La tecnología BlueCruise de Ford debutó en nuestro mercado en 2023 de la mano del Mustang Mach-e. Ahora la ‘despliega’ en modelos como el Kuga, el Puma o el Ranger, con el fin de popularizarla y de que sea accesible a un mayor número de conductores. Otro punto a su favor es que ya está disponible en 15 países europeos, además de Estados Unidos.
Para los más despistados conviene recordar en qué consiste esta tecnología que hemos tenido ocasión de probar de nuevo al volante, en esta ocasión, del Kuga. Se trata de un asistente que nos permite circular sin las manos en el volante y sin los pies en los pedales, siempre y cuando mantengamos la vista en la carretera. Para ello utiliza una cámara que analiza al conductor, incluso aunque lleve todo tipo de gafas.
El vehículo ‘toma el mando’ y controla la dirección, la aceleración y el frenado, manteniendo siempre la distancia de seguridad y la trayectoria dentro del carril. De momento no permite desplazarse entre carriles al activar el intermitente. O mejor dicho, sí que lo permite, pero solo en Estados Unidos; en Europa todavía no se ha homologado ese nuevo paso.
Ford BlueCruise, hasta 130 km/h
El Ford BlueCruise funciona hasta los 130 km/h y siempre por las zonas que hayan sido mapeadas por la marca. No son pocas las denominadas Blue Zones. En España son nada menos que 28.500 kilómetros de autopistas y autovías, que cubren un 90 por ciento del total. En Europa son 133.000 kilómetros.
El sistema solo contempla trazados de vías rápidas que integren una mediana de separación en el medio. BlueCruise se puede desactivar por varios motivos. Uno es cuando en el trazado se afrontan curvas con cierta complejidad. El sistema es demasiado ‘conservador’ en este sentido para nuestro gusto, pero en la marca norteamericana nos aseguran que prefieren ir poco a poco hasta que el cliente se vaya acostumbrando. Tampoco funciona con mal tiempo extremo o si las líneas de la carretera no son nítidas.
Asimismo, se desactivará si apartamos la vista del frente o cerramos los ojos más tiempo de lo que requiere para un simple parpadeo. De ser así esta tecnología nos alertará con señales acústicas y visuales. Será a los 8 segundos. Si no hay reacción por parte del conductor, Ford BlueCruise activará frenadas selectivas, reducirá la velocidad y hasta detendrá el vehículo completamente para evitar males mayores.
¿Qué aporta esta tecnología? Pues no hace falta ser adivino para entender que en viajes largos incrementa claramente el confort y la seguridad. Ojo que también resulta especialmente útil en los atascos mañaneros camino del trabajo, pongamos por caso la M30, M40 o M50 para los conductores madrileños.
También es cierto que liberarnos de colocar las manos en el volante no implica que podamos realizar otras actividades en el vehículo. Si nos ponemos a ver el correo en el móvil, usamos WhatsApp o comenzamos a leer el periódico, pongamos por caso, el sistema se desactivará de inmediato porque no tendremos la vista al frente. Y además, no nos librará de la correspondiente multa si nos ‘caza’ la autoridad competente. Queda por ver qué pasa si una cámara nos graba o el guardia civil de turno nos pilla sin manos, aunque recordemos que el sistema está plenamente homologado y legalizado.
Ya disponible en Kuga y Puma; en septiembre en el Ranger

El Ford BlueCruise ya está disponible en el Kuga y en el Puma, este último tanto en variante térmica como eléctrica, y siempre vinculados a una transmisión automática. En septiembre también se podrá disfrutar en el Ranger PHEV.
Esta tecnología también es fácil de incorporar al vehículo ya que se realiza por medio de un sistema muy flexible de suscripciones. Primer punto. Al adquirir el vehículo tienes una prueba gratuita de 90 días que puedes activar durante el primer año de la compra. Se trata del Paquete Tech y a través de FordPass puedes elegir entre pagar una cuota mensual de 24,99 euros, otra anual de 280 euros, o apostar por un pago único permanente, sin cuotas posteriores.
Este último tiene un coste de 1.000 euros en el Kuga y de 1.500 en el Puma (1.450 en la versión eléctrica Gen-E). La suscripción permanente se ofrece de serie tanto en el Kuga como en el Puma BlueCruise Edition.
Para activar el paquete BlueCruise de nuestro Ford hay un mínimo tecnológico necesario para su funcionamiento. Esto incluye elementos como el control de velocidad adaptativo, reconocimiento de señales con el límite de velocidad, mitigación de colisiones, control del ángulo muerto, asistente de frenada marcha atrás, cámara 360, alerta de cambio de carril con mantenimiento de la trayectoria, asistente de velocidad inteligente o sensores de aparcamiento delanteros.
Por tanto, está disponible desde el acabado Titanium, tanto el Kuga como en el Puma (Premium en el caso de la variante Gen-E). Esto implica que podemos disfrutar de la tecnología Ford BlueCruise en el Kuga desde 31.800 euros, y en el Puma desde 26.500 euros. Si ya tenemos estos modelos en propiedad no podremos incorporar esta tecnología porque los ajustes de software y hardware hay que realizarlos en fábrica.
Prueba Ford Kuga BlueCruise Edition

Tuvimos ocasión de probar este sistema en el Kuga PHEV BlueCruise Edition, que presume de una suscripción al sistema permanente, además de rodearse de una dotación de serie más completa y un exclusivo color Azul Vapor. A título honorífico señalar que se trata del único vehículo con esta tecnología fabricado en España.
Iniciamos el recorrido en Las Rozas, a las afueras de Madrid, con destino Villacastín. Es un recorrido de ida y vuelta por la AP6 en un día de diario, con mucho calor y sin apenas tráfico ya en pleno desplazamiento.
Al salir a la autopista activamos el sistema. La verdad es que apenas hemos recorridos unos kilómetros y pasados unos minutos y cualquier atisbo de duda o prejuicio se esfuman rápidamente. Funciona con gran suavidad, incluso superior a la que recordamos en el Mustang Mach-e (aquí la prueba de este modelo) porque se ha ido optimizando.
Forzamos al sistema a que trabaje apartando la vista del frente y de inmediato recibimos los avisos. Algunos conductores, pocos, se percatan de que no llevamos las manos en el volante y quedan un tanto perplejos. Lógicamente cuando llegamos a la zona de pago del peaje y al atravesar el túnel de la Sierra de Guadarrama el sistema se desconecta por seguridad.
No contempla desplazamiento lateral… de momento

También lo hace en situaciones donde el giro de curva, pese a ser una autopista, entiende que puede generar alguna duda en determinados conductores. Personalmente creo que el margen es demasiado conservador, pero lo dicho, es cuestión de ajustar el software cuando el público se vaya acostumbrando. Y si se incorpora, de paso, el desplazamiento lateral al activar el intermitente ganaría muchos enteros.
Ahora, al hacerlo, hay que agarrar el volante y una vez desplazados hasta el nuevo carril hay que volver a activar el sistema. No es un trabajo agotador precisamente, pero resta algo de atractivo a una tecnología que hace los desplazamientos muchos más llevaderos.
Fotos: Ford.
























