El mercado de pilotos de MotoGP da un giro inesperado. Fermín Aldeguer ha rescindido su contrato directo con Ducati y correrá en 2027 bajo los colores del VR46, el equipo de Valentino Rossi. El piloto murciano seguirá sobre una Desmosedici, pero su salario ya no saldrá de Borgo Panigale: lo pagará el propio Rossi. El movimiento confirma los recortes que el Grupo Volkswagen impone a la marca italiana, una presión que ya había puesto en duda la permanencia de Ducati dentro del conglomerado alemán.
La noticia la adelantó este lunes Motorpasion Moto y tiene implicaciones que van mucho más allá del fichaje de un piloto satélite. Por primera vez en años, Ducati reduce su nómina de pilotos en la categoría reina a solo dos nombres: Marc Márquez y Pedro Acosta. Eso deja fuera de la estructura salarial de fábrica a figuras como Pecco Bagnaia y Fabio Di Giannantonio, que hasta ahora también estaban vinculados directamente con la casa de Borgo Panigale.
El recorte de la nómina ducatista: solo Márquez y Acosta como asalariados
La decisión tiene un origen claro: el consejo de administración de Volkswagen ha pedido a todas sus marcas un ajuste de cuentas. Según fuentes del grupo, la división de motocicletas no es una excepción. En el último comunicado oficial, la compañía alemana no desmintió los rumores de una posible venta de Ducati, sino que confirmó la necesidad de apretarse el cinturón en todos los frentes. En MotoGP, eso se traduce en un tijeretazo a la estructura de pilotos: de los cuatro asalariados en 2026 —Márquez, Bagnaia, Di Giannantonio y Aldeguer— se pasará a solo dos en 2027.
El dato más sorprendente no es tanto la salida de Aldeguer del paraguas fabril, sino la exclusión de Pecco Bagnaia de esa lista corta. El bicampeón del mundo con Ducati no aparece entre los pilotos que percibirán sueldo directo de la fábrica en 2027. La información, no aclarada del todo en la filtración, abre un escenario incierto: ¿se marchará Bagnaia a otro fabricante o aceptará competir como piloto satélite sin contrato directo con Ducati? De momento, la parrilla del próximo año se recalienta.
Ducati ha pasado de sostener a cuatro pilotos a solo dos en menos de un año: Márquez y Acosta, los elegidos para la nueva era reglamentaria de 2027.
Mientras tanto, Gresini Racing ya ha cerrado su alineación para 2027 con Joan Mir y Dani Holgado, ambos a sueldo del equipo, no de Ducati. Y el segundo asiento del VR46 sigue en el aire, con Nicolò Bulega como nombre mejor posicionado para acompañar a Aldeguer, siempre que Rossi asuma también su ficha.
VR46 gana músculo deportivo a costa de abrir la cartera
Para Valentino Rossi, incorporar a un piloto del talento de Aldeguer es un golpe de efecto. El murciano, que debutó en MotoGP en 2025 y este año compite con Gresini, ha mostrado destellos de velocidad que lo sitúan como uno de los proyectos de futuro más sólidos del campeonato. Su fichaje por el VR46, más allá de lo económico, es una declaración de intenciones: el equipo de Tavullia quiere seguir peleando con las estructuras oficiales, y para ello necesita pilotos de primer nivel.
Aldeguer pilotará una Desmosedici «pata negra», idéntica a la de los oficiales, porque en 2027 entra en vigor un nuevo reglamento técnico y no habrá motos del año anterior. Eso iguala las condiciones mecánicas, pero el dinero que Rossi ponga sobre la mesa será determinante para que el español pueda concentrarse en desarrollar su pilotaje sin incertidumbres contractuales. El riesgo para el nueve veces campeón del mundo es financiero: asumir la ficha de un piloto joven con proyección, pero todavía sin resultados consolidados en la categoría reina.

La operación también confirma que Ducati, pese a los recortes, ha logrado salvar la estructura de tres equipos y seis motos en parrilla, algo que estuvo en duda durante la revisión de cuentas. Mantener al VR46 y a Gresini como satélites de primer nivel era estratégico para la marca, aunque ahora sea Rossi quien financie a uno de sus pilotos. Fermín Aldeguer cambia así de aires sin salir del ecosistema Ducati, un movimiento que recuerda a las viejas alianzas entre fábrica y equipos privados de los años noventa.
Análisis de Impacto
El movimiento tiene tres lecturas que merecen detenerse. La primera es de mercado: Ducati ha elegido a Marc Márquez y Pedro Acosta como sus únicos pilotos de fábrica, en una apuesta generacional que sitúa a Acosta como el heredero deportivo de la corona roja. Pero la decisión deja fuera a Pecco Bagnaia, cuyo futuro inmediato se convierte en la gran incógnita de la parrilla 2027. Si el italiano no acepta un rol satélite —algo improbable para un bicampeón—, su destino podría estar en otra fábrica, con Yamaha o Honda como candidatos lógicos.
La segunda lectura es financiera. El Grupo Volkswagen ha puesto a Ducati bajo la lupa y los 70.000 millones anuales que el grupo necesita ahorrar están pasando factura también en el Mundial. La marca ha reducido drásticamente su gasto en pilotos, externalizando el coste hacia sus equipos cliente. Una jugada que otros fabricantes (como Yamaha o Aprilia) ya practican, pero que en Ducati, con su abultada estructura, era impensable hace solo dos temporadas.
La tercera lectura, y quizá la más relevante para el paddock, es el aterrizaje de Fermín Aldeguer en el VR46. Rossi se lleva un piloto con proyección de podio y, sobre todo, con margen de mejora. El español tendrá material de fábrica en una temporada de reinicio técnico que puede barajar las cartas del campeonato. Si el rookie de 2025 se adapta rápido al nuevo entorno, el VR46 podría dar el salto cualitativo que lleva buscando desde su entrada en MotoGP.

