El sonido AVAS que obliga a todo coche eléctrico a avisar a los peatones: así suena en el Mazda CX-6e

La normativa europea obliga a eléctricos e híbridos a emitir un aviso acústico hasta 20 km/h para proteger a peatones y ciclistas. Mazda añade en el CX-6e un altavoz exterior que reproduce mensajes escritos y la voz del conductor.

El Mazda CX-6e convierte el sonido AVAS obligatorio en un altavoz exterior que lee en voz alta lo que escribas. El crossover eléctrico va un paso más allá del zumbido reglamentario: incorpora mensajes pregrabados, un teclado para escribir textos y la opción de amplificar la voz del conductor como si fuera un sistema de megafonía.

Debajo hay un sistema de audio que proyecta sonido hacia el exterior. En su versión básica cumple con lo que exige la ley: avisar a quien camina cerca de que hay un coche moviéndose despacio. En la que Mazda ha montado en el CX-6e, el altavoz también lanza avisos pregrabados, lee en voz alta el contenido de un teclado en pantalla y retransmite en directo lo que diga el conductor.

En el mercado australiano, donde el modelo también se vende, las pruebas de uso dejaron una conclusión incómoda: el sistema no aplica apenas filtros. Cualquier texto escrito se reproduce, incluidas las palabras malsonantes, y la función de megafonía amplifica la voz tal cual sale. No hay una lista negra visible que bloquee insultos ni mensajes agresivos.

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Qué es el AVAS y por qué tu eléctrico ya lo lleva

El AVAS (Acoustic Vehicle Alerting System, o sistema de alerta acústica) es el aviso sonoro que la normativa europea exige a los turismos eléctricos e híbridos nuevos. Nació de un problema evidente: un coche que arranca sin motor de combustión apenas hace ruido, y en un aparcamiento o en un paso de cebra ese silencio se convierte en un riesgo real para peatones, ciclistas y personas con discapacidad visual. Más contexto sobre esta tecnología, en su entrada de Wikipedia.

El Reglamento General de Seguridad europeo fijó la obligación en dos fases: primero para los modelos homologados a partir de julio de 2019 y después para todas las unidades nuevas matriculadas desde julio de 2021. La norma se alinea con el reglamento UN R138 de Naciones Unidas, que detalla cómo debe sonar ese aviso y hasta dónde puede llegar.

La normativa europea puso voz a los eléctricos para evitar atropellos; el debate siguiente es quién decide lo que esa voz llega a decir.

El sistema se activa solo al arrancar y emite un sonido continuo hasta los 20 km/h. Por encima de esa velocidad, el ruido de rodadura de los neumáticos se considera suficiente y el aviso puede atenuarse. El techo acústico está fijado en 75 dB(A) para que la solución no genere más contaminación sonora que el problema que intenta resolver.

El sonido cambia con la marcha: sube de tono al acelerar y también se emite en maniobras de marcha atrás, donde el riesgo de no ser visto se multiplica en parkings y calles estrechas. Conviene aclarar un detalle: el AVAS es un sonido artificial, no la bocina. Se emite sin que el conductor pulse nada y no la sustituye.

Lo que el CX-6e añade: mensajes, teclado y voz en directo

Sobre esa base obligatoria, el Mazda CX-6e monta una capa extra de funciones. El conductor puede lanzar avisos pregrabados con una pulsación: pedir a un peatón que levante la vista del móvil antes de cruzar o ceder el paso a otro coche con un mensaje claro en lugar de aspavientos mutuos mientras la cola crece por detrás.

El salto llega con el teclado. El sistema permite escribir cualquier frase y reproducirla por el altavoz exterior. También admite la retransmisión directa de la voz del conductor, con lo que el vehículo se transforma en un sistema de megafonía móvil. Y ahí aparece el filo de la propuesta: una herramienta tan útil para avisar como fácil de usar mal.

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Un altavoz sin filtros: ventajas, riesgos y qué mirar antes de comprar

La idea de que un coche hable con el exterior tiene precedentes. Los sistemas de megafonía llevan años instalados en vehículos de emergencia y en flotas de servicio, y algunos fabricantes han explorado mensajes pregrabados para avisar a ciclistas. La diferencia es que ahora la función aterriza en un turismo de calle y pasa a manos de un conductor particular, sin la supervisión de una empresa ni un protocolo de uso.

Ahí está el debate. Un altavoz exterior útil en ciudad puede convertirse en un instrumento de crispación: basta un mal día y un botón para insultar a quien va en bici. La misma tecnología que ayuda a un peatón distraído a reaccionar puede mejorar la convivencia o envenenarla, según cómo se use.

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Desde el punto de vista del conductor, hay tres cosas que conviene mirar antes de comprar un coche con esta función. La primera, si el altavoz exterior se limita al AVAS obligatorio o admite mensajes personalizados. La segunda, qué controles aplica el software sobre lo que se puede reproducir. La tercera, si el fabricante puede actualizar esas restricciones por OTA, es decir, una actualización remota del software que no obliga a pasar por el taller.

Y ese es el punto interesante de cara a los próximos meses. Si las quejas se acumulan, lo lógico es que Mazda acote por actualización remota los mensajes permitidos: es la vía más rápida y no obliga a citar a los propietarios en el concesionario. Queda por ver dónde se pone el límite y con qué criterio.

Tecnología a examen

  • Dato a tener en cuenta: el AVAS es obligatorio en los turismos eléctricos e híbridos nuevos de la UE desde julio de 2021 y emite sonido continuo hasta los 20 km/h, con un techo acústico de 75 dB(A).
  • Lo que equipa: altavoz exterior, avisos pregrabados seleccionables desde el habitáculo, teclado en pantalla para escribir mensajes y función de megafonía que amplifica la voz del conductor.
  • Así te afecta como conductor: ganas un canal directo para avisar a peatones y ciclistas en maniobras lentas, con la responsabilidad añadida de usarlo sin convertirlo en un altavoz de agravios.