GIGI: el robot humanoide que Rinspeed saca del laboratorio para su primer viaje robótico

El particular constructor suizo Rinspeed ha demostrado ir más allá de la creación de automóviles únicos al apostar por el universo de la robótica. Y ahora van un paso más allá sacando a GIGI a interactuar con el mundo real.

Hay proyectos que nacen para demostrar una idea y otros que nacen para abrir camino. El Tour de Suisse Robotique pertenece a la segunda categoría. En julio de 2026, Frank M. Rinderknecht —fundador de Rinspeed y una de las voces más inquietas de la innovación en movilidad— decidió sacar a la robótica humanoide de su zona de confort y llevarla a un escenario donde pocas veces se la pone a prueba: la vida cotidiana. El protagonista de esta aventura fue GIGI, un robot humanoide diseñado para aprender, interactuar y adaptarse. El resultado fue el primer viaje robótico del mundo, una experiencia que mezcla tecnología, sociedad y una visión clara del futuro.

El recorrido, realizado a bordo de un Hyundai Inster Vertex totalmente eléctrico y no sobre una de esas locuras firmadas por Rinspeed, fue mucho más que una ruta por lugares emblemáticos. Fue un experimento social en movimiento. GIGI visitó universidades, centros de investigación, empresas tecnológicas, comercios tradicionales y enclaves culturales. Desde instituciones de referencia como ETH, EPFL o SUPSI hasta espacios tan diversos como el Bürgenstock Resort, el Chocolarium de Maestrani, la quesería Emmental o el centro de datos QuantumBasel. Incluso hubo tiempo para una parada en Swissminiatur y para contemplar las cataratas del Rin. En cada destino, GIGI se enfrentó a algo que ningún laboratorio puede simular: la espontaneidad humana.

Además de crear vehículos únicos, Rinspeed también apuesta por la robótica

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El viaje transmitía dos mensajes esenciales. El primero: la innovación solo tiene sentido cuando se alinea con valores humanos. El fundador de Rinspeed insiste en que el progreso tecnológico debe construirse sobre pilares como la responsabilidad social, la integridad, la sostenibilidad y el respeto. La tecnología, recuerda, está para servir a las personas, no para sustituirlas ni imponerse sobre ellas. El segundo mensaje es económico: sin capital, las ideas no se convierten en realidad. La capacidad de financiar, escalar y llevar al mercado las innovaciones es tan importante como la invención en sí. Cuando el talento y la inversión se marchan fuera, también lo hacen el valor añadido y las oportunidades de futuro.

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Pero el corazón del proyecto estaba en los encuentros personales. GIGI conversó con estudiantes, expertos, visitantes y curiosos que se acercaban para observarlo, preguntarle o simplemente interactuar. Cada gesto, cada reacción y cada conversación aportó información valiosa sobre cómo percibimos a los robots humanoides y qué esperamos de ellos. El objetivo no era exhibir tecnología de vanguardia, sino entender cómo encaja en la vida real y qué papel puede desempeñar en ella.

La oportunidad de sacar la robótica del laboratorio y pisar la calle

2026 Rinspeed GIGI Tour de Robótica. Imagen.
Foto: Rinspeed

El proyecto contó con el apoyo científico del Instituto de Sistemas de Información de la ZHAW. La profesora Theresa Schmiedel y su equipo acompañaron el proceso, integrando los datos obtenidos en el desarrollo posterior de GIGI. El robot ya había evolucionado en el Laboratorio SIRA, pero la gira añadió algo que ningún entorno controlado puede replicar: la complejidad humana. El profesor Alexandre de Spindler lo resumió con claridad: solo el contacto directo permite comprender cómo debe comportarse un robot para resultar útil, comprensible y adecuado en cada situación.

El Tour de Suisse Robotique demostró que el futuro de la robótica humanoide no se construye únicamente con algoritmos y sensores. Se construye con personas. Con sus dudas, sus expectativas, sus emociones y su capacidad para aceptar —o cuestionar— la presencia de máquinas que aspiran a convivir con nosotros. Este viaje no fue un final, sino un punto de partida. GIGI vuelve del recorrido con nuevas habilidades, nuevas perspectivas y un camino abierto hacia la siguiente fase de su desarrollo.

Cinco claves del Tour de Suisse Robotique

Primer viaje robótico como experimento social real.
Tecnología con valores humanos como eje del proyecto.
Interacción espontánea para comprender expectativas y comportamientos.
Apoyo científico que convierte la gira en investigación aplicada.
Inicio de una nueva etapa en el desarrollo de GIGI.

Fotos: Rinspeed

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