Los nuevos semáforos DGT ya están en vigor desde el pasado 1 de octubre. Y la regla que traen es sencilla: si el peatón tiene verde, el coche no puede tener ámbar intermitente. Se acabó eso de que conductor y viandante reciban a la vez una señal que les invite a avanzar.
La medida forma parte de la reforma del Reglamento General de Circulación que entró en vigor ese día y que cambia el orden de prioridades en la calle. A partir de ahora, la referencia es quien va a pie y el tráfico rodado se adapta a él. No es un detalle menor: hablamos de cruces que llevan décadas funcionando igual.
El director de la DGT, Pere Navarro, lo resumió en una entrevista radiofónica con una frase que no deja lugar a dudas: ‘Si está verde para los peatones, tiene que estar rojo para los coches. Y cuando se ponga verde para los coches, estará rojo para los peatones’. El objetivo, dijo, es un sistema ‘claro y nítido’ que evite situaciones equívocas.
Qué cambia exactamente en los cruces
La regla concreta es esta: la luz ámbar intermitente para los vehículos no podrá coincidir con la luz verde no intermitente para los peatones. Durante años, ese ámbar intermitente servía para que los coches giraran con cuidado mientras alguien cruzaba. Ahora, esa combinación queda fuera de la norma.
Hay más cambios. Los peatones pasan a tener prioridad en las calles de plataforma única, esas en las que acera y calzada están al mismo nivel y no hay bordillo que marque la frontera. Y los caminos escolares seguros ganan entidad jurídica: son vías acondicionadas para que los menores lleguen al colegio a pie, en transporte público o con medios de movilidad no motorizados.
El reglamento incorpora además, por primera vez, la definición formal de ‘usuario vulnerable de la vía’. En esa categoría entran peatones, ciclistas, usuarios de patinetes y ocupantes de motos y ciclomotores, con atención especial a menores, personas mayores y personas con discapacidad.
Cuánto cuesta saltarse el semáforo en rojo

Aquí llega la parte que toca el bolsillo. No respetar la luz roja de un semáforo es una infracción grave: 200 euros de multa y 4 puntos menos en el carnet, según el régimen sancionador de la Ley sobre Tráfico. Si pagas en los 20 días siguientes a la notificación, el importe baja a 100 euros, pero pierdes el derecho a alegar.
Ojo a esto: el ámbar fijo obliga a detenerse salvo que ya estés tan cerca que frenar sea más peligroso que continuar. Acelerar para ‘pillar’ el cambio es otra cosa. Y con la nueva regulación, la excusa del intermitente ya no cuelga en muchos cruces urbanos.
Coche y peatón recibían a la vez una señal para avanzar: ese doble mensaje es justo lo que la nueva norma quiere borrar de los cruces.
Barcelona pide moratoria y la DGT prepara una instrucción
La entrada en vigor no significa que los cruces cambien de la noche a la mañana. Los ayuntamientos necesitan tiempo y presupuesto para adaptar sus instalaciones. En Barcelona hay alrededor de 1.550 semáforos afectados y el consistorio ha pedido una moratoria, según las cifras que maneja el propio ayuntamiento.
El argumento municipal no es menor. Aplicar la regla de forma estricta reduciría la capacidad de algunas vías, aumentaría la congestión y obligaría a fases y ciclos semafóricos más largos, con menos tiempo en verde también para los peatones. Es decir, el remedio podría quitarle segundos al propio viandante.
La DGT admite excepciones en cruces concretos, pero con condiciones. Navarro ha explicado que pueden plantearse cuando el cambio genere ‘más inconvenientes que las ventajas’, y para eso hará falta ‘un informe técnico contundente que lo justifique’. El texto completo de la reforma se publicó en el BOE, y en la web de la DGT se irán concretando las instrucciones para los municipios.
Conviene mirar al contexto europeo. Esa combinación de ámbar intermitente con verde peatonal se ha ido suprimiendo poco a poco en otros países, según ha recordado el responsable de Tráfico. La reforma española sigue la misma línea y suma el reconocimiento de los usuarios vulnerables como categoría con protección específica.
Navarro reconoce que unas reglas tan asentadas generan rechazo al principio, y sitúa el reto en explicarlas bien para que acaben integrándose en la movilidad diaria. Mientras tanto, toca mirar el semáforo con más atención que nunca: la norma ya está en vigor, pero el cruce de tu barrio puede tardar todavía en cambiar.
Claves de la Normativa
- A quién afecta: a peatones, conductores y ayuntamientos. Los cruces con ámbar intermitente y verde peatonal simultáneos deben revisarse, y el conductor cede prioridad en las calles de plataforma única.
- Cifras a tener en cuenta: la reforma entró en vigor el 1 de octubre; saltarse el semáforo en rojo cuesta 200 euros y 4 puntos; con pronto pago en 20 días, 100 euros; en Barcelona hay unos 1.550 semáforos afectados.
- Consejo para evitarlo: no fíes la maniobra al amarillo. Si el semáforo cambia, frena; si el peatón tiene verde, no inicies el giro por costumbre. La rutina es la que provoca el despiste.

