Ferrari ha perdido 4.860 millones de euros de valor en bolsa en solo dos días tras presentar el Luce, su primer coche eléctrico. El desplome del 8,8% ha dejado las acciones por debajo de los 284 euros y ha encendido todas las alarmas entre los inversores. No es una cifra cualquiera: es la peor reacción bursátil a un lanzamiento en la historia reciente del Cavallino.
El batacazo bursátil: 4.860 millones en dos días
El lunes 25 de mayo, la acción de Ferrari cerraba en la Bolsa de Milán a 309,70 euros. Esa noche, la marca desveló el Luce. El martes, el título se desplomaba hasta 288,20 euros, y en el momento de redactar este artículo ya cotizaba por debajo de 284 euros. En total, un 8,8% de caída que ha evaporado 4.860 millones de euros de capitalización bursátil.
Quien piense que Ferrari está en problemas quizá se precipite. La empresa sigue teniendo márgenes de escándalo y listas de espera kilométricas. Pero la reacción del mercado es un mensaje que pesa: el primer eléctrico de la marca no ha gustado a los accionistas. Y no es poco, porque el valor ya arrastraba una caída acumulada del 33% en el último año.
El desplome no es fruto de un mal día. Dos jornadas bastaron para que los inversores pasaran por caja y dijeran, sin sutilezas, que el Luce genera más dudas que certezas. A mí, personalmente, me recuerda a lo que pasó con Porsche cuando intentó acelerar su transición eléctrica y tuvo que dar marcha atrás.
El mercado no ha castigado que sea eléctrico, sino que haya roto todos los códigos que hacen deseable a un Ferrari.
No es (solo) el motor eléctrico: el diseño que rompe con la tradición

El Luce es el primer Ferrari con cuatro puertas y cinco plazas. Eso ya es rompedor, pero lo que de verdad ha hecho saltar las alarmas es su lenguaje de diseño. Si a un Ferrari le quitas los cavallinos, normalmente se sigue reconociendo la marca. Con el Luce no ocurre. Guste o no —yo no le encuentro el punto ni en rojo, ni en azul, ni en amarillo—, su aspecto encaja toscamente con lo que esperas de Maranello.
Luca di Montezemolo, expresidente y uno de los nombres más respetados de la casa, ha sido demoledor. Y cuando alguien que conoce tan bien el ADN de la marca se pronuncia en contra, el mercado escucha. Aunque también hay que reconocer que las cifras —1.050 caballos y algo más de 500 kilómetros de autonomía— no impresionan en un 2026 saturado de eléctricos de alto rendimiento.
Ferrari no compite por números, sino por deseo, sensaciones y teatralidad. Y en esos terrenos, el Luce parte con clara desventaja. Hasta que alguien se ponga al volante y demuestre lo contrario, el escepticismo seguirá pesando.
¿Y ahora qué? La verdadera prueba será el cliente
Con el Purosangue, Ferrari ya demostró que puede hacer un chasis que camufle el peso (más de 2,2 toneladas en este caso). Estoy convencido de que el Luce irá muy bien en curva. Pero la pregunta incómoda es: ¿hasta dónde puede estirarse la identidad de una marca sin que se rompa? Lamborghini ha retrasado su eléctrico y Porsche ha revisado su estrategia a fondo. Ferrari, de momento, ha metido la pata de lleno en la presentación.
La caída en bolsa no es un rechazo definitivo, pero sí un aviso. Si los pedidos del Luce fluyen a buen ritmo cuando se abra el libro de reservas, todo este ruido se olvidará. Si se enfrían, el daño reputacional puede ser más caro que los 4.860 millones perdidos en dos días.
Información útil para el conductor
- Cifra clave: 4.860 millones de euros de valor bursátil evaporados en dos jornadas, una caída del 8,8% desde la presentación.
- Comparativa: La acción pierde un 33% en el último año, ampliando la tendencia bajista.
- Ganadores / perdedores: Los inversores que esperaban un diseño fiel a la tradición son los grandes damnificados; los que apuestan por el lujo eléctrico aún no han dado su veredicto.
- Lectura de Motor16: Si estás pensando en meterte en un Ferrari eléctrico, este batacazo no afecta ni un ápice a la calidad del coche, pero sí evidencia que la exclusividad está más ligada al corazón que a los kilovatios.

