esa información de manera electrónica al módulo encargado de generar la presión en los frenos. El pie del conductor deja de ser un elemento mecánico para convertirse en un emisor de datos, lo que permite una respuesta más inmediata y una gestión más eficiente de la frenada. Esta transición del mundo físico al digital es la clave que permite mejorar la precisión y reducir los tiempos de reacción.

Una tecnología ideal para combinarse con la mecánica del OMODA 7 SHS

Una de las ventajas más destacadas del sistema by-wire es la posibilidad de personalizar la asistencia del pedal, adaptando la sensación de frenada a las preferencias del conductor o a las necesidades del entorno. A ello se suma la enorme capacidad de presión hidráulica que puede generar el sistema, alcanzando hasta 180 megapascales, una cifra que multiplica por más de seiscientas veces la presión de un neumático convencional. Esta potencia se combina con una velocidad de respuesta sobresaliente: el sistema tarda apenas 150 milisegundos en detectar la pisada, procesarla y aplicar la frenada. Para ponerlo en contexto, un parpadeo humano dura aproximadamente el doble. Esta rapidez convierte la frenada electrónica en una herramienta clave para mejorar la seguridad en situaciones críticas.

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El sistema by-wire no solo destaca por su precisión y rapidez, sino también por su capacidad para integrarse con funciones avanzadas como la frenada regenerativa, esencial en vehículos electrificados, como es el caso de nuestro protagonista. Esta tecnología permite recuperar energía durante la deceleración sin generar tirones ni alterar la sensación del pedal, manteniendo una experiencia de conducción suave y natural. Con esta combinación de control electrónico, eficiencia energética y capacidad de personalización, el fabricante de automóviles chino consolida su posición en la vanguardia tecnológica, demostrando que la innovación aplicada al frenado es un elemento clave en la evolución del automóvil moderno.